Cómo proteger a tu perro de las algas verdeazuladas tóxicas que pueden matarlo

La proliferación de algas verdeazuladas tóxicas en ríos, lagos y lagunas implica importantes riesgos para la salud: en lugares afectados por esos brotes se han declarado o deben prohibirse las actividades como nadar y desde luego beber esas aguas. Y en tiempos recientes se ha reportado también que perros que han nadado en espacios acuáticos afectados por esas algas han enfermado e incluso muerto, al parecer envenenados por toxinas de esos microorganismos.

De acuerdo a The New York Times, una mujer en Carolina del Norte perdió a sus tres perros en días recientes luego de que sus mascotas nadaron en una charca cargada de algas verdeazuladas, que en realidad son grandes acumulaciones de cianobacterias, microorganismos capaces de realizar fotosíntesis, y que producen también sustancias que resultan tóxicas.

Perros y otros animales pueden enfermar y morir si ingieren agua con gran concentración de algas verdeazuladas, que son tóxicas. (Getty Creative)

En general el contacto con esas algas es peligroso tanto para los humanos como para los animales, y puede producir desde irritaciones en la piel hasta daños neurológicos, hepáticos y respiratorios severos, incluso letales.

El contacto con las algas verdiazuladas, la inhalación de partículas provenientes de ellas que se esparcen por el aire y la ingestión de algas o de las aguas donde proliferan pueden causar daños que van desde irritaciones cutáneas hasta problemas en órganos mayores.

En los casos más severos (dependiendo del tipo de alga, de la toxina y de la duración y alcance de la exposición a ellas) pueden darse lesiones graves e incluso la muerte.

Pero dado que los perros tienden a tragar el agua en la que nadan e incluso a ingerir las algas en sí, son más vulnerables ante las toxinas. Incluso, señala el Times, pueden enfermar severamente con tan solo lamerse el pelambre mojado, e incluso ingerir también las algas que fueron arrojadas a la orilla y se secaron allí, pero sin perder su toxicidad.

Brittany Stanton, por ejemplo, decidió dar un paseo hace unos días en kayak en el lago Lady Bird, en Austin, Texas, y llevó a su perro Ollie consigo. Ella y su mascota pasaron un tiempo muy divertido y Ollie nadó con entusiasmo.

Pero pocos minutos después el perro comenzó a tener problemas para caminar y se colapsó. Sufrió un ataque cardiaco y aunque fue llevado de emergencia al veterinario, falleció. Como Stanton contó en Facebook, todo sucedió en una hora desde que Ollie salió del lago hasta que murió. La causa, se reveló, fueron neurotoxinas liberadas por algas.

Casos similares de perros que mueren a causa de toxinas liberadas por algas se han registrado recientemente en Georgia y Carolina del Norte y, en realidad, eso sucede todos los años en muchos lugares del país y del mundo en los que se registran proliferaciones de algas tóxicas en ríos, lagos y lagunas.

De acuerdo a expertos citados por el Times, es durante el verano que se dan más casos, dada la mayor presencia bacterias nocivas y por el hecho, también, de que más personas y sus animales salen al exterior e interactúan con cuerpos acuáticos susceptibles de contener brotes de esas algas verdeazuladas.

La presencia de cianobacterias en ríos, lagos y charcas es un fenómeno natural y común, pero cuando se da una proliferación a gran escala se torna peligrosa. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) indica que aguas cálidas y con alta presencia de nutrientes (por ejemplo los que provienen de escurrimiento de fertilizantes) catalizan la proliferación de las algas, tanto las verdeazuladas como de otro tipo, y ciertamente el cambio climático ha hecho a estos “booms” más frecuentes.

Por ello, se pide no entrar en contacto con esas algas ni con las aguas donde proliferan, lo que se aplica tanto a personas como animales. Una manera de identificar lugares a evitar es si las aguas tienen colores cambiantes, si tienen mal olor, o si en ellas hay presencia de peces u otros animales muertos.

Un especialista toma muestras del agua de un lago en Utah afectado por una gran proliferación de algas verdeazuladas tóxicas. (AP Photo/Rick Bowmer)

Hervir el agua no elimina las toxinas presentes en ella, por lo que el consumo de líquido con presencia de algas verdeazuladas, indica el CDC, debe evitarse por completo. Lo mismo el de pescado proveniente de esos espacios acuáticos contaminados.

Además, deben seguirse las advertencias de las autoridades en relación a la calidad del agua en ríos, lagos y playas marinas, para evitar exponerse a estas algas todo lo posible.

En el caso de las mascotas, se debe lavar con agua corriente a los animales para retirarles restos del líquido contaminado o de las algas, y no se les debe permitir lamer su pelaje antes de haber sido enjuagados.

Y resulta imperativo acudir al médico o al veterinario en caso de que una persona o su mascota hayan tenido contacto significativo con aguas donde se registre un brote de algas verdeazuladas.