Amanda Seyfried, una víctima de los ataques de pánico a pesar del éxito

Cine 54
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Amanda Seyfried está en su mejor momento profesional. Tras varios años actuando en cintas menores en las que su presencia pasó desapercibida, la actriz de Mamma Mia! acaba de obtener su primera nominación al Óscar gracias a Mank de David Fincher, donde interpreta a la estrella del Hollywood clásico Marion Davies. 

Sin embargo, a pesar del éxito y la fama, Seyfried sigue sintiéndose perjudicada por los ataques de pánico que acostumbra a sufrir, admitiendo que le han impedido desarrollar su vida y relacionarse con total normalidad y que, al vivirlos, “se siente como de vida o muerte”.

"Eso es lo que es un ataque de pánico, en realidad", explicaba la actriz para The Today Show. "Tu cuerpo simplemente entra en lucha o huida. La avalancha de endorfinas y la descarga que ocurre después del ataque de pánico es extraordinaria. Te sientes muy aliviada y tu cuerpo se recupera de alguna manera. Es muy extraño porque es fisiológico, pero empieza en tu cabeza", relataba.

Debido a estos ataques admite que ha tenido problemas para mostrar a la gente que es una persona “normal”, reconociendo incluso que le ha llevado a tomar la decisión de no tener asistentes personales en su hogar o un chófer. “Cada vez que conozco a alguien nuevo estoy muy desesperada para que entiendan que pueden hablar conmigo. Quiero conectar con todos los demás, porque soy como todos los demás”.

De hecho, Seyfried incluso se marchó a vivir al campo para poder sentirse cómoda y realizada. Tras casarse en marzo de 2017 con Thomas Sadoski, actor de quien se enamoró durante el rodaje de Mi última palabra, se fue a una granja en Catskills, en el estado de Nueva York, donde vive rodeada de animales criando a sus dos hijos. “Siempre quise vivir en una granja. Solo necesito sentirme arraigado en algún lugar en el que pueda confiar que siempre estará allí".

No es la primera vez que la actriz habla abiertamente sobre sus problemas de salud mental. En 2016 confesó para la revista Allure que sufre un trastorno obsesivo compulsivo por el que también padece de depresión y ansiedad. En aquel momento admitió que llevaba más de una década tomando antidepresivos y criticó el estigma que las enfermedades mentales siguen teniendo en la sociedad, aunque reconoció que con el paso de los años lo ha ido sobrellevando hasta poder reducir las dosis de su medicación.

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En su cuenta de Instagram, donde cuenta con casi 5 millones de seguidores, se muestra muy abierta a concienciar sobre la salud mental. En una entrevista con El País durante la promoción de Mamma Mia: Una y otra vez, admitió que con sus publicaciones en redes quiere animar a romper estigmas y a buscar ayuda, no sintiendo ningún tipo de miedo a que su carrera pueda verse perjudicada por ello. “Si hubiera sabido todo lo que sé ahora, me habría ahorrado 10 años de estar tensa y asustada. Quiero animar a otros a hablar de ello y a buscar ayuda. Y si eso llega a arruinar mi carrera, entonces es que no estaba destinada a ser actriz”, admitía.

Pese a estos inconvenientes, la fama le sonríe más que nunca gracias su nominación al Óscar a Mejor Actriz de Reparto por Mank, un reconocimiento que no esperaba conseguir, aunque reconoce que nunca ha estado desesperada por optar a la estatuilla dorada. Será el próximo 26 de abril cuando podamos comprobar si Seyfried se hace con el premio de la Academia de Hollywood, galardón por el que competirá junto a Glenn Close, Olivia Colman, Maria Bakalova y Youn Yuh-jung.

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