Odriozola, el último fiasco de la conexión Real Sociedad-Real Madrid

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La aventura de Álvaro Odriozola en el Real Madrid está a punto de llegar a su fin. El lateral irundarra jugará lo que resta de temporada como cedido en el Bayern de Múnich, tras haber pasado de puntillas por el conjunto blanco los últimos 18 meses.

El joven canterano de la Real Sociedad despuntó en el equipo que le vio nacer hasta el punto de que el Real Madrid pagó su cláusula apenas meses después de irrumpir en primera división. 30 millones de euros le llevaron hasta Madrid, una cantidad similar a la que en 2013 hizo posible el fichaje de Asier Illarramendi por los vikingos.

En el lateral había puestas muchas esperanzas de futuro, pues con 22 años había demostrado una personalidad arrolladora sobre el terreno de juego y unas condiciones inigualables para el fútbol de ataque que se le pide a todos los carrileros madridistas. Tanto así que Julen Lopetegui decidió incluirle en la lista final para acudir al Mundial de Rusia en el verano de 2018 con la Selección Española.

De él se esperaba que diera batalla a Dani Carvajal, que se hizo con la posición desde que volvió de su erasmus en el Bayer Leverkussen y desde entonces no ha encontrado competencia real en su puesto, ni con Danilo, ni con Achraf, ni con Nacho. Pero rápidamente se vio que a Odriozola le iba a costar mucho su paso por el Real Madrid. El chico apuntaba maneras en el aspecto ofensivo, pero en defensa sus lagunas castigaban al equipo.

Este año, sin ir más lejos, fue uno de los señalados de la única derrota en Liga ante el Mallorca. Primero, por recular demasiado en el gol de Junior Lago, en lugar de atacarle e intentar robarle el balón. Pero peor aun fue lo que hizo en la segunda parte, pues con una amarilla, hizo una entrada sin sentido y a destiempo que le valió la roja y desde entonces Zidane sólo ha contado con él en el encuentro de Champions League ante el Brujas en el que ya no se jugaba nada el equipo.

Su suerte estaba echada, más aún con el esperado retorno el año que viene de Achraf Hakimi de su cesión al Borussia Dortmund, tras convertirse en uno de los mejores laterales del continente.

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Pero si decíamos que su llegada al Real Madrid, por coste y por el potencial que atesoraba, recordaba al de Illarramendi, su pobre saldo al dejar el equipo también recuerda al del mediocentro de Mutriku.

Illarra llegó al Bernabéu como el sucesor de Xabi Alonso, pero nunca logró demostrar todo el talento que había demostrado en la Real, y que también sacaría una vez consumó su retorno a Anoeta. Por algún extraño motivo a Illarramendi, como ahora a Odriozola, se le atragantó su paso por el equipo madridista pese a contar con todos los condicionantes para triunfar en el conjunto blanco.

De Illarra se recuerda su pésimo partido ante el Borussia Dortmund en los cuartos de final de la Champions League 2013-14, en el que una pájara terrible del vasco estuvo a punto de costarle el pase a los merengues a las semifinales del gran torneo continental. Lo que son las cosas, tuvo que salir a falta de 40 minutos para el final, y con la clasificación pendiendo de un hilo, un por aquel entonces inexperto Casemiro para amarrar el resultado ante la inacción de un Illarramendi que, como Odriozola ante el Mallorca, prácticamente cabo su tumba aquella tarde.

Y es que los traspasos directos de Real Sociedad al Real Madrid no parecen terminar de calar en el club merengue, pues antes de Illarramendi fue Mikel Lasa, en 1991, quien tomó la N-1con rumbo al Bernabéu y tampoco logró grabar su nombre con letras de oro en la historia del club blanco. Del de Legorreta se esperaba que fuera el relevo generacional de Rafa Gordillo, pero primero Francisco Jvier Villaroya, luego Luis Enrique, después Miquel Soler y finalmente Roberto Carlos, acabaron por apearle del puesto de titular en el Real Madrid durante las seis temporadas que vistió de blanco. Eso sí, fue el autor de uno de los goles de la final de la Copa del Rey de 1993 contra el Zaragoza, ayudando así a levantar el título a los merengues.

Sólo el portero José Araquistain, en 1961, puede presumir de haber hecho el transbordo de la Real al Real Madrid de manera victoriosa, pues ganó seis ligas en sus siete temporadas con el club blanco. Xabi Alonso fue el otro caso positivo, pero en el tolosarra llegó tras curtirse cinco años en el Liverpool.

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Tras la salida de Odriozola, que es una cesión pero que podría perfectamente acabar en traspaso si se consuma la vuelta de Achraf el verano que viene, queda la incógnita de saber si el jugador habría sido capaz de superar sus miedos iniciales y asentarse en el equipo merengue. Por lo menos, se espera que —como Illarramendi— pueda llegar a demostrar lo gran futbolista que es lejos de un Santiago Bernabéu que parece haberle quedado muy grande.

El próximo “fichaje” del Real Madrid que llegará desde Anoeta será el noruego Martin Odegaard. Su situación es diferente a todas las demás pues el mediapunta es jugador merengue, cedido en la Real, pero por juventud, y sobre todo por el gran rendimiento que está demostrando en San Sebastián, podría comparársele con su predecesores en la conexión Real Sociedad-Real Madrid.

De Odegaard se espera que pueda llegar a marcar una época en el conjunto madridista, por lo que ojalá que no corra la misma suerte que Odriozola o Illarra. La historia no está de su parte, pero este tipo de coincidencias están para romperse.

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