'Alba': el final explicado de la serie que arrasa en Netflix

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Alba, la serie española de 2022, está basada en una serie de televisión turca llamado Fatmagul. La serie, dirigida por Humberto Miró, Carlota Pereda y Pablo Guerrero, nos acerca a la vida de una víctima de violación que no sólo sobrevive al horrendo crimen, sino que está dispuesta a dar la batalla y conseguir que los culpables sean puestos entre rejas. La serie habla de todos los prejuicios y connotaciones estereotipadas que como sociedad tenemos contra las víctimas de violación. No es un drama judicial ni un thriller de suspense, pero crea conflictos desgarradores que te obligan a entrar en una profunda autoevaluación.

La serie de 13 episodios es lenta y a menudo intencionadamente lenta en su ritmo, lo que a su vez evita que tengas un enfoque flemático hacia los acontecimientos. Se te revuelve el estómago y te inquieta, y aunque, en mi opinión, un final dramático diluye en algún momento la eficacia de la causa que se trata, aun así, a través de Alba, obtienes una perspectiva, empatizas con ella y te haces una idea sobre los baremos desiguales de nuestra sociedad.

Así es 'Alba'

Alba Llorens era una chica a la que le gustaba vivir su vida a su aire. Conoció a Bruno en Madrid, pero lo conocía de antes. Era de su ciudad natal, pero ella tenía ideas preconcebidas sobre él y la pandilla con la que se juntaba. Se conocieron en Madrid y finalmente se fueron a vivir juntos. Cada día que pasaba estaban más unidos y ambos sabían que habían encontrado a esa persona especial con la que estaban dispuestos a pasar el resto de sus vidas. Alba y Bruno volvían a su ciudad natal para descansar. Mientras Bruno iba en coche con sus amigos, Alba había decidido no ir con él y en su lugar ir sola. No se sentía cómoda con los amigos de él y nunca los había conocido desde que empezaron a salir.

Siempre creyó que Bruno se merecía una compañía mucho mejor en comparación con esos mocosos ricos y malcriados. Bruno siempre intentaba convencerla de que sus amigos no eran tan malos, y que al menos debía darles una oportunidad. Pero Alba era firme en su decisión, y así se lo había comunicado a Bruno. Llegaron a su ciudad natal. Alba conoció a Bego, su mejor amiga, y también a Tirso, con quien había salido una vez. Tirso se sintió traicionado cuando ella le dijo que estaba saliendo con Bruno.

Tirso seguía queriendo estar con Alba, pero ella se había decidido. Era feliz con Bruno y veía un futuro con él. Alba decidió ir a un bar local llamado Kevin's esa noche con Bego. Un grupo de cuatro jóvenes acechaba a las chicas, pero el camarero y Bego los ahuyentaron. Más tarde, esa misma noche, alguien echó algo en la bebida de Alba y ésta perdió el control de su conciencia. No pudo encontrar a Bego y empezó a caminar sola hacia su casa. En su camino, la pararon unos tipos a los que no pudo reconocer, ya que tenía la visión borrosa debido a lo que habían mezclado en su bebida. Al día siguiente, a primera hora de la mañana, se encontró tirada en la playa, con moratones en todo el cuerpo. De alguna manera, consiguió recomponerse y visitar al médico local. El médico le dijo que, con toda probabilidad, había sido violada el día anterior. Alba se quedó aturdida. No sabía qué hacer. Tono Llorens, su hermano, Miriam, la mujer de éste, y Bruno llegaron inmediatamente al lugar. Le preguntaron si tenía algún recuerdo del incidente, pero una traumatizada Alba no podía recordar nada.

Photo credit: Paco Manzano
Photo credit: Paco Manzano

¿Qué secreto reveló Hugo?

Bruno no le había contado nada a Alba, porque Jacobo le dijo que él también estaba implicado en el acto. No sabía cómo decírselo, y la retuvo con el pretexto de que él era tan ajeno a los hechos como ella. El teniente Giner, que investigaba el caso, preguntó repetidamente a Alba si recordaba algo, pero no lo hizo. Giner había encontrado un teléfono móvil del lugar de los hechos, y ella esperaba que tuviera alguna prueba incriminatoria. En realidad, Bruno no había hecho nada. Sólo estaba siendo incriminado por Jacobo y Rubén para que no fuera contra ellos. Giner estaba investigando en una dirección totalmente diferente, ya que estaba siendo engañada por César, un policía que trabajaba para los Entrerrios. Eloy le había prometido hacerse cargo de los gastos médicos de la hija de César y, a su vez, le exigía lealtad hacia la familia. César manipuló las pruebas y se aseguró de que la culpa del crimen recayera en un grupo de cuatro chicos, que también estaban presentes esa noche en el bar de Kevin. El coche en el que viajaban los sospechosos se estrelló mientras era perseguido por César. Entonces César se las arregló para empujarlo por un acantilado y plantar las pruebas falsas antes de hacerlo. Aunque Giner acabó dándose cuenta de que César trabajaba para la familia Entrerríos, no tenía ninguna prueba para demostrarlo.

Hugo Roig, a diferencia de Rubén y Jacobo, estaba siendo devorado por toda la culpa. Sabía muy bien que Bruno no estaba implicado en el acto, pero tenía sus propias obligaciones y compulsiones, que le impedían confesar el crimen. Hugo amaba a Rubén y sabía que si confesaba el crimen, significaría que Rubén también tendría que cargar con las consecuencias. Pero no podía contenerse. Tenía que decirle a Alba que eran ellos los responsables de lo que había tenido que pasar. Así que escribió un correo electrónico a Alba desde una dirección anónima y adjuntó el vídeo de aquella noche que habían grabado.

