El alienígena negro, la historia del hombre que se quiere transformar en alien

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Hubo una época en que pensábamos en los cambios corporales que deberá sufrir nuestro cuerpo si algún día queremos colonizar Marte. Pero luego nos enteramos de que había alguien que nos llevaba algo de ventaja, al menos en cuanto a morir se refiere.

Es un proyecto para toda la vida. El porcentaje de cambio va a cambiar... hasta la muerte.

Eso es lo que le decía nuestro protagonista al youtuber Nil Ojeda sobre su proceso de transición... a Alien. Afirmando que todavía se encuentra en un 34% del camino (ni idea de cómo lo mide de forma tan exacta), hablaba de su proyecto vital Anthony Loffredo, un francés de 32 años al que le podía haber dado, como otros, por convertirse en Brad Pitt, Popeye o el Ken de la Barbie, pero le dio por ser un alienígena negro. Al menos como el se imagina que son, con muchos tatuajes negros, llenos de bultos en la cara, y sin nariz como si fuesen Voldemort.

Puede que cuando nos invadan los aliens y él sea el único que ligue nos tengamos que comer la sorna que carga estas palabras, pero no podemos ni queremos decirle a Loffredo mucho más que el que busque ayuda psicológica. Más que nada porque se amputó dos dedos de cada mano para pasar a tener solo tres. Número de dedos que, como toda la ciencia ficción cutre sabe, así como todos los foros "expertos" en la materia, son los dedos que tienen lo alienígenas. O quizás es que hacerte tentáculos móviles es más difícil que quitarte dedos...

Este hombre (a no ser que llamarlo así sea aliensfóbo) también se ha extirpado las orejas, partido la lengua y tatuado los globos oculares de negro. Además, su cara esta llena de deformantes implantes para darle tal aspecto. Del pene no ha dicho nada, y es que aunque todos sabemos que los aliens ponen huevos, quitarse esa parte seguro que lo ha dejado para cuando vaya por el 90 % como poco.

Este mes de abril ha vuelto a ser noticia por la intención de amputarse una pierna ¿Por qué? Bueno, hablar de razones, raciocinio o lógica aquí es contradictorio. Básicamente, la idea (de nuevo, si es que podemos llamarlo así) es tener dos piernas robóticas y, claro, para eso hay que quitarse la de "fábrica" (valga la ironía)

Aunque no será el yerno que que toda madre querría que le presentase su hija o hijo (o alien) lo cierto es que, al menos, ha ganado un trabajo, nada menos que el más prestigioso de la actualidad...

Es influencer y en su cuenta le siguen más de 1.100.000 personas.

A quién queremos engañar... Cuando saquemos la primera Esquire espacial será nuestra estrella de portada.

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