'Little fires everywhere', la nueva 'Big little lies' con una Reese Whiterspoon brillante

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Cualquiera que tenga cuenta en Amazon Prime habrá experimentado el bombardeo promocional de Little fires everywhere, la nueva serie de la plataforma con dos reinas de las series femeninas como protagonistas: Reese Witherspoon (Big little lies) y Kerry Washington (Scandal). Y es que si bien este servicio streaming tiene algunas joyitas recientes en su catálogo -por ejemplo, hace poco les hablábamos de Historias del bucle- ninguna contaba con las papeletas para convertirse en fenómeno de masas como ésta.

Little fires everywhere, basada en la novela de Celeste Ng, llegó el pasado viernes apostando por convertirse en la nueva Big little lies y, tras verla completa puedo contarles si lo consigue. ¿Merece la pena? ¿Es sinceramente la nueva Big little lies del mundo de las series? Pues casi casi que sí.

Erin Simkin/Hulu; cortesía de Amazon Prime
Erin Simkin/Hulu; cortesía de Amazon Prime

Para quienes hayan seguido las dos temporadas de la serie de HBO, deben saber que ambas series comparten más similitudes que un título de tres palabras coincidiendo en el "little". Además de ser adaptaciones de bestsellers con tintes de thriller y tono femenino, las dos series tienen a Reese Witherspoon como denominador común, no solo como productora y protagonista, sino también repitiendo en un papel de mujer y madre controladora, de apariencia perfecta pero un interior más que imperfecto. Y lo borda porque aquí ya no tiene la competencia que tenía en Big little lies. No está Nicole Kidman ni Laura Dern haciéndole sombra. Aquí puede brillar con luz propia jugando con un personaje de extremos opuestos que provoca tanta simpatía como rechazo según qué faceta estemos viendo de ella. Aquí es ella quien hace sombra a la reina de los gestos melodramáticos, Kerry Washington.

Big little lies fue todo un éxito coral. De eso no hay dudas y fue una serie producida por la empresa de Reese, Hello Sunshine, quien por entonces buscaba una idea que representara al movimiento #MeToo apostando por los derechos de la novela de Liane Moriarty, sobre un grupo de mujeres de Monterey, sus diferencias y un secreto compartido.

Hace tiempo que Reese decidió que iba a unir sus dos pasiones en una, el cine y la literatura. A través de su compañía produjo Alma salvaje (2014) basada en las memorias de Cheryl Strayed que también protagonizó, así como Perdida (2014), el thriller psicológico escrito por Gyllian Flynn y la biografía Lucy in the sky (2019) con Natalie Portman. Y es que no solo apoya el trabajo de escritoras a través de sus redes sociales, sino que lleva una larga temporada apareciendo hasta en la sopa con series femeninas basadas en novelas originales. Fue el caso de HBO con Big little lies, de Apple TV+ con The morning show y ahora Amazon Prime con Little fires everywhere (y próximamente llevará otras historias a Netflix). A sus 44 años es una de las mujeres más poderosas del mundo, según declaró Forbes en 2019, y ella solita puso en práctica ese poder apostando por sus instintos para traernos series de las que hay muy pocas: thrillers con perfume de mujer.

En el caso de Little fires everywhere, Reese descubrió la novela antes de que fuera publicada y fue la sugerencia que propuso para su popular club de lectura de redes en 2017, logrando que fuera todo un bestseller. Fue su idea transformarlo en serie, sumando a Kerry Washington en su equipo y enseguida se pusieron en marcha.

Erin Simkin/Hulu; cortesía de Amazon
Erin Simkin/Hulu; cortesía de Amazon

Pero vamos al grano. Probablemente hayas visto el título de Little fires everywhere en titulares previos a su estreno porque fue de los últimos proyectos de Lynn Shelton, la directora y productora indie que falleció repentinamente el 16 de mayo de este año. Fue una de las productoras ejecutivas y dirigió algunos episodios con ese toque sutil tan característico que tenía. En sus entrañas, la serie es un thriller dramático que desde su primera secuencia nos revela el secreto que deberemos descifrar. El incendio del hogar del personaje de Reese. Alguien lo prendió fuego con ella dentro en mitad de la noche y no se sabe quién fue, solo que una de sus hijas ha desaparecido. Y tras dicha presentación la trama salta en el tiempo a unos meses atrás en 1997, presentándonos a las dos mujeres protagonistas, dos madres de razas diferentes, de caracteres diferentes pero, sobre todo, de vidas muy diferentes.

