'Anatomía de un escándalo final explicado': ¿Qué pasa con el caso de suicidio?

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Photo credit: Ana Cristina Blumenkron
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Si te has fijado bien, la serie Anatomía de un escándalo es ambiciosa en la medida en que quiere ir más allá del debate sobre el consentimiento en una relación sexual: quiere hablar sobre privilegios. Sobre los privilegios de una determinada clase social con un determinado color de piel. No es la serie sobre el trauma de Olivia Lytton, el personaje de Naomi Scott (quien, por cierto, te suena de haberla visto como Jasmine en Alladín), ni tampoco la serie sobre la abogada de la acusación Kate Woodcroft, el personaje de Michelle Dockery. No hay justicia para absolutamente ninguno de los dos personajes. Porque la sonrisa del final de Kate no es en realidad una victoria, ni tampoco tiene nada que ver con la temporada 2 de Anatomía de un escándalo. Que sí, que se ha expuesto al presuntamente intocable James Whitehouse (Rupert Grind), que ha quedado clara una vida de privilegios para cometer todo tipo de atrocidades, pero no hay justicia. Y si ha habido algún tipo de justicia para Kate, al haber sido capaz de reconciliarse con su pasado, no ha habido justicia para Holly. De hecho al final parece que Holly es solo un elemento circunstancial que existe única y exclusivamente para demostrar que James utilizaba no solo el mismo modus operandi desde sus tiempos universitarios, sino la misma frase. Está claro durante la serie que Kate no está en paz con su pasado.

Photo credit: Ana Cristina Blumenkron
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El hecho de poder someter a juicio a su atacante (implicaciones morales aparte, que esto es una ficción), lo único que consigue es que Kate recupere a Holly. ¿Pero de verdad eso es justicia para Holly? James es declarado no culpable de la violación de Olivia y, paralelamente, de la violación de Holly. Por mucho que luego vaya a ser expuesto por encubrir un delito de inducción al suicidio. Son distintos delitos. Incluso son distintos casos. El abogado defensor de James señala con frecuencia durante el juicio el hecho de que James y Olivia tenían una relación consensuada antes del encuentro en el ascensor en cuestión. Probablemente, la relación anterior de James y Olivia afectó la decisión del jurado. Pero en el caso de Kate este argumento torticero era imposible de esgrimir. Todo esto sirve para poner el foco en los privilegios. No es una serie sobre un violador, aunque su protagonista lo sea.

Quien encuentra algo de justicia es Sophie (Sienna Miller) que consigue exponer a su marido públicamente. Es Sophie quien saca a la luz lo que ocurrió con Holly. Hay una cierta justicia en la medida en que es capaz de exponer los privilegios. Y es Sophie quien revela la implicación de James y Tom en la muerte de un compañero de Oxford. No sabemos qué pasa ni con Tom ni con James, pero está claro que van a tener que rendir cuentas. El caso es que Sophie reconoce que en parte ha sido parte contratante de la primera parte al encubrir a su marido todos estos años, que ella, de alguna manera, ha sido parte del problema, de ese sentido de privilegio que le ha permitido hacer lo que le ha venido en gana. Al fin y al cabo, la noche en que James acude a ella en la universidad, angustiado, ella no cuestiona lo que había hecho, sino que simplemente le promete lealtad. Al final, Sophie le dice: "Ya no sé quién eres. Y no sé quién soy yo, porque siempre me definí a través de ti. No puedo quedarme, porque si lo hago, ¿en quién se convertirán nuestros hijos?". Es mitad confesión, mitad autoanálisis. Al filtrar la historia de James a la prensa, Sophie se rebela contra el sistema de valores que, hasta ahora, la había moldeado... y al que había contribuido.

Photo credit: Netflix
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¿Y qué pasa con Olivia? Recuerda: la serie no iba sobre Olivia. Esa sería otra serie. De todos los personajes principales de la serie, al final al que menos conocemos es a Olivia: solo aparece en el estrado y en flashbacks. En principio, el guion del último episodio tenía una coda para Olivia. Había una escena final, en la que entraba al Parlamento y podía continuar con su carrera en la política. Sin embargo, al final no le encajó a los showrunner y ni a la propia actriz y la dejaron en el tintero. En el fondo le habría hecho un flaco favor a su personaje, al que ya se le utiliza bastante en la serie. Si no le dan importancia durante seis episodios, no se la des en los últimos seis segundos con un falso final feliz.

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