El amor sin obligación de 'Secretos de un matrimonio' es puro egoísmo

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ATENCIÓN: este artículo contiene spoilers del final de Secretos de un matrimonio.

Secretos de un matrimonio llegó a su fin tras hacernos testigos semanales de cinco episodios gloriosos. Una verdadera masterclass de química y arte dramático concedida por Oscar Isaac y Jessica Chastain, con un final que no podía haber sido más apoteósico. Es cierto que a más de uno lo dejó pasmado o con el corazón roto (como se puede evidenciar entre los comentarios en redes sociales). Después de todo no estamos ante un desenlace romántico, sino a un retrato del declive de una relación matrimonial, oscilando entre la comodidad y el odio, la violencia y la paz forzada por calmar la guerra familiar. Un final que refleja un mensaje tan real como la vida misma. Uno que nos habla de la imperfección en las relaciones pero, sobre todo, del egoísmo disfrazado de amor sin obligaciones.

Secretos de un matrimonio (HBO)
Secretos de un matrimonio (HBO)

Para cuando llegamos al último capítulo ya vimos a la pareja protagonista pasar por diferentes etapas. Ninguna verdaderamente feliz. Pasamos de ser testigos de la llama de Mira (Jessica Chastain) apagándose a la infidelidad que los separa, llevándola a pensar más en ella y su necesidad de libertad ante la opresión que siente en una relación familiar que ya no quiere. A Jonathan (Oscar Isaac) componiendo las piezas de la ruptura como el padre estable y ex comprensivo, mientras Mira no deja de buscar ser su centro de atención constante, por más que haya rehecho su vida con otro hombre. Superan discusiones y una pelea que se torna física y violenta. Hay tanta frustración, tanta necesidad de complacer las necesidades propias, que llegan a extremos inesperados tiempo atrás para ellos.

Para cuando llega el desenlace, pretenden haber encontrado cierta comodidad en un affaire que romantiza la conexión que los unirá para siempre pero que, en definitiva, los coloca en polos emocionalmente opuestos. Juegan al amor sin obligaciones como si fueran felices en esa libertad que los embriaga las noches que pasan juntos. Pero no es más que el reflejo del egoísmo de saciar las necesidades propias, pero juntos, al menos de esta manera.

Es como si el egoísmo que emana Mira fuera una enfermedad contagiosa que ha infectado por completo a Jonathan, que ni siquiera es capaz de ver lo mucho que su affaire podría provocar el mismo dolor que vivió él años atrás a su nueva esposa.

En una de esas charlas maravillosas que entablan a lo largo de la serie y que tiene lugar cerca del final, Jonathan desvela que ha vuelto a casarse y ha cumplido su deseo de ser padre otra vez. Mira, por el contrario, desvela minutos antes que es feliz en su soledad y su vida sin ataduras más allá de su hija. Ha redescubierto que está mejor estando sola, como le decía su madre, algo que Jonathan no comprende. “Entonces ¿estás condenada?” le pregunta, como si la soledad o la ausencia de una relación estable fuera un pecado mortal. Ella se ríe y hasta se burla de él. “Me pregunto si no lo puedes entender porque no puedes estar solo. Siempre necesitaste un testigo de tu vida, alguien constantemente observándote, manteniendo un archivo” asegura, demostrando que Mira es, después de todo, un alma egoísta que ha encontrado en su soledad la felicidad que le faltaba. Él por el contrario siente celos de su soledad, pendiente de si aparece otro hombre en su vida mientras está casado y ha formado otra familia.

Pero ahí está, manteniendo un affaire con su exesposa, confesando que no tiene miedo si su actual pareja descubre su infidelidad o no. Que la quiere a su manera pero que nunca será como su primer matrimonio con Mira. Habla de haber dejado atrás su obsesión por ser perfecto, que ha dejado de ignorar sus necesidades, derivando en varios affaires, no solo con Mira. Sin embargo, olvida por completo que él pasó por la traición cuando su exesposa lo dejó para estar con otro hombre. Él conoce el dolor y la decepción en carne propia y aun así ni pestañea al hablar de serle infiel a su nueva esposa.

Su testimonio resulta contradictoriamente triste. Habla de lo fácil que puede ser confundir buen sexo con amor. Le quita hierro al asunto, como si su infidelidad no tuviera importancia sencillamente porque no siente lo mismo que sintió por Mira. Olvida que la madre de su segundo hijo es ser humano después de todo, con su propio corazón y su confianza depositada como él lo hizo en su día. Confiesa estar convencido que terminarán rompiendo, dejando a un lado el esfuerzo y el compromiso a cambio de satisfacer sus necesidades. De seguir cerca de Mira. Porque él sí tiene dependencia de ella y lo demuestra celando su soltería, confesando no haber amado a nadie como a ella, mientras Mira no habla de la misma manera.

Secretos de un matrimonio (HBO)
Secretos de un matrimonio (HBO)

Ella, al contrario, está satisfecha en su libertad. Es lo que había querido durante mucho tiempo. Coquetea, flirtea y tiene a Jonathan cuando lo necesita. Él se conforma con migajas de un amor disfrazado en libertad comprometida en la conexión que mantendrán toda la vida, pero ya no es amor. Es un espejismo cimentado en el egoísmo. Ella viviendo la soledad que buscaba, pero amarrando a Jonathan sin dejarlo ir a pesar de tener su propia familia. Él dispuesto a romper el corazón de otra persona con tal de satisfacer sus necesidades, aun sabiendo el dolor de la traición en carne propia.

Un amor imperfecto en pareja, pero perfectos consigo mismos. Un final sin hadas ni perdices ficticias, sino sincero con la vida misma donde la madurez, la traición, el amor intenso pero tambien el dolor, marcan para siempre transformando la evolución en la satisfacción propia. Un final que invita a la reflexión marital, a observarse a uno mismo en pareja. Un desenlace donde el amor se transforma en la herramienta para complacerse a uno mismo.

De momento no sabemos si este es el final definitivo de Mira y Jonathan. Su director, Hagai Levi, asegura tener ideas para volver a la historia dentro de unos años expandiendo aún más la adaptación del clásico de Ingmar Bergman. Lo que no sabe es si lo haría centrándose en la pareja formada por Oscar y Jessica, o si buscaría nuevos relatos en otras relaciones (Indiewire).

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