La historia transcurre en el pueblo de Shaker Heights en Ohio, una comunidad diseñada por millonarios que se jacta en apariencia de ofrecer un paraíso social que apoya la diversidad local pero que esconde en sus entrañas un infierno muy distinto. Y así conocemos a Elena Richardson (Reese Witherspoon), madre de cuatro adolescentes, casada con un abogado (Joshua Jackson) y periodista local, obsesionada con el orden, la perfección y con ayudar al prójimo. Aunque la ayuda que ofrece es más por alardear de su generosidad que de hacerlo de corazón. Es tras ver a una mujer afroamericana durmiendo en un coche con su hija que le ofrece una vivienda que tiene en herencia con un alquiler bajísimo. La mujer es Mia Warren (Washington), una artista afroamericana que lleva deambulando de casa en casa y de pueblo en pueblo desde que su hija era apenas un bebé.

En un principio, la serie nos presenta a Elena como una millonaria de apariencia generosa que intenta ser amable aunque sea por compromiso; mientras Mia se introduce al público como una mujer desconfiada, con prejuicios hacia cualquiera de tez blanca, en teoría debido a su experiencia con el racismo. Es un personaje que constantemente nos recuerda a un perro guardián porque está continuamente en alerta, lista para morder si alguien se acerca demasiado. Esa actitud nos hace sospechar desde el principio, al igual que la obsesiva amabilidad de Elena. Las dos huelen raro, a mujeres con secretos oscuros y en eso la serie no defrauda.

Erin Simkin/Hulu; cortesía de Amazon
Erin Simkin/Hulu; cortesía de Amazon

Al igual que Big little lies, esta apuesta también recurre a la dinámica de las dos madres como el trono central de la historia, pero a diferencia de ella da más protagonismo a los hijos aportando así más ramas que nos permiten conocer a las protagonistas en profundidad y en un tono más dramático y familiar que la serie de HBO.

Si bien en un principio la desconfianza y rechazo que provoca Kerry Washington la convierten en la antagonista de la historia, es a medida que la serie va quitando capas (a través de flashbacks con actrices que clavan los gestos e imitan a la perfección a sus versiones adultas) para llegar al centro de la naturaleza de ambos personajes, que vamos descubriendo que las apariencias engañan y que al final, las dos tienen más aristas de las que imaginábamos.

El problema con Washington es que su estilo interpretativo se repite en la mayoría de sus trabajos con un melodramatismo exagerado siempre reflejado en su rostro, pero Reese Witherspoon lleva las contradicciones de su personajes en la mirada, los gestos, las gesticulaciones... Reese se transforma en Elena, en la heroína y villana al mismo tiempo y en ese sentido difiere a Big Little Lies. A ella le sale a la perfección retratar a esas mujeres que viven a través de las apariencias y aquí recurre a Elle Woods (Una rubia muy legal), a Madeline (Big little lies) y a su simpatía natural para sacar a la Elena que lleva dentro.

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Como la serie transcurre en los años 90s resulta muy fácil detectar influencias, o coincidencias, con varios thrillers femeninos tan inolvidables de la era como fueron Mujer blanca soltera busca (1992) o La mano que mece la cuna (1991) con una trama que comparte la idea de dos mujeres, dos rivales y muchos secretos. Y en ese sentido la serie es un puntazo. La dosis nostálgica engancha.

Entonces, ¿es Little fires everywhere la nueva Big Little lies? Si. La trama comparte los mismos tintes de drama y thriller con mujeres en el centro de la historia. ¿Es mejor? No. La primera temporada de Big little lies (que no la segunda que fue bajando el listón) supo aprovechar a su reparto coral puliendo y sacando brillo a cada rincón de la historia. En cambio, Little fires everywhere flojea en algunas esquinas, estirando ciertas tramas más de la cuenta. No hay más personajes que en Big little lies, pero sí hay más que no son tan relevantes, perdiendo nuestro interés cuando algunos aparecen en pantalla. ¿Gustará a los fans de Big little lies? Sin dudas. No será mejor pero es una de esas series dignas de un buen maratón. Sus ocho episodios tienen elementos que enganchan y solo por ver a Reese en toda su gloria y recordar el efecto de los thrillers femeninos de los 90s, ya merece la pena.

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