'Dexter' merece ser recordada como una de las mejores series modernas a pesar de su final decepcionante

Adivina, adivinanza… ¿En qué se parecen Perdidos, Expediente X, Gossip Girl, True Blood y Dexter? Parece imposible que compartan un denominador común cuando cuentan historias tan diferentes, ¿verdad? Sin embargo todas nos rompieron el corazón seriéfilo con algunos de los peores finales en la historia de las series. Conclusiones injustas para la cantidad de años que les dedicamos toda nuestra atención. De todos modos, y a diferencia de todas ellas, Dexter tiene una particularidad especial: su final, por muy decepcionante que fue, no borra la huella que dejó.

Como la serie ha llegado al streaming formando parte del catálogo de Amazon Prime, vamos a romper una lanza por ella. Para que no la olvidemos. Para darle otra oportunidad y no dejar que su desenlace tiña el recuerdo de una serie fantástica.

(©Showtime)

Si pensamos en Perdidos, a más de uno solo se nos viene a la cabeza ese desenlace frustrante que explicaba que los supervivientes llevaban todo el tiempo en el purgatorio, sin resolver la mayoría de los misterios. O Gossip Girl, ¿cómo podemos verla de nuevo sabiendo que el buenazo de Dan era el cotilla con voz de mujer que cuenta la historia? O ¿cómo disfrutamos de True Blood otra vez sabiendo que Sookie pasa toda la serie intentando tomar sus propias decisiones, para terminar haciendo lo que quiere Bill: matarlo para que ella sea feliz? Y ni hablar de Expediente X, que terminó y volvió varias veces para nunca encontrar el final adecuado. Y como ellas, muchas más: Cómo conocí a vuestra madre, Gilmore Girls, Seinfeld, Smallville o Juego de Tronos por recordar algunos finales que nos dejaron “plof”.

En cambio, a siete años de terminar su andadura televisiva, la historia del asesino en serie más amigable de la televisión se puede ver, o volver a ver, y disfrutarla como el primer día gracias a que no ha envejecido un ápice y se adapta perfectamente al fenómeno actual de las series de temporadas breves y tramas intensas. ¿El truco? Recurrir a la negación total y hacer de cuenta que el octavo episodio de la temporada final de Dexter no existe. U optar por darla por terminada en el penúltimo episodio y tenemos un final redondo. O tomar el final de las novelas como el desenlace definitivo (no voy a explicarlo aquí para evitar spoilers a quienes quieran leerlas, pero básicamente es completamente diferente).

A Dexter no le ayudó que en el mismo año de su final también terminara Breaking Bad. Vamos, lo hicieron con una semana de diferencia en EEUU. Mientras una decepcionaba con un desenlace inesperado (e injusto para muchos), la otra nos dejaba el corazón a cien con uno de los mejores finales de la historia televisiva. Este hecho hizo que el final de Dexter se recuerde como peor de lo que fue y quedara encasillada en el baúl de las series mal terminadas. La pobre no pudo competir con el desenlace con fuegos artificales que tuvo Walter White, el otro antihéroe de las series de aquellos años. Sin embargo, visto con el tiempo y sin Breaking Bad haciéndole sombra, podemos descubrir que, en realidad, su final no hizo tanto daño a su legado como en el resto de series mencionadas al principio.

Como Prime Video ha incluido las ocho temporadas a su catálogo desde el 30 de junio, animo a quien no la haya visto en su momento, a quien no se haya atrevido tras oír que tenía un final decepcionante, o a quien guarde un mal recuerdo por culpa de ese desenlace, a darle una oportunidad. Yo lo hice. La vi completa dos veces -durante su andadura televisiva entre 2006 y 2013, y en las últimas semanas- y también leí las novelas de Jeff Lindsay hace tiempo (sí, se podría decir que soy fan de Dexter), y una vez superada la decepción del final hace siete años, he redescubierto una serie magnífica cuyo final no tiene tanto peso como creeríamos.

Si en algo podemos estar de acuerdo es que cuando el final de una serie apasionante no está a la altura, te sientes traicionado. Menospreciado incluso, como si tu tiempo e implicación no hubiera valido de nada a quienes deciden apresurar el desenlace para concluir una serie lo antes posible o se quedan sin ideas, recurriendo a clichés o soluciones fáciles para terminar rápido.

En el caso de Dexter, la serie nació a partir de las novelas de Jeff Lindsay, que llevaba dos entregas publicadas cuando se puso en marcha la adaptación en pantalla. Más tarde llegarían las otras seis que se alejarían drásticamente de la trama. Básicamente, el protagonista interpretado por un Michael C. Hall tan entregado que no ha vuelto a disfrutar de otro éxito igual, y los personajes que le rodean son los mismos, pero el desarrollo de la historia y sus intenciones son completamente diferentes entre serie y libro. Incluso la serie terminó dos años antes de que el autor escribiera el final de su saga literaria y, por ende, los finales son polos opuestos.

Para quienes no le hayan dado una oportunidad en su momento, Dexter cuenta la historia de un asesino en serie. Un psicópata por naturaleza que sacia la sed de su “pasajero oscuro” -como describe él a su instinto asesino- asesinando a criminales peligrosos. Pero no lo hace por tener vena de justiciero, sino porque así respeta el código que le enseñó su padre adoptivo -el policía Harry Morgan- protegiendo su identidad, saciando su necesidad pero sin ser capturado.

