A Anabel Pantoja comienza a no compensarle su relación con ‘Sálvame’

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Por Mike Medianoche.- El pasado 1 de octubre Anabel Pantoja se casaba en la isla de La Graciosa con el cada vez más mediático Omar Sánchez, ‘el Negro’, quien fue concursante de la última edición de Supervivientes. Para el evento, Sálvame hizo un gran despliegue y le regaló a Anabel lo que podría ser la boda de sus sueños, con una cobertura que empezó con los preparativos de última hora y la llegada de los invitados y que finalizó tras la ceremonia. Ella no olvidaba al programa que la ha catapultado a la popularidad, hasta el punto de que llevaba el ramo que Sálvame le regaló, especialmente diseñado para ella.

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Sin embargo, no ha pasado ni un mes desde el sí quiero cuando el magacín de la Fábrica de la Tele ha comenzado a poner nuevas piedras en su camino, hasta el punto de poner sobre la mesa una posible deslealtad de Omar para la que no han aportado pruebas todavía. Un montón de humo que solo consigue que a Anabel le deje de compensar su relación con el programa, ya que por cada gesto de cariño luego le dan una profunda puñalada.

Sálvame arrancó su emisión del miércoles con Antonio David Flores de protagonista, pero no había pasado ni un cuarto de hora cuando Kiko Hernández, en un gran teatro, rompió la escaleta de la jornada. Tenía una información muy fuerte entre manos, pero en lugar de darla, empezaron a jugar con ella, estirando el chicle. Ponían un vídeo a Belén Esteban, la princesa del pueblo se secaba las lágrimas, sin decir qué veía. Luego se cambiaba de tema, se cebaba la información, se permitía a Belén hablar con la implicada... y finalmente se descubría que la información era una supuesta infidelidad de Omar a Anabel.

¿Pusieron pruebas al espectador? Para nada. Tan solo se veía un vídeo de Sánchez hablando con una muchacha en una discoteca, un tonteo si lo queremos llamar así. Nada tan duro como para hacer trizas la escaleta. Incluso contaron con el testimonio de la presunta cornuda, que decía a través de la Esteban que se encontraba tranquila y segura de su marido, pues incluso sabía qué día se grabaron las imágenes.

Se suele decir que el mayor desprecio es no hacer aprecio, y Anabel eso lo tiene muy bien aprendido; así se explica que a través de sus stories de Instagram la vimos por la noche radiante y feliz, celebrando el cumpleaños de una amiga, cantando y bailando tal y como nos tiene acostumbrados. Ella no va a regalarle a Sálvame la noticia de que deja de salir porque está preocupada y abatida, no le sale a cuenta ese comportamiento.

Sin embargo, desde casa no dejaba de pensar que la influencer no merece ese tratamiento por parte del programa. No le han dejado ni celebrar su primer mes de casada en calma que ya están enturbiando el matrimonio del mismo modo que arrojaban sombras sobre su noviazgo. ¡Si hasta hacían apuestas sobre si se casaría o no! No hay manera de que respire un poco en paz.

El pasado mes de mayo, a raíz de la serie documental de Rocío Carrasco la presentadora Carlota Corredera hizo un ejercicio de autocrítica, y dijo que había que “empezar a exigir pruebas como no se habían exigido hasta ahora en nuestro gremio”. Sin embargo, con Anabel Pantoja no se cumple esa exigencia. Ya ha quedado de tonta, de cornuda, sin una sola prueba sólida. Tan solo conjeturas sobre otros vídeos no emitidos, más fuertes, que “son demoledores, vídeos donde se besan, se tocan en todos lados...” según Kiko Hernández, fiándonos únicamente de su palabra.

De seguir tratándola así, Anabel un día volará de Sálvame y no le volverán a ver el pelo. Porque es una persona muy válida por sí misma, que ha encontrado en las redes sociales el mejor escenario para brillar por sí misma. Como que nos divirtió en pandemia con sus clases de baile y buen humor como que ha aprendido a hacer sus negocios independientemente de la televisión. Incluso ya ha tenido amagos de dejar la pequeña pantalla, porque Sálvame ha conseguido que le dé “asco” el trabajar ante la cámara. “¿Tú sabes lo que es tener asco a venir a Madrid?”, se quejaba el pasado febrero, cuando se fue temporalmente de la televisión, cansada y dolida.

Lo más triste de esto es que a Anabel Pantoja quizá ya no le compense su relación con Sálvame, porque siempre termina herida. Pero a Sálvame sí le sale a cuenta azotar a la sobrina de la tonadillera. Tanto es así que este miércoles la edición Naranja anotó máximo de temporada, con más de un 20% de cuota de pantalla y más de 1,8 millones de espectadores. Un dato superior incluso al que se consiguió con la propia boda de Anabel.

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