Álvaro pone sobre la mesa el gran palo de 'La isla de las tentaciones' del que nadie habla

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Tras varias semanas de fiestas, deseos, lágrimas y más de una traición La isla de las tentaciones 4 ha llegado a su fin con el reencuentro habitual de las parejas seis meses después. Y en esta ocasión, tres de las cinco relaciones han conseguido reconstruir lo que tenían, mientras otras dos siguen tirándose trastos a la cabeza. Sin embargo, más allá de la perla más comentada de la noche como fue la duda sembrada por Stiven al acusar a Tania de utilizarlo, hubo un momento que merece la pena reflexionar.

Fue una frase que dijo Álvaro al abrirse más que nunca en toda la edición, poniendo sobre la mesa el gran palo que para muchos acarrea ir a La isla de las tentaciones. Pero del que ninguno de los concursantes de los cuatro programas había hablado hasta ahora.

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Es cierto que Álvaro no es santo de mi devoción. Ni de muchos espectadores tampoco. Su paso por el reality fue desordenado y egoísta, tachando a su novia Rosario de ser una mujer que cae con el primero que le dé la hora y cuestionando lo mucho que le estaba haciendo sufrir a raíz de su romance con Suso. Pero luego se secaba las lágrimas y soltaba perlas que insinuaban las muchas veces que había traicionado a su novia en el pasado, mientras volvía a los brazos de la soltera Sabela y hasta formaba un trío en la cama en una de las últimas noches.

Lo de Álvaro fue incomprensible. Culpaba a su exnovia de su sufrimiento sin mirarse el ombligo ni reflexionar sobre lo que él estaba haciendo. Al menos, si lo hizo, nunca lo vimos. Sin embargo, en el reencuentro vimos a otro Álvaro, uno que supo reconocer su confusión. Y en ese momento de sinceridad dijo una verdad como una casa: la gran bofetada que les espera a los concursantes que rompen relaciones en República Dominicana al volver a España.

Mientras están en la isla todo son fiestas, tentaciones, juegos y calor caribeño, alejados completamente de la rutina, el alquiler, la hipoteca, las mascotas en común, la familia o el qué dirán. Las cámaras los graban pero quedan muchos meses para que España y ellos vean el resultado, y así, se dejan llevar sin pensar en lo que les espera al bajar del avión de regreso.

Álvaro fue el único hasta ahora que hizo un ejercicio de honestidad en este sentido durante el reencuentro a tres, con su exnovia Rosario y la soltera Sabela. Primero, al reencontrarse la expareja reconoció quererse mucho pero que existe demasiada historia entre ellos como para reconciliarse. Incluso el chico confesó emocionado que sigue viéndola como la madre de sus hijos. Sin embargo, después de la isla pasaron cosas. Al regresar pasaron un día juntos en Madrid llorando, confesándose y pasando la noche juntos. Álvaro se ilusionó, llegando a pensar que aquella noche podía suponer el inicio de una reconciliación, pero Rosario optó por probar algo con Suso dejando a Álvaro con el corazón roto.

Pero entonces entró Sabela y la cosa se caldeó. Resulta que a relación candente que tuvo con Álvaro en la isla no llegó a ningún puerto al regresar a España. A pesar de todas las cosas bonitas que vimos que se decían continuamente, Álvaro cortó contacto enseguida. Su exnovia le pedía que reconociera que fue porque la chica nunca le había gustado, mientras Sabela creía que la relación no había funcionado porque Rosario tiene a su exnovio “atado con una correa”. Y en ese momento, acorralado por las dos y Sandra Barneda pidiéndole que se explique, Álvaro soltó.

“A mí me dejó de gustar” dijo de Sabela. "Yo no estaba bien, salgo de la isla y mi relación se acaba Sandra. Y yo me pegó un hostión con la vida real que me quedo tísico dijo al explotar por fin.

Llego a Madrid mi pareja no está, mi vida que tenía no está, y yo no estaba preparado para enamorarme de nadie, lo siento" le dijo a Sabela. "No estaba preparado, no quería a nadie más. Ávlaro está destrozado. Y a día de hoy lo sigue estando".

Con esta frase Álvaro hizo referencia a la bofetada de realidad que les espera cuando llegan a España. Después de dejarse llevar por la burbuja del reality les toca verse con la nueva verdad, una muy diferente a la que tenían semanas atrás: en pareja, viviendo juntos, incluso compartiendo mascotas. Les toca verse las caras con una ruptura inesperada, compartiendo la custodia del perro, mudándose o hasta conviviendo juntos por tener un piso en conjunto.

Le pasó a Melodie y Cristian de la segunda edición, compartiendo vivienda durante mucho tiempo tras la ruptura en la isla, ventilando la mala relación en platós de Mediaset y redes sociales mientras cada uno hacía su vida pero bajo el mismo techo. En esta edición le pasó a Nico y Gala que tras una ruptura desordenada y llena de reproches, regresaron al mismo piso mientras cada uno se enteraba de todo lo que iba haciendo el otro. Lo mismo con las mascotas. Nico y gala se pelan por su perra, mientras en el pasado Diego y Lola ventilaron su custodia por redes a través de una guerra que se saldó con ambos creando un perfil de Instagram del mismo perro.

En resumen, ir a la isla les puede abrir puertas como personajes mediáticos e influencers, se divierten y liberan, pero olvidan la vida real a la que deben enfrentarse al regresar. Quizás si no lo hicieran, no vivirían la experiencia al máximo pero el hostión, como dijo Álvaro, de descubrir todo lo que en realidad se ha roto en poco tiempo puede ser brutal.

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