De Ana de Armas a Jessica Chastain: la corbata también es para ellas

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Photo credit: Getty Images
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Que la moda viaja a la par de los cambios sociopolíticos es innegable. Desde que en su día personalidades como Coco Chanel o Yves Saint Laurent pusieran en escena los pantalones o trajes femeninos y películas como Annie Hall incluyeran prendas que hasta entonces eran masculinas en el vestuario de Diane Keaton, la industria ha ido, poco a poco, diluyendo las fronteras entre géneros.

Si antes encontrar en una tienda de moda femenina una corbata era algo inédito, ahora la moda genderless se acerca cada vez más a las firmas con un solo propósito: alcanzar la inclusión y ceder paso a la libertad de elección de ropa de cada persona. Bajo este amparo transicional -y educacional- que vive el sector, hemos podido ver ya cómo figuras públicas y grandes referentes de moda han comenzado a incluir complementos propios del vestuario del género opuesto en sus estilismos. Y si hay una pieza que protagoniza tanto las colecciones de pasarelas como en el street-style de las que más saben de moda, esta es, precisamente, la corbata, la pieza más inesperada.

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A mediados del pasado junio Dakota Johnson asistía al programa estadounidense de televisión The morning show con un traje negro de terciopelo, una camisa blanca y, también, una corbata. El complemento que destacó en su conjunto fue repetido esa misma noche por la actriz Jessica Chastain en el Festival de Tribeca, y, ahora, ha sido otra de sus compañeras de profesión la encargada de enseñarnos que su presencia promete continuar ganando terreno.

Ana de Armas, que se encuentra en plena promoción de su película The Gray Man, asistía a los Bauer Media Radios Studios en Londres con un atuendo colegial en el que también su corbata fue la responsable de captar toda la atención.

Atendiendo además a la moda de uniforme de colegio, que Miu Miu con sus minifaldas plisadas ha rescatado y que durante una época reinó en la pantalla -de Rebelde Way, pasando por Gossip Girl hasta llegar a la serie que también protagonizó la cubana, El Internado-, esta pieza se impone como uno de los ejemplos más evidentes del momento que atraviesa la moda.

Si bien las corbatas hasta ahora parecían ser sinónimo de transgresión y las habíamos visto en looks de cantantes como Avril Lavigne o Madonna a finales de los 90 y principios de los años 2000, una de las máximas de estilo más recordadas de la historia también nos enseñó en 1994 que podía llegar a ser una pieza ideal y muy elegante para elevar cualquier estilismo.

Photo credit: Julian Parker - Getty Images
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La encargada de dictaminarlo fue Lady Di. La princesa de Gales, que siempre predijo las tendencias, escogió una corbata negra estampada con detalles dorados para visitar el hospital St. Marys y dar la bienvenida al nuevo bebé de su hermano Charles Spencer. La combinó sobre una camisa blanca que llevó bajo una blazer negra y por dentro de los pantalones vaqueros. Un look que quedó para el recuerdo y que ayudó a difuminar los límites de género en la moda.

Ya son muchos los trazos comunes que comienzan a formar parte de los armarios de hombres y mujeres sin distinción. Camisas oversize, mocasines, grandpa jeans o jerséis de cremallera. Es probable que llegue el día en el que, como también han vaticinado algunos como Harry Styles (que es pura inspiración), la moda y la belleza se encuentren aunando todas las propuestas bajo un mismo paraguas sin distinción por género.

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