Ángel Garó ni olvida ni piensa olvidar a Chicho Ibáñez Serrador

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El domingo 24 de abril se cumplió un aniversario muy especial de la historia de nuestra televisión: tal día como ese, 50 años antes, en el ya lejano 1972, se emitía por primera vez el concurso Un, dos, tres, responda otra vez. Un programa para toda la familia que marcó a generaciones y que se emitió (de forma interrumpida, eso sí) a lo largo de cuatro décadas, hasta su última etapa en 2004. Aquel programa fue una cantera para muchos actores y actrices de nuestro país, así como para los presentadores: ahí nacieron televisivamente Lydia Bosch, Paula Vázquez, Silvia Abascal, Silvia Marsó o el Dúo Sacapuntas, entre tantos otros. Las redes sociales se llenaron de fotos y vídeos en recuerdo del programa que nació de la mente de Chicho Ibáñez Serrador, un director de cine y televisión al que nadie ha conseguido olvidar. Tampoco el actor y humorista andaluz Ángel Garó, quien fue descubierto por Chicho y al que ahora ha rendido un hermoso homenaje en su última obra de teatro.

Este martes 26, el teatro Cervantes de Málaga capital acogió una gala benéfica a favor del Teléfono de la esperanza, y en la que Ángel Garó fue la estrella absoluta. El artista se subió a las tablas para representar el montaje ‘Tango mío’, escrito por él mismo, y en el que repasa su vida a través de algunos de sus personajes más entrañables.

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Una obra teatral que, como tantas otras, estaba lista para girar en el año 2020, pero la pandemia del coronavirus frenó en seco su trayecto. Dos años después, Garó ha podido compartir con el público de Málaga (ciudad en la que reside) todo su conocimiento escénico y sus recursos para arrancar una risa al respetable.

Recordemos que Ángel Garó nació en Cádiz y estudió en la escuela de Cristina Rota con una beca. Entonces empezó a recorrer las salas de fiestas de la capital, y trabajó, entre otras, en la famosa Cleofás (donde empezó Martes y Trece) o el Berlín Cabaret. Además, había hecho alguna intervención en programas de televisión como el magacín Pero esto ¿qué es?.

Una noche en la que ofrecía su show en el Berlín Cabaret, Chicho Ibáñez Serrador acudió a verle, y le propuso participar en el Un, dos, tres. Aunque Ángel tuvo dudas, acabó aceptando la propuesta, y gracias a eso cada viernes comenzó a colarse en nuestras casas. Vestido siempre de elegante negro, Garó salía de detrás de un biombo convertido en personajes como Pepe Itárburi,un humorista que se confundía contando los chistes, o Juan de la Cosa, un chico experto en decir adivinanzas y en dar pistas para que la gente las acierte. También nos presentó a Chikito Nakatone, un japonés experto en cantar sevillanas con aire oriental, y a Maruja Jarrón, quien, en teoría, era la madre de Pepe, Juan y Chikito; una mujer que siempre llegaba acompañada al escenario de su madre, a la que le decía que tuviese cuidado con el escalón.

Cuando Ángel actuaba en este concurso, hasta 17.000.000 de espectadores estaban atentos a sus intervenciones, y eso sin contar las reposiciones. Por ello, haciendo honor a sus orígenes, la sintonía del mítico Un, dos, tres sonó en el teatro Cervantes para dar paso a Juan de la Cosa y compañía, quienes no se podían perder la función.

Sin embargo, Chicho Ibáñez Serrador era mucho más que el padre del Un, dos, tres. Fue un cineasta que nos dejó dos de los mejores títulos de fantaterror rodados en nuestro país, La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?, sin olvidar la serie, también de terror, Historias para no dormir. Y a esta ficción Ángel también le realizó un hermoso homenaje.

El humorista español Ángel Garó, Madrid, España, 1995, (Foto de Gianni Ferrari/Cover/Getty Images).
El humorista español Ángel Garó, Madrid, España, 1995, (Foto de Gianni Ferrari/Cover/Getty Images).

En un diálogo directo con el corazón del público, el actor contó cuán importante fue Chicho para su vida; el recuerdo del querido director provocó que se le saltasen las lágrimas, y que alguna llegase a correr por sus mejillas. Y en un giro inesperado, le dedicó a Ibáñez Serrador uno de sus números. Un pequeño relato de terror, en el que interpreta a una mujer argentina de armas tomar, y que está basado en el cortometraje ‘La valija’, que él mismo ha interpretado bajo la dirección de Miguel Becerra en 2021. Al final de la pieza, la pantalla del teatro mostró la famosa puerta entreabierta de Historias para no dormir, y un texto que rezaba “gracias por todo, Chicho”.

En ‘Tango mío’ Ángel Garó también saldó algunas cuentas pendientes con la prensa del corazón más salsera (léase Sálvame), hizo imitaciones de Concha Velasco, Lola Flores o Cristina Almeida, y hasta se metió en la piel de su conocida Maruchi, en dos números con su hermana Olga Garó. Fue un homenaje que él se ha hecho a sí mismo y a su amplia trayectoria, y en el que ha quedado muy claro que por más que pasen los años ni olvida ni piensa olvidar cuánto marcó su trayectoria todos los trabajos (y su amistad) con el insigne maestro Chicho Ibáñez Serrador.

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