Amor en Instagram: ¿Y si fuera mejor no subir a tus perfiles fotos de tu pareja?

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¿Es bueno subir a tu pareja a tus redes?Netflix

En la era de las redes sociales, resulta curiosa la manera en la que de alguna forma hemos normalizado hacer una suerte de comunicados oficiales a nuestros seguidores (incluso cuando no somos creadores de contenido y la inmensa mayoría de las personas que nos siguen son en realidad personas cercanas) para comunicarles que hemos terminado una relación. Las celebridades cada vez lo hacen más, como fue el caso de Risto Mejide y Laura Escanes tras su ruptura o de Dulceida y Alba Paul ante su separación. Sin embargo, hay quienes en sus perfiles han adoptado a lo largo de su relación una dinámica más relajada en la que incluso han dejado ver a sus parejas de una forma tan paulatina y limitada que la cómica Rachel Sennot introdujo en un tuit el concepto de ‘soft launching’, que consiste en ir anunciando de forma sosegada que tienes pareja. Hablamos por ejemplo de mostrar tan sólo su mano o de que en el fondo de una ‘story’ aparezca quien en estos momentos ocupa tu corazón… Y poco a poco, a partir de ahora, tus redes.

Supone una forma tan discreta de anunciar al mundo que tienes pareja que no significa un anuncio oficial. Mientras tanto, hay quienes toman una perspectiva completamente diferente incluso al romper, pues suben vídeos en los que se están mudando o textos que explican su ruptura para abrir un nuevo capítulo, empleando de forma catártica sus perfiles.

Pero lo que resulta más curioso es que es mucho más habitual que sean las mujeres las que suben contenido de sus parejas en sus redes sociales, algo que motivó a la periodista Meehija Barua a incluir en sus propósitos para 2023 dejar de subir imágenes de los hombres con los que sale en sus perfiles. “Me di cuenta de que los hombres no ven las relaciones como un logro. Mis amigos rara vez usan las redes sociales para hablar de sus parejas ni están al tanto de la etiqueta vinculada a las parejas en el mundo ‘online’. Pero también me he dado cuenta de que las mujeres con mucho éxito tampoco lo hacen”, explica, indicando que esas mujeres a las que respeta y admira no sienten la necesidad de emplear a sus novios como una forma de ser validadas por el mundo. Cansada de la narrativa que nos hacen creer que tener pareja o pasar por el altar son nuestros objetivos, decidió cambiar la manera en la que emplea sus redes, en las que ahora muestra su trabajo o sus momentos entre amigos, pero no sus relaciones. Mariona Gabarra, sexóloga y asesora en Gleeden, explica uno de los motivos por los que las mujeres suben más contenido a sus perfiles.

"La razón es que la comunicación siempre la manejamos mejor nosotras, y las redes son una forma de comunicación más. Sin embargo, también tenemos que tener en cuenta que siempre estamos pendientes de la apariencia y las redes hacen que tengamos una especie de competencia en la que cada vez nos cosificamos más, porque se ha convertido en una manera de intentar representar lo que se espera de nosotras”, comenta.

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El amor en redesSTÉPHANIE BRANCHU/NETFLIX

De hecho, basta con echar un vistazo a los foros de internet para encontrar a miles de mujeres preguntando por qué sus novios no suben nada sobre ellas en sus redes. Las sexólogas y psicólogas especializadas en problemas de pareja señalan además la cantidad de tiempo que sus pacientes emplean en sus sesiones para tratar problemas sentimentales vinculados con las redes, y como señala una encuesta llevada a cabo por Pew Research Center, el 45 % de los ‘millennials’ que participaron en la muestra señalan que las redes tienen un impacto muy importante en sus relaciones. Quizás, por tanto, si elimináramos este universo digital de nuestra vida sentimental, las cosas serían más fáciles…

