‘Hunters’: Al Pacino contra los nazis en la serie más provocadora del momento

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El pasado 21 de febrero llegó a nuestras pantallas Hunters, nueva serie original de Amazon Prime Video que cuenta con el gran aliciente de tener al legendario Al Pacino como uno de sus protagonistas, después de su triunfal paso por Netflix con El irlandés, por la que logró su novena nominación al Óscar. Creada por David Weil, en el que es su primer trabajo como productor y guionista, y con el oscarizado Jordan Peele (Déjame salir) entre sus productores ejecutivos, Hunters trata sobre una banda clandestina de justicieros que se dedica a cazar a nazis ocultos en el Nueva York de 1977.

Una propuesta explosiva, sangrienta y provocadora que llega para impactar a la audiencia con su alto contenido en violencia y remover conciencias con su crítica social. Y que debería ocupar vuestro próximo maratón televisivo.

(Christopher Saunders; cortesía de Amazon Prime Video)
(Christopher Saunders; cortesía de Amazon Prime Video)

“Al final de la guerra había una regla clara: si eras nazi, ibas a la cárcel. Ahora las reglas han cambiado un poco. Si eres nazi, eres libre de congregarte en la plaza y puedes invitar a tus amigos. Algo no funciona. Hemos olvidado las reglas”. Estas palabras fueron pronunciadas en la pasada edición de los Óscar por Taika Waititi (Variety), director de Jojo Rabbit, sátira anti-odio ambientada en la Alemania nazi que ganó el premio a mejor guion original. El mensaje de Waititi está claro y es muy oportuno, aunque su afirmación fuera incorrecta: después de la Segunda Guerra Mundial, fueron muchos los líderes nazis que escaparon sin enfrentarse a ningún juicio y prosiguieron con sus vidas bajo nuevas identidades en otros países.

Ese es precisamente el punto de partida de una sátira anti-nazi mucho menos amable que Jojo Rabbit. Fusionando realidad y fantasía, Hunters reimagina unos años setenta en los que los altos cargos del régimen nazi viven de incógnito y plenamente integrados en la sociedad norteamericana después de haber escapado de Alemania. Y no solo eso, sino que además se encuentran ocupando posiciones de poder, protegidos por el gobierno y las fuerzas del orden mientras conspiran para la creación de un Cuarto Reich y un nuevo genocidio judío, esta vez en suelo americano. Ante esta horrible amenaza y la ineptitud o complicidad de las autoridades, un superviviente del Holocausto, Meyer Offerman (Pacino), reúne a un variopinto equipo de especialistas para tomarse la justicia por su mano y acabar con los nazis al margen de la ley.

El equipo de cazadores de nazis de Offerman está formado por un selecto grupo de actores de diversos orígenes: Josh Radnor (Ted Mosby en Cómo conocí a vuestra madre) interpreta al arrogante actor de cine Lonny Flash, Kate Mulvany (El gran Gatsby) da vida a la Hermana Harriet, espía exintegrante del MI6 que se viste de monja, Saul Rubinek (Sin perdón) y Carol Kane (Unbreakable Kimmy Schmidt) son un entrañable matrimonio de expertos en armas que sobrevivió al Holocausto, Louis Ozawa Changchien (The Man in the High Castle) encarna a un exsoldado llamado Joe Mizushima, y Tiffany Boone (Hermosas criaturas) completa el grupo como Roxy, joven madre afroamericana y especialista en cerraduras y cajas fuertes.

El personaje de Offerman es ficticio, pero Weil, descendiente judío de supervivientes del Holocausto, asegura haberse inspirado en las historias que le contó su abuela para desarrollar el guion de Hunters, trabajo que ha definido como una “carta de amor” a la misma (Variety). Que esta no es una historia explícitamente basada en hechos reales salta a la vista entre otras cosas por su tono y estilo, deudor del cómic para adultos y el Quentin Tarantino de Malditos bastardos. Pero esto no quiere decir que en la base de la trama no haya cierta verdad: es cierto que hubo oficiales nazis que emigraron a Estados Unidos, pero no que conspirasen para formar un Cuarto Reich. La idea del “cazador de nazis” también encuentra su reflejo en la realidad (el más famoso, Simon Weisenthal, murió en 2005, Infobae), pero Weil dice haberse “inventado” el concepto para contar un relato que “arrojase luz sobre los crímenes y las verdades ocultas” en un presente en el que el mundo está siendo testigo de un terrible “auge de antisemitismo, racismo y xenofobia” (Variety). Es decir, Hunters reescribe el pasado para comentar el presente, en un ejercicio similar a otra serie de Amazon de temática afín, pero en su caso inequívocamente arraigada en la ciencia ficción, The Man in the High Castle.

(Christopher Saunders; cortesía de Amazon Prime Video)
(Christopher Saunders; cortesía de Amazon Prime Video)

Pacino es el reclamo principal de la serie, pero el protagonista de Hunters es en realidad Logan Lerman. Conocido sobre todo por Las ventajas de ser un marginado y Percy Jackson, Lerman interpreta a Jonah Heidelbaum, un adolescente judío de 19 años (a sus 28, el actor se lo puede seguir permitiendo) que, tras presenciar el asesinato a sangre fría de su abuela a manos de un nazi, destapa una trama que lo lleva hasta la organización secreta de Offerman. Sediento de venganza, Jonah se une a La Caza, viéndose así envuelto en una guerra clandestina entre nazis y judíos para la que no está realmente preparado. Mientras, una agente del FBI llamada Millie Morris (Jerrikah Hinton, Anatomía de Grey) sigue la pista de los asesinatos cometidos por Los Cazadores hasta dar con Jonah y Offerman, lo que le plantea un difícil dilema: puede que en este caso, los asesinos no sean los malos.

