Cuando la alta costura se democratizó

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Photo credit: Balenciaga
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El 1 % de la población encuentra en la semana de la Alta Costura la oportunidad de gastar sus inmensas fortunas en piezas exclusivas que al 99 % restante se nos antojan imposibles. Sin embargo, lejos de mirar con cierta desaprobación su universo paralelo e inaccesible, lo hemos convertido en nuestra ventana escapista y en un espectáculo a tiempo real del que disfrutar. Por eso las marcas han encontrado en las celebridades e influencers el puente perfecto para mantener unidos a ambos mundos. Aunque ellas no pertenezcan a ese 1 %, sí son algunas de las pocas personas que pueden lucir sus diseños en ocasiones especiales, y hay quien conoce determinadas marcas gracias a la presencia de esas figuras de la cultura pop que sirven para llevar lo exclusivo al ‘mainstream’. De acuerdo: quizás no podamos pagar los 6.000 euros que cuesta una blusa 'couture' ni el millón de euros que pueden alcanzar algunas prendas, pero sí un perfume, una barra de labios o una camiseta (con logo, por supuesto) de la línea ready-to-wear. Es decir: el espectáculo sirve también de llave para su universo, un ejercicio de metonimia de consumo que es sobre el que la moda se sostiene.

Si antes la clienta clásica de la Alta Costura era una mujer blanca extremadamente delgada, ahora basta con echar un vistazo al 'front row' para encontrar a mujeres de negocios indias como Natasha Poonawalla o incluso hombres que reconocen que las firmas, poco a poco, van abriéndoles las puertas tanto a ellos como a quienes se escapan de la talla cero.

El espectáculo es ahora clave en los desfiles, donde no solo prima la artesanía. El show de Balenciaga ha sido el mejor ejemplo, con nombres como los de Nicole Kidman y Kim Kardashian sobre la pasarela, una operación que la firma domina ya a la perfección, pues no hemos de olvidar que en la colección primavera/verano 2022 de la 'maison', supo crear una alfombra roja que funcionó a su vez como pasarela sobre la que vimos a figuras como Isabelle Huppert posar para los paparazzi, cuyas imágenes dieron forma al lookbook oficial mientras que se emitía un capítulo de Los Simpsons en el que los personajes más populares y más hijos de la cultura pop ejemplificaban como nadie la simbiosis entre la exclusividad y la popularidad máxima. Hasta la villana de ‘Selling Sunset’, Christine Quinn, ha desfilado para la marca. “Este ha sido uno de los momentos de los que estoy más orgullosa de mi carrera. Estoy tan feliz por ti, Christine Quinn. Este es solo el comienzo. Esta va para todas las marcas de moda que decían que jamás trabajaría con estrellas de realities”, dice en sus redes sociales su estilista, Kat Gosik. Por su parte Balenciaga se encarga de que las famosas no solo sean embajadoras de la marca, sino que se terminan por amoldar a su imaginario, algo que queda perfectamente ejemplificado en Kim Kardashian, que como ella misma ha reconocido, llevaba tiempo siendo "un anuncio con patas" de la firma. Por su parte Dolce & Gabbana ha hecho de su desfile de Alta Moda un espectáculo en el que Sharon Stone y Mariah Carey han sido algunas de las celebridades encargadas de hacer de la moda más exclusiva un espectáculo constante.

Photo credit: Balenciaga - YouTube
Photo credit: Balenciaga - YouTube

Del 'like' al 'atelier'

El siguiente paso es apostar no solo por celebridades, sino por influencers, como modelos, y en la semana de la Alta Costura hemos visto a figuras como Leonie Hanne, la reina de las alfombras rojas en los festivales de cine más exclusivos de todo el planeta, formar parte del show de Georges Hobeika. Desde España, Marta Sierra, la indiscutible estrella de los 'reels' más impresionantes de las redes (en los que comparte espacio con Coco Rocha), ha desfilado para Franck Sorbier. “Ha sido una experiencia única y muy diferente. ¡Estoy muy emocionada! Haber tenido la oportunidad de trabajar con un Maître d’Art y Grand Couturier como Franck Sorbier y poder llevar una pieza tan especial que ha llevado más de 500 horas para crear ha sido espectacular. Además, la energía de ser parte de esta actuación con otros artistas, y ver este show cobrar vida es algo único en la vida”, explica.

