'Amor a segunda vista': Los Sekercizade ganan la batalla a Ertan

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En el capítulo de ayer de Amor a segunda vista, Mukkades quiere ir con Zeynep a todas partes. A parte de lo que sucedió ayer, esta semana Ertan, después del último encontronazo que tuvo con Sevket en la mansión de los Sekercizade, no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer y aumentó la presión sobre su exnovia y el resto de su familia. Sin pensarlo dos veces, se presentó en casa de Zeynep decidido a enfrentar a todos los miembros del clan. Era su forma de decirles, claramente, que no les tenía miedo y que haría lo necesario para quedarse con la custodia de su hijo Selim.

Viendo que la situación se estaba saliendo de control, Zeynep decidió bajar al salón principal y hablar con Ertan delante de todos sus allegados. La mujer estaba dispuesta a contar toda la verdad sobre su pequeño vástago a su expareja. Mientras tanto, el resto de los presentes observaban la escena con pavor por las posibles consecuencias.

Zeynep le pidió a su familia que la dejasen hablar a solas con Ertan y con Fatih: “Creo que es un asunto que debemos solucionar entre los tres. Esta es una conversación que nos concierne a nosotros”. El resto del clan abandonó la estancia y el trío puso las cartas sobre la mesa. Era hora de solucionar lo que estaba ocurriendo.

La historia de Jack les salvó la vida a Zeynep y a Fatih

La mujer estaba a punto de confirmarle a Ertan sus sospechas: los resultados de la prueba de paternidad eran falsos y Selim si es su hijo. Sin embargo, viendo la cara de tristeza de Fatih y sintiendo la mirada acusatoria de su familia tras sus espaldas, decidió seguir adelante con la mentira. “Mi pequeño no lleva tu sangre. Su verdadero padre es Jack”, dijo para asombro de todos. “Era un amigo de Estados Unidos. Trabajábamos juntos en la cafetería y solo por una noche me quedé embarazada”, siguió explicando.

Ertan, en un primer momento, confió en que lo que estaba diciendo Zeyenp fuera una burda mentira. No obstante, los argumentos de la mujer eran tan convincentes, que terminó creyendo que todo era verdad. “No puedo creer la clase de mujer que eres”, dijo sintiéndose estafado. Acto seguido, el hombre se marchó: “Ya no pinto nada aquí. Vaya gentuza”.

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