Alzheimer: cómo un compuesto del té verde podría ayudar a prevenirlo

A pesar de décadas de investigación, las causas de la enfermedad de Alzheimer aún no se conocen por completo y las opciones de tratamiento son limitadas. Las esperanzas aumentan al confirmarse que el té verde y el resveratrol pueden prevenir la formación de placas de Alzheimer. (Foto: Getty)
A pesar de décadas de investigación, las causas de la enfermedad de Alzheimer aún no se conocen por completo y las opciones de tratamiento son limitadas. Las esperanzas aumentan al confirmarse que el té verde y el resveratrol pueden prevenir la formación de placas de Alzheimer. (Foto: Getty)

Muchos estudios han relacionado el té verde con un riesgo reducido de Alzheimer, pero los mecanismos subyacentes a este vínculo no han sido claros.

Ahora, un nuevo estudio revela cómo un compuesto en esta popular bebida interrumpe la formación de placas tóxicas que contribuyen a la enfermedad. Estas placas se desarrollan en los cerebros de las personas con Alzheimer, y al parecer el resveratrol podría retrasar su progresión por su efecto en células neuronales afectadas por la enfermedad.

La enfermedad de Alzheimer es una afección neurodegenerativa progresiva caracterizada por una disminución de la memoria y del pensamiento, así como por problemas de comportamiento.

La causa de la enfermedad en su forma más común, que no tiene una base genética, no se comprende bien. Esto dificulta el tratamiento, pero se están logrando avances que podrían retrasar la progresión de la enfermedad.

Si bien es cierto que las causas precisas de la enfermedad de Alzheimer siguen sin estar claras, se cree que el beta-amiloide juega un papel clave. Esta proteína (esencial para el correcto funcionamiento del cerebro) puede agruparse, formando placas que interrumpen la comunicación entre las células nerviosas.

Se sabía que ciertas moléculas en las hojas de té verde tienen un efecto antioxidante, por eso a lo largo de los años se han probado las propiedades antienvejecimiento del resveratrol, y se ha explorado como un tratamiento potencial para otras enfermedades como el cáncer.

Pero hasta la fecha no se había señalado con suficiente certeza que uno de los beneficios del té verde es que el galato de polifenol epigalocatequina (EGCG) detiene la formación de dichas placas de beta-amiloide, un factor distintivo de la enfermedad de Alzheimer.

Para demostrarlo, investigadores de la Universidad de Tufts (Massachusetts en Estados Unidos) probaron 21 compuestos diferentes en células neurales afectadas por la enfermedad de Alzheimer, midiendo el efecto de los compuestos en el crecimiento de placas pegajosas de beta amiloide.

Lo resultados, publicados en en la revista Free Radical Biology and Medicine, concluyeron que dos compuestos comunes: las catequinas del té verde y el resveratrol (que también se encuentra en el vino tinto), redujeron la formación de placas en esas células neurales.

Además de los compuestos del té verde y el resveratrol, dos (inesperadas) sustancias que tu cuerpo necesita para mantenerse saludable, los investigadores también encontraron un aditivo alimentario bueno para la memoria, conocido como 'curcumina de la cúrcuma', el medicamento para diabéticos 'metformina' y un compuesto llamado 'citicolina' que impedían la formación de placas y no tenían efectos antivirales.

Algunos de los 21 compuestos probados redujeron la progresión de la enfermedad al actuar como agentes antivirales, lo que frenó el Alzheimer inducido por el virus del herpes.

Sin embargo, encontrar un compuesto "que pudiera disminuir las placas independientemente del componente del virus sería lo ideal, porque mostraría que, independientemente de la causa del Alzheimer, es posible que aún se observe algún tipo de mejora", explica Dana Cairns, investigadora asociada en el Kaplan Lab en la escuela de Ingeniería de Tufs y líder de la investigación.

“Esperábamos encontrar compuestos que fueran inofensivos y mostraran cierto nivel de eficacia”, comentó Cairn. Los compuestos del té verde y el resveratrol cumplieron con ese estándar. “En el caso de estos compuestos que pasaron la prueba no tenían placas visibles después de aproximadamente una semana”.

Por tanto, se cree que la la inclusión del té verde en la dieta (gracias a los beneficios del compuesto EGCG) puede ser eficaz para prevenir y tratar la enfermedad de Alzheimer en humanos.

Todos sabemos que actualmente no existe cura para la enfermedad de Alzheimer una vez que surgen los síntomas (es dificil detectarlo a las primeras señales), por lo que la intervención temprana sería la mejor baza. "Eso podría significar usar extractos de té verde o sus derivados desde el principio, digamos de 15 a 25 años antes de que aparezcan los síntomas", explica Giuseppe Melacini, investigador de la Universidad McMaster (Ontario, Canadá) quien también augura mejoras en la prevención y el tratamiento del Alzheimer gracias al té verde.

No obstante, hay que señalar que algunos compuestos no cruzan la barrera hematoencefálica, lo que sería esencial en el caso de la enfermedad de Alzheimer, y otros tienen una biodisponibilidad baja, lo que significa que no se absorben fácilmente en el cuerpo o el torrente sanguíneo.

Es decir, que tal y como reconoce Cairns, los efectos en el laboratorio "no siempre se traducen necesariamente en lo que podrías ver en un paciente".

Sin embargo, “los aditivos alimentarios podrían resultar una terapia o un adyuvante crucial”, asegura Melacini. “Será importante capitalizarlos temprano en la vida para aumentar las probabilidades de un envejecimiento saludable, además del ejercicio y un estilo de vida saludable”.

Por ejemplo, las fuentes naturales de resveratrol incluyen el vino tinto, ciertas frutas como las uvas, los arándanos azules y rojos, los cacahuates, los pistachos y el cacao. “Si bien es alentador poder tomar medidas como estas para prevenir potencialmente la neurodegeneración en el futuro, también es importante consultar con su proveedor de atención médica antes de realizar cambios importantes en su dieta”, advierte Cairns.

El descubrimiento es significativo porque "no existe una cura para el Alzheimer o una forma de prevenir su progresión, aparte de varios medicamentos potenciales desarrollados por compañías farmacéuticas que aún están en pruebas", apunta Cairns. Los compuestos como las catequinas del té verde y el resveratrol "muestran cierta eficacia y sí son seguros y de fácil acceso. Por lo que podrían tomarse como suplemento o consumirse como parte de la dieta", concluye la autora.

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