¿Por qué cree que el universo couture le ha abierto por fin las puertas a las influencers? “El hecho que la Alta Costura, especialmente en París, siendo la más tradicional del mundo de la moda, abra las puertas a las influencers es un gran paso y muestra el cambio en percepción de esta industria sobre nosotras. Habiendo visto durante los pasados años el efecto que los creadores digitales han tenido sobre el mundo de la moda, creo que la costura ha entendido el rol que los influencers pueden aportar a su industria. Los creadores digitales se están convirtiendo hoy en una de las mayores fuentes de entretenimiento de la generación de hoy. Esto también significa que si quieres llegar a estas generaciones y a una audiencia grande y hacerles llegar este método de creación tan especial de la Alta Costura, usar creadores digitales puede ser un método efectivo si hay un buen click entre la 'maison' y el creador digital”, asegura.

Para descubrir cómo Marta Sierra ha terminado desfilando para uno de los genios de la moda, hablamos con Mabel Gago, consultora estratégica de marcas. “Llevar a Marta a la Alta Costura ha supuesto una gran e insólita combinación. Hablamos de un maestro de la costura, con un estilo muy personal y diferente a lo que estamos habituados y que por ello, es un perfil bastante artístico y algo reticente al tema celebridades e influencers. Haber podido romper esa barrera ha sido posible gracias a una reunión distendida hace un año en su casa. Fue ahí donde surgió la magia. Al salir por la puerta, me preguntó mi opinión…. Le dije que se el mundo se lo esperaba de Chanel o Balmain, pero… ¿De él? Me hicieron volver y ahí comenzó el reto: conseguir que entablen un diálogo en el que cada uno rompa sus reticencias y en la que prime el respeto”, explica.

“Este cambio empezó con el intento de modernizarse para acceder a los millennials y al mercado chino. Lo que todos tenemos en común es que tenemos siempre el móvil en la mano y somos conscientes del peso de los vídeos. Las marcas se han dado cuenta de que era el lenguaje que necesitaban para entablar un diálogo con las generaciones más jóvenes. Son un medio necesario que hay que saber gestionar y llevar, y por eso hay equipos especializados”, explica.

Para finalizar, Marta se esfuerza en señalar cómo el mundo del modelaje y las influencers, pese a ser diferente, tiene puntos en común. “Muchas modelos se convierten en influencers por el hecho de tener una comunidad de fans que les sigue e incluso sucede al revés, influencers que realizan ciertos trabajos de modelaje. Aunque ciertos diseñadores inviten a influencers al igual que celebrities a desfilar en sus desfiles, eso en ningún caso reemplaza la profesionalidad y experiencia de las modelos. Se trata de otro tipo de estrategia, que hacen con tal de sorprender, realzar popularidad, aportar una imagen fresca y relacionarse con el creador o celebrity en cuestión”, explica.

Photo credit: AmauryVoslion
Photo credit: AmauryVoslion

De lo que no cabe duda al clausurarse la semana de la Alta Costura es que en el instante en el que la lista de clientas aumenta (Dolce & Gabbana contaba con 100 en 2012, mientras que ahora son 750 personas quienes tienen acceso a sus creaciones más exclusivas) e incluso los talleres se modernizan (los bolsos/altavoz del desfile de Balenciaga, creados junto a Bang & Olufsen, se pueden comprar ya en la tienda de costura abierta al público en la planta baja del número 10 de la avenida George V, algo completamente alejado de los salones privados de antaño), la costura no deja de ser por ello exclusiva, sino que consigue que los talleres disfruten de las ventajas de una sociedad Netflix que necesita fama, espectáculo y diversión para sobrevivir. 'The show must go on', y como señalaba Daniel Roseberry al terminar su desfile para Schiaparelli, la moda puede ser en ocasiones tonta, pero también “provocativa, retadora, significativa, abrumadora y bella”.

Cuando llevamos mucho ante la pantalla, Netflix nos pregunta si seguimos ahí, y la moda ha encontrado en la presencia de celebridades e influencers la forma de demostrar que sigue presente sin que tengamos que preguntárselo.

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