¿Qué hacía Ana Obregón besando a Hannibal en El Equipo A?

Cine 54
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Si echamos la vista atrás hacia la década de los ochenta, sin dudas recordamos a El Equipo A como uno de los emblemas televisivos de la era. Conocida como Brigada A en Hispanoamérica, esta historia creada por Stephen J. Cannell y Frank Lupo hizo las delicias de los espectadores durante 98 episodios repartidos en cinco temporadas (1983-1987), pero quizás lo que muchos no recuerdan es que Ana Obregón se dejó ver por aquellos lares besando apasionadamente a George Peppard, recordado en todo el mundo como el cerebro del grupo, Hannibal.

Ana Obregón en El Equipo A (YouTube/Serie original de NBC)
Ana Obregón en El Equipo A (YouTube/Serie original de NBC)

El actor estadounidense, fallecido el 8 de mayo de 1994 a causa de un cáncer de pulmón, se hizo precisamente popular en la industria de entretenimiento con su rol del coronel John "Hannibal" Smith gracias a su faceta de líder, planificador de cada misión y, por supuesto, su afición a los puros. Y precisamente uno de los momentos más sorprendentes para los espectadores españoles se produjo cuando este personaje experto en disfrazarse era apuntado con un arma por la mismísima Ana Obregón.

Si recuerdas bien, la escena tenía lugar en la cuarta temporada, concretamente en el marco de un doble episodio titulado El día del juicio lanzado en 1985. Aquí descubrimos a la creadora de Ana y los siete metiéndose en la piel de una terrorista llamada Marta, un papel de mala para el que sin embargo derrochó cierta simpatía y, en definitiva, hizo gala de la espontaneidad a la que ya nos tiene acostumbrados.

¿Te acuerdas?

Como se puede comprobar, Smith estaba trabajando encubierto como era su costumbre, haciéndose pasar por otra persona (hay que fijarse en los colores de las corbatas para diferenciar al hombre real y a Smith). Así se deja llevar por la relación del hombre que imita con Ana Obregón, hasta el punto de que ambos se funden en un apasionado beso: “Sé que no me engañarás, tú no eres como lo demás”, expresa la actriz española es una escena que vale oro.

Eso sí, para besar al protagonista de la serie más exitosa de la época los productores tenían una práctica de lo más inusual para protegerle. Corrían mediados de los años ochenta y los tabúes por el virus del Sida estaban en pleno auge global. Tal y como explicó la actriz de 64 años en más de una ocasión, previamente tuvo que pasar las pruebas del VIH para conseguir el trabajo. “Me pasó una cosa increíble. Como le tenía que besar me hicieron hacer el test del sida, fíjate tú, con la de besos que luego te dan en el cine”, comentó en 2017 en el programa Viva la vida como recoge Bluper.

La protagonista, que definió la experiencia de aparecer en tres episodios de Equipo A como “increíble”, también se mostró encantada de que la recogiesen en una limusina además de que, cada cierto tiempo, un miembro del sindicato de actores preguntaba el nivel de cansancio ya que si era alto no hacían tomas de primeros planos.

El equipo A fue uno de los primeros papeles a nivel internacional para Ana Obregón, un proyecto muy simbólico para el que la propia intérprete prestó su voz en el doblaje de la serie al castellano. Pero éste no fue el único papel destacado de la primera expulsada de Masterchef Celebrity 4 al otro lado del charco.

¿No lo sabías? Pues sí, nuestra Ana se codeó hasta con Steven Spielberg.

Ana Obregón en All you need is love... o no (©Mediaset)
Ana Obregón en All you need is love... o no (©Mediaset)


LA CARRERA DE ANITA EN HOLLYWOOD: SUS MIL Y UN ANÉCDOTAS CON SPIELBERG Y LA CÁRCEL
Una vez terminada la carrera de Biología en la Universidad Complutense de Madrid, el mundo de la interpretación llamó a su puerta
debutando en el cine con un papel menor en Cuba (1979). Años después, tras aparecer en un episodio de Las pícaras y otro de Anillos de oro en Televisión Española, decidió continuar su carrera artística en Estados Unidos rodando varias producciones que tuvieron una gran resonancia como el título de ABC Hospital General -interpretando durante tres episodios a Anita- o la ficción de la misma cadena estadounidense Who's the Boss?, todo entre 1984 y 1985. Entre medias, realizaría la comentada intervención en un doble capítulo de El Equipo A que indudablemente marcó su época dorada en Hollywood.

El beso con George Peppard no es más que una de las muchas anécdotas de la intensa vida de Ana Obregón haciendo las Américas.