Y para cazar rápido a sus presas, Dexter trabaja en el departamento de homicidios de Miami como analista forense de salpicaduras y manchas de sangre. Su coartada es perfecta como buen compañero de trabajo, novio fiel de una madre soltera (Rita) y buen hermano de Debra, pero en realidad, Dexter tiene una naturaleza oscura que solo revela ante sus víctimas. Es en esos momentos que el personaje se revela tal y como es delante del espectador y, entonces, la serie brilla. Tanto como esa intro inolvidable con un conjunto de escenas de rutina mañanera que demostraban la ironía y picardía de la historia, pero manteniendo una sombra siniestra inconfundible.

Dexter fue un fenómeno de la televisión privada durante su emisión, siendo el primer gran éxito de Showtime y a lo largo de cada temporada, presentaba un nuevo asesino en serie con quien el protagonista jugaba al gato y al ratón, desvelando nuevas facetas de la vida de Dexter mientras lo colocaba en situaciones complejas. Tras una primera temporada de infarto enfrentándose al Asesino del camión de hielo, la serie fue subiendo el listón con más personajes y desvelando la verdadera naturaleza de Dexter a diferentes personajes. Pero si hubo una temporada que brilló mas que ninguna fue la cuarta, en donde Dexter encontraba un referente a quien imitar como padre y ciudadano modelo mientras seguía haciendo de las suyas: Trinity (con un brillante John Lithgow), un asesino en serie con quien el protagonista forma una amistad que poco a poco se va transformando en una cacería mutua que lleva la serie a un momento de esos que paran el corazón.

Después de aquella cuarta temporada, la serie subió tanto el listón que le costó repetirse. Las siguientes temporadas sufrieron altibajos constantes, con momentos para el recuerdo y otros decepcionantes. Sin embargo, en su totalidad, Dexter es una serie de esas que merecen la pena.

ATENCIÓN: AQUÍ COMIENZAN LOS SPOILERS DEL FINAL DE LA SERIE. TE RECOMIENDO NO SEGUIR LEYENDO SI NO VISTE LA SERIE

Tras una sexta temporada decepcionante y una séptima brillante, la serie llegó a una tanda final en donde solo la pifiaron en el último episodio. La serie iba bien. Había logrado remontar aquella sexta temporada -la peor de todas- con el declive personal de Debra tras descubrir que su hermano era el Carnicero de la Bahía, asesinando a su jefa de policía, LaGuerta, por protegerlo, derrumbando todo en lo que creía y lo que era. En la octava temporada, vemos al personaje de Jennifer Carpenter pasar por todo tipo de altibajos hasta que hace las paces con su hermano y con la vida misma gracias a la ayuda de la Dra. Vogel (Charlotte Rampling), la creadora original del código de Harry. Entre nuevos asesinos, la llegada de un aprendiz para Dexter -que en la novela son los hijos de Rita- o el regreso de la novia del protagonista, Hannah, la serie se va acercando a un final en donde parece que dejará volar libres a los personajes.

Y en el penúltimo episodio somos testigos del final perfecto. Dexter está a punto de dejar todo atrás junto a su hijo y su novia prófuga de la justicia escapando a Argentina y Debra vuelve a tener una relación amorosa llevándose la gloria por haber capturado al asesino de la temporada, el Neurocirujano, gracias a Dexter, que decide no sucumbir a sus instintos para marcharse de una vez por todas. Y ahí debería haber terminado. Más que nada porque al apresurar el final comenzaron a pifiarla, dándole sentimientos a un psicópata que desde el primer episodio afirma que no siente tambaleando toda la premisa inicial que propuso la serie a lo largo de ocho temporadas. Sintiendo amor y sintiendo culpa, dos sentimientos que no tendrían sentido en su naturaleza.

En los últimos minutos del penúltimo episodio, el asesino escapa y Debra resulta herida. Tan herida que Dexter debe cancelar su viaje, llevando a la muerte final de Debra y la imagen escabrosa del protagonista arrojando su cuerpo al mar como hacía con sus víctimas. Como si la pobre merecía descansar en el mismo lugar donde él se deshacía de sus cuerpos después de todo lo sufrido por quererlo. Al final, Dexter sobrevive a pesar de adentrarse en una tormenta en plena alta mar. Deja a su hijo en manos de su novia asesina y pasa el resto de sus días escondido, castigándose por sus pecados cuando, en realidad, el castigo fue más bien para los espectadores que confiábamos en que tendría un final más inteligente y redondo.

FIN DE LOS SPOILERS

Sin embargo, dejando a un lado el episodio final, ahora que vuelve a estar disponible, rompo una lanza a su favor. Dexter no habrá terminado como nos merecíamos, pero aquella decepción inicial no borra el impacto que tiene en su totalidad. Porque Dexter es una serie con voz propia, un drama con tintes de thriller oscuro, grotesco pero intenso, siendo responsable de crear uno de los antihéroes más brillantes del mundo de las series. Es cierto, Dexter merecía otro final, pero tampoco merece que la guardemos en el baúl de las decepciones seriéfilas. Creo que una vez superado el mal trago gracias al paso del tiempo y tras comprobar que otras series lo hicieron peor, podemos apreciarla por el fenómeno que fue y la calidad de una trama que hoy arrasaría en el mundo de los estrenos streaming.

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