Aless Lequio, familiar, solidario y alegre

Por Diezminutos.es
Photo credit: Aless Lequio - Instagram

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Aless Lequio fue una persona que tuvo que convivir con la fama desde antes de su nacimiento. Sus padres, Ana Obregón y Alessandro Lequio, eran dos de los personajes más conocidos del panorama social en España. Y es que juntos formaban una de las parejas más mediáticas de nuestro país.

Su padre venía de una sonora separación de Antonia Dell’Atte y con la que tenía un hijo, Clemente. Aless nació el 23 de junio de 1992 y desde pequeño tuvo que lidiar con paparazzis que perseguían a su famosísimos padres.

En la retina de todos quedaron aquellas imágenes en las que un pequeño Aless mordía los micrófonos de los periodistas que preguntaban a su madre. Sin embargo, aquel niño que estuvo en el foco mediático desde que nació supo hacerse una vida al margen de la fama de sus padres y se convirtió en un joven querido por ser él mismo.

Su infancia fue tremendamente feliz, pese a la separación de sus padres y es que Aless creció rodeado de una gran familia que le daba todo el amor del mundo.

Adoraba a su primos y abuelos y siempre tenía palabras de cariño hacia todos ellos.

La relación con sus padres era excelente y por ellos siempre ha sentido profunda admiración y adoración.

Aunque hay que reconocer que con Ana tenía un vínculo especial ya que además de madre e hijo eran amigos y cómplices.

Pese a su separación, Ana y Alessandro siempre han intentado que su hijo llevara una vida de lo más normal con la familia como centro de todo.

Aless nunca quiso vivir de ser "hijo de..." y demostró querer tener un gran futuro profesional. Se marchó a Estados Unidos a estudiar en la prestigiosa universidad de Duke donde se graduó en 2014.

En su vuelta a España siguió demostrando que tenía planes de futuro y montó su propia empresa de marketing digital, Polar Marketing, junto a su amigo y socio Nacho Fernández.

Un poco más tarde decidió salir del hogar de su madre, con la que vivía para independizarse y vivir por su cuenta. Nada hacía imaginar que un joven tan prometedor y con tantas ganas de vivir recibiría con tan solo 25 años la peor de las noticias.

Otro de los rasgos a destacar de Aless es que era una persona muy solidaria y colaboraba con muchísimas causas, pero sobre todo, con las relacionadas con los animales, del que era un firme defensor.

De hecho, tenía dos perros: Luna, que ya tiene más de 16 años, y a Boby Puchum, al que adoptó el año pasado. Además, desde que le detectaron el cáncer, lideró junto a su madre varias causas para luchar contra el cáncer y buscar recursos para investigación.