¿Quieres más? Pues mientras buscaba un hueco en Hollywood, Anita llegó a cocinarle una paella al mismísimo Steven Spielberg. “La única vez que cociné le hice una paella a Spielberg verde”, aseguraba recientemente en su presentación de MasterChef. Unos años antes había contado en El Hormiguero que conoció al Rey Midas en un estudio de doblaje mientras estaba doblando Bolero (1984) y le aseguró posteriormente en una conversación telefónica que era un hacha preparando paella cuando en realidad no tenía ni idea. Pero “Anita la fantástica” puso todo su empeño y consiguió que el afamado cineasta probara aquella paella que, según sus palabras, sabía repugnante: “Era asquerosa y se la comió”.

Precisamente en aquel programa de 2014 liderado por Pablo Motos también compartió con la audiencia que estuvo en una celda de Beverly Hills (Los Ángeles) detenida, acusada de prostitución: “Fue increíble, me detuvieron por lo que no soy pero por lo que parecía, porque iba a un casting para una película, Rainman. En América todos los personajes son para americanas pero por fin podía ser una europea, el papel de la prostituta. Me puse falda rollo Pretty Woman. Me voy a hacer el casting, hago la prueba, les gusto bastante, llaman a mi manager y digo: pídeme otro casting. Y me pongo la peluca, las uñas… y según voy por Sunset Boulevard me para un coche y me dice: ¿cuánto? Y digo: ¿cómo? De repente sigo andando, me para un coche de policía y me dice: no puedes trabajar aquí, y digo: ¿trabajar? Que voy a un casting, que soy actriz, y me dice: eso decís todas y me metieron en el talego. Acabé en Beverly Hills y encima no me dieron el papel”.

En la misma entrevista la actriz también abordó el numerito que formó colándose en una de las galas de los Oscar. “Esa fue peor. Esto fue terrible, yo tenía una ilusión con ir a los Óscar y con ir a la cena que hay solo para los nominados y los que les han dado el Óscar. La cena era en un restaurante y yo qué suerte que conocía al cocinero y le dije: ¿No te importa colarme por la cocina?”. La intérprete explicó que, como la cena era a las diez de la noche, tuvo que acudir a las doce de la mañana antes de que se instalara la seguridad. Y hay más: en la cena se sentó al lado de Stevie Wonder aprovechándose de que su condición de ciego desde la infancia no le delataría. “Estuve de charleta con él toda la noche. La vida hay que buscársela”, zanjó la protagonista de esta historia.

Pero Ana Obregón regresó a España y, aunque ya no podemos saber cómo se hubiera desarrollado su trayectoria fuera de nuestras fronteras, lo cierto es que su regreso fue un acierto porque desde entonces se ha convertido en uno de los personajes imprescindibles de nuestra parrilla televisiva. En este sentido, aunque a su vuelta protagonizó la comedia La vida alegre (1987) de Fernando Colomo, poco a poco, espació su actividad cinematográfica para intensificar sus apariciones en el medio catódico. Así, no sólo se convirtió en la reina de los especiales de Nochevieja de finales de los ochenta, sino que además se coló en las casas de los televidentes gracias al concurso ¿Qué apostamos? donde ejercía como presentadora a dúo con Ramón García, otro peso pesado de la televisión, a lo largo de 1993 y 1997.

Uno de los puntos de inflexión de su carrera se produjo en marzo de 2002 cuando estrenó en Televisión Española la serie Ana y los 7. En esta comedia dramática no sólo interpretaba el rol principal, una niñera de siete menores que viven en una lujosa mansión que tiene una doble vida como stripper, sino que además ejerce como guionista de la historia que acabó de forma tumultuosa ya que la productora grabó cuatro capítulos extra para matar al personaje de Ana Obregón.

Desde aquellos primeros trabajos en Estados Unidos, Ana Obregón ha ido demostrando con el paso de los años que es una actriz polifacética, que lo mismo concursa en ¡Mira quién baila! en 2008, que participa en Ven a cenar conmigo el pasado año o que, más recientemente, se atreve a demostrar sus dotes culinarias en la cuarta edición de Masterchef Celebrity. Porque lo suyo son las cámaras, como también demostró en 2018 ante su última interpretación hasta el momento en la serie de Netflix Paquita Salas.

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Cabe destacar que en la actualidad Ana Obregón libra su papel más difícil después de que su hijo Alex Lecquio haya recaído en su enfermedad. El empresario, fruto de la relación con Alessandro Lecquio, libra una batalla contra el cáncer desde el pasado año y se ha convertido en el mejor ejemplo de fortaleza para su madre que ha aparcado su rol más mediático para estar al lado del joven que día a día le regala la lección de vida más valiosa.

Quién sabe si Ana Obregón se volvió de Estados Unidos en los ochenta porque quizás su triunfo no fue tan reconocido como esperaba pero todavía está a tiempo de continuar su trayectoria con nuevos trabajos al otro lado del charco. Ahora que, si de nosotros depende, esperamos que se quede en su tierra natal y que continúe muchos años más aportando ese toque de gracia que tanta falta le hace a la televisión española.

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