Nos hemos habituado tanto a mostrar nuestra vida en redes que incluso hablamos de oficializar nuestras relaciones en Instagram, como ocurre en ‘Emily in Paris’ cuando su protagonista decide que ha llegado el momento de subir a sus redes una imagen junto a su pareja, demostrando así que una foto amorosa es el nuevo cambio de situación sentimental en Facebook de antaño. ¿Por qué esta obsesión por indicarle a nuestros seguidores con quién estamos? “A día de hoy, las redes sociales son una de las partes más importantes de nuestra manera de relacionarnos. Por eso, subir nuestra vida en general es algo que nos llega casi a obsesionar. El problema es que, a la hora de relacionarnos mediante esas redes, hemos cogido la costumbre de publicar únicamente lo que se espera de nosotros o la cara más perfecta de nuestras vidas para ser admirados por el resto. Aunque todos sabemos que solamente subimos la parte buena, nos quedamos con ello y lo hemos convertido en una especie de competición para ver quién tiene una vida mejor o más perfecta. Sin embargo, el término "perfecto" muchas veces va unido a lo que se espera de nosotros por parte de los estándares sociales, entre ellos, tener una pareja ideal que nos haga felices y nos llene de detalles”, explica Mariona Gabarra. Si normalizamos subir contenido de nuestra vida personal, también nos habremos topado con otro clásico muy doloroso: el de comparar nuestras relaciones con las de los demás.

"A pesar de que sabemos que estas relaciones idílicas que nos venden en las redes están llenas (como la mayoría) de errores y problemas por detrás, no podemos evitar compararnos con esas personas. Vemos esas parejas ideales en las redes sociales y miramos a la nuestra, haciendo que sintamos envidia. Estamos constantemente comparándonos con algo que en realidad sabemos que no es verdad, comparaciones que hacen que incluso veamos aún peor nuestras relaciones llegando incluso a dejarlas. Puede pasar lo contrario, que colguemos las partes más bonitas de nuestras relaciones aunque esta no sea perfecta, por lo que cuando comentemos nuestros problemas sentimentales con nuestro círculo cercano, la gente nos puede responder que lo que ven en redes es que somos felices y por ello, no comprendan esta conversación”, explica Gabarra.

Cómo gestionar la ruptura en redes

También hemos de diferenciar a quienes suben a sus parejas de manera orgánica en sus posts y vídeos de quienes van informando en concreto sobre sus relaciones en sus redes sociales, haciendo que estas sean el contenido ‘per se’. El problema es que a causa del momento en el que vivimos, tendemos a pensar que quienes muestran a sus parejas están más volcadas en sus relaciones que quienes nunca suben a sus respectivos. Sin embargo, por supuesto suele estar relacionado el modo en el que nos enfrentamos a nuestras relaciones con cuánto las mostramos en redes sociales. Además, surge una ansiedad vinculada a las relaciones que hace que ante el miedo de que las cosas se terminen, nos haga no querer subir contenido de nuestras parejas por si finalmente terminamos y por ello, nos veamos obligados a explicar los motivos a nuestros seguidores. Aquí entra además en juego la eterna duda de cómo reaccionar con la pareja ‘online’. ¿Hemos de dejar de seguirla?

“Depende del duelo de cada persona, y cada ruptura se ha debido por supuesto a motivos diferentes. Hay rupturas cordiales y amistosas, pero si hay mal rollo, es más complicado seguir al ex, porque surge la nostalgia, que es el sentimiento más influyente en los humanos. Mirar al pasado y ver esas fotos en las redes puede hacer que nos confundamos y queramos volver, cuando en realidad no es cierto ese sentimiento”, aclara la sexóloga y asesora de Gleeden. “Dejar de seguir a la persona es bueno, porque hay que dar un espacio cuando terminas una relación, pues lo contrario es más doloroso y no va a terminar. Si sigues a esa persona, verás cómo rehace su vida, cuando encima posiblemente sólo estés viendo esa cara aunque en realidad, se acueste triste. Conviene dejar de seguir durante un tiempo, pero eliminar las fotos juntos ya depende de cómo lleve el duelo, quién ha dejado a quién… Lo ideal sería eliminar las fotos románticas de tus redes sociales, porque no tienen sentido de cara a que venga otra persona o de cara a ti misma, pero las fotos de convivencia, viajes o eventos no tendrías por qué eliminarlas…”, explica. “Al final, lo que más nos duele es darnos cuenta de que la otra persona ya no toma decisiones pensando en los dos, sino en sí misma, pero es que cuando decidimos no seguir al lado de alguien, ya no tenemos esa responsabilidad con el otro, aunque por supuesto lo esperable es que siempre exista esa responsabilidad afectiva”, matiza Noemi Seva Vidal, trabajadora social especializada en violencia de género.