Ana Obregón busca consuelo en la iglesia tras morir Álex Lequio

Anna Sanchez
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MADRID, SPAIN - MAY 16: Ana Garcia Obregon is seen on May 16, 2020 in Madrid, Spain. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)
MADRID, SPAIN - MAY 16: Ana Garcia Obregon is seen on May 16, 2020 in Madrid, Spain. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)

La artista atraviesa el peor momento de su vida y, tras haber perdido a su hijo Álex Lequio, Ana Obregón se refugia en su fe.

Dicen que la fe mueve montañas y quizá a esas creencias se aferra Ana Obregón para seguir en pie y viviendo cada día que pasa. La bióloga y actriz ha afirmado que en este mundo sin su hijo se siente “completamente huérfana” y que lo que desea es “poder reunirme con él y volver a ser una familia”.

Ana ha explicado en redes que le pide a Dios cada noche que se la lleve para “volver a ser una familia” junto a Álex Lequio que falleció de cáncer a los 27 años tras dos años de dura lucha y también junto a su amada perrita, Luna, que la dejó al poco de la muerte de Álex.

La presentadora vive, desde la amarga despedida, encerrada en su casa de la Moraleja y son sus hermanas, Celia y Amalia las que van informando a la prensa del estado de ánimo de Ana. Ya han comentado que obviamente sigue triste pero que no la dejan sola, que siempre está acompañada y arropada por alguien querido.

Ahora Ana Obregón sale de casa de su hermana Amalia (donde lleva unos días) vestida de negro, luto riguroso, para ir a la iglesia. La iglesia se encuentra cerca del domicilio y Ana ha ido a rezar allí acompaña por su hermana Celia. La verdad es que, en su situación, Ana quizá pida irse de esta vida como manifiesta en sus post en redes sociales pero, lo que es seguro, es que pedirá que su hijo esté bien ‘al otro lado’ o en el cielo o el paraíso, según su fe.

Ana también ha manifestados su deseo de hacerle una misa homenaje abierta al público a su hijo Álex cuando se encuentre mejor de ánimo y tenga la fortaleza. Es posible que la ex de Alessandro Lequio haya acudido a la iglesia a comentar los preparativos de dicha misa en honor a su único hijo.

Desde que Álex Lequio enfermó, Ana se agarró fuerte a su fe y admitió ser creyente. De hecho, cuando el joven empresario estuvo ingresado para su tratamiento en Nueva York, Ana acudía a misa a diario a rezar, según ella “sentía la necesidad de entrar en esa pequeña iglesia, me llamaba, me reconfortaba.”

Cada día desde entonces Ana prende una vela a San Francisco de Asís, su santo más inspirador. Aunque, a pesar de su enorme fe, ella misma escribió en un post de redes sociales que “Le pedimos a Dios que te salvara pero no nos escuchó.”

Si cada uno tiene su destino, cosa que obviamente desconozco, el momento de Álex Lequio llegó demasiado pronto y su madre se acoge a todo aquello que palie el dolor más intenso de esta vida, el de perder a un hijo.

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