Y esa es precisamente una de las preguntas que vertebran los diez episodios de la primera temporada: ¿El que asesina a un monstruo se convierte también en monstruo? ¿Merecen misericordia los asesinos?

Para responder a estas cuestiones, Hunters echa mano constantemente del imaginario del cómic de superhéroes. De hecho, la serie está fuertemente inspirada, tanto narrativa como visualmente, en las páginas de los tebeos. El protagonista, Jonah, que casualmente trabaja en una tienda de cómics, es una suerte de Peter Parker oscuro que, como el de Tom Holland en Spider-Man: Homecoming, desea formar parte de los Vengadores (en este caso los Cazadores), pero no está preparado para la responsabilidad y el sacrificio personal que esto conlleva. Su abuela cumple el papel de la Tía May, que cuida de él. Y hasta tiene su propia Mary Jane, vecina por la que bebe los vientos a quien, como al resto de sus amigos, debe ocultar su identidad “superheroica” para protegerlos. A lo largo de la primera temporada son abundantes las referencias a los superhéroes: Spider-Man, Bruce Wayne, Dick Grayson, Frank Castle, Jean Grey… personajes de Marvel y DC que tienen en común una gran responsabilidad que, en muchos casos, conlleva “no hacer lo correcto, sino lo necesario”. Esto hace que la serie sea muy complementaria a otra ficción ultraviolenta de Amazon, The Boys, y muy recomendable en general para aficionados al cómic.

Y es que a pesar de que la temática que aborda es muy seria, Hunters cuenta con altas dosis de humor y una estética decididamente pop. Es dura, brutal y melodramática, pero también exagerada, satírica e incluso surrealista. Aunque no siempre da con el punto medio entre ambas facetas, lo que puede chirriar bastante. Tras la ejemplar carta de presentación de 90 minutos que es el primer capítulo -dirigido por el también productor Alfonso Gomez-Rejon, realizador de Yo, él y Raquel-, el segundo cambia abruptamente de registro para estallar en un homenaje al exploitation (cine de bajo presupuesto muy popular en los 70 con contenido explícito en sexo, crimen o violencia) con el que cae en los tópicos más manidos y la imitación del cine de Tarantino (sí, lo habéis adivinado, hay plano de los personajes abriendo el capó de un coche).

Los saltos de tono continúan durante toda la temporada -en el tercero hay un número musical, en el cuarto un homenaje al cine de atracos-, resultando en un irregular cóctel de drama histórico y thriller cómico pasadísimo de rosca. Sin embargo, a medida que avanza, la historia se va volviendo más intensa, el humor se dosifica mejor y la serie acaba encontrando el tono adecuado. Justo a tiempo para una emocionante recta final que acaba la temporada por todo lo alto, con abundancia de giros sorpresa y cliffhangers que dejan muy claro por dónde van a ir los tiros en la segunda temporada.

La inconsistencia de la serie también se refleja en el reparto, un amplio grupo de actores y actrices navegando en un océano de acentos falsos. Pacino parece comprometido en unas escenas y desganado en otras, mientras que Lerman da la talla dramáticamente, pero le falta presencia. Del equipo de cazadores destaca para bien la australiana Kate Mulvany, que interpreta a la Hermana Harriet, uno de los secundarios más definidos y memorables; y para mal Josh Radnor, excesivamente caricaturesco y ridículo (es como ver a Ted Mosby intentando hacerse el duro, incomodísimo). De hecho, las mejores interpretaciones provienen del bando de los villanos. Lena Olin, Dylan Baker y la revelación Greg Austin (que interpreta a un sádico simpatizante nazi norteamericano) son los robaescenas de la serie: los odiarás, pero te encantará hacerlo.

Hunters parte de una premisa con mucho potencial, pero su ambición le pasa factura por momentos. Visual y estéticamente es una joya, la ambientación setentera y la acción son notables, pero el elevado número de personajes hace que algunos queden demasiado desdibujados y sean reducidos a clichés sin apenas entidad (ocurre sobre todo con Roxy y Joe), y los guiones no están siempre a la altura, cayendo a menudo en agujeros narrativos. Claro que esta primera temporada es una introducción a un universo que promete dar mucho de sí, si Amazon decide confiar en la serie. Weil ha planeado al menos cinco temporadas (Business Insider) y lo cierto es que la trama da para ello. Por eso espero que los fallos de esta primera temporada sirvan para hacer una segunda entrega más redonda, en la que podamos conocer mejor a los personajes, observar cómo Jonah crece dentro de la organización y ver hasta dónde es capaz de llegar la serie.

Aunque le cueste centrarse y sus primeros capítulos pueden desconcertar, Hunters acaba encontrando el camino. Su provocación es a menudo gratuita y discordante, pero resulta muy efectiva a la hora de hacer llegar su mensaje de condena al supremacismo. Quizá por eso mismo, porque lo hace sin sutilidades ni reparos. Parábola cruda, salvaje y muy directa, se suma a The Boys como uno de sus títulos más arriesgados de Amazon, y también uno de los más adictivos y entretenidos. En busca de una audiencia que aun no hace mucho caso a su oferta de contenido original, la plataforma parece buscar la controversia con una serie diseñada para no dejar indiferente, abordando desde la sátira incendiaria un tema tradicionalmente tratado desde el drama serio. Una táctica que, en este caso, da lugar a uno de los estrenos más impactantes de lo que va de año.

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