En ese vídeo se veía incluso a Bruno, y aunque se había desmayado sin saber lo que hacían sus compañeros, Alba no lo sabía. Consiguió el vídeo y se sintió profundamente dolida al saber que su propio novio le había hecho algo así. A Bruno también le hizo creer Jacobo que era parte del acto, por lo que no discutió con Alba y aceptó su crimen, aunque en el fondo, sabía que nunca podría haber hecho algo así. Pero sus palabras no tenían ningún peso, ya que el vídeo mostraba una imagen totalmente diferente. La familia de Bruno era constantemente amenazada por la familia Entrerrios. Bruno había sido asaltado una vez por un hombre enmascarado, y tenía miedo de que le hicieran algo a su tía Clara y a la familia de Alba.

Aquel enmascarado era César, y aunque no quería asustar a Bruno, la vida de su hija estaba en manos de la familia Entrerrois. Alba no le dijo nada al teniente Giner y siguió junto a Bruno, pues sabía que sus acciones podían poner en riesgo la seguridad de su familia. Pero Bruno cambia de opinión. Ya no podía vivir con toda la culpa y el odio que veía en los ojos de Alba. Alba despreciaba cada momento que tenía que vivir en la misma casa que Bruno. Las imágenes de esa noche la atormentaban. Bruno le dice que le dé el vídeo al teniente Giner, ya que estaba dispuesto a sacrificarse por la justicia. Sabía que también le incriminaría, pero no tenía otra opción.

No podía ver a Alba viviendo en esa miseria. Alba va a la jefatura de policía y le entrega a Giner el vídeo. Causó un revuelo en los medios de comunicación y conmocionó a Rubén, Jacobo y toda su familia, ya que no sabían quién había filtrado el vídeo. Hugo se quedó callado y esperó a que la justicia siguiera su curso. Mercedes, la madre de Rubén, conocía a Manuel Cruz, que iba a ser el juez titular del caso. Se puso en contacto con él y trató de convencerle de que rechazara el caso por falta de pruebas. Se mostró complaciente con él, con la esperanza de que ayudara a su hijo, pero en lugar de ello, decidió que el caso de Alba tenía suficientes méritos y que iría a juicio.

'Alba': el final explicado de la serie

Hugo no pudo soportar más la culpa y se suicidó de un disparo delante de Rubén. Estaba en una situación desesperada. No podía ir en contra de Rubén, pero al mismo tiempo, no podía vivir con el hecho de haber arruinado la vida de una chica y haberle dado los traumas que la perseguirían para siempre. Antes de suicidarse, había dejado una nota en la que se responsabilizaba de sus actos y también anotaba exactamente lo que había sucedido. Alba consiguió la nota, pero sabía que no era suficiente para demostrar que Jacobo y Rubén la violaron. Una vez más, se reducía a las palabras de Hugo contra las de ellos, y ella sabía que encontrarían alguna forma de desacreditarla.

Pero algo que se desprendía de la nota de suicidio de Hugo era el hecho de que ella no era la primera víctima de los chicos. Rubén y Jacobo también lo habían hecho antes. También se encontraron con una profesora que había sido abusada por Mariano, el padre de Rubén. Lo llevaba en la sangre, y sabía que si tenía que condenarlos, tenía que encontrar alguna prueba concreta contra la familia Entrerrois. Alba llegó a saber que Mariano era en realidad el padre biológico de su sobrino Luisito.

La mujer de Tono, Miriam, tuvo una aventura con Mariano, que la dejó al saber que estaba embarazada. Miriam también había encontrado el anillo de Rubén en la escena del crimen pero se abstuvo de informar a las autoridades sobre el mismo porque quería chantajear a Mercedes para que le diera más dinero, además del que ya recibía de Mariano. Alba e incluso Tono se sintieron muy dolidos por esta revelación. Con la ayuda de Bego, Alba pudo entrar en un grupo de chat secreto, del que formaba parte Jacobo. Mientras tanto, Bruno intentó sacar más información ganándose la confianza de Jacobo. Le dijo a Jacobo que estar con Alba era un gran error, y que se arrepentía de haberlo hecho y de ir en su contra. Alba llegó a saber a través del grupo de chat que Jacobo solía llevarse la ropa interior de sus víctimas como recuerdo y que la había escondido en algún lugar de su dormitorio.

Eloy había decidido coaccionar a Mercedes para que firmara un contrato en el que renunciaba a sus acciones de control, ya que tenía el vídeo en el que se veía a Mercedes matando a Víctor Entrerrois. Pero Mercedes no se quedó callada. Tomó represalias haciendo pública toda la información que Víctor había guardado bajo su custodia durante todos esos años. Todas las actividades ilegales y fraudulentas de la familia salieron a la luz, y Mercedes había planeado escapar del país con Rubén, pero éste tomó una decisión imprudente que dio al traste con el plan de su madre. Rubén secuestró a Alba y la llevó a un polígono industrial propiedad de la familia. Informó a Jacobo, que en ese momento había ido a reunirse con Bruno. Jacobo entró en pánico tras la llamada telefónica que recibió de su primo Rubén, y Bruno, que había estado buscando a una Alba desaparecida, supo que algo olía mal. Bruno deslizó su teléfono dentro del bolsillo de Jacobo para poder localizarlo y averiguar el paradero de Alba. Bruno llamó a César (que había dejado de hacer favores a la familia Entrerrois), y juntos fueron tras Jacobo.

En el polígono industrial, Rubén convenció a Jacobo de que les convenía matar a Alba y acabar con todas las acusaciones. Pero Bruno llegó en ese momento y salvó a Alba. César ya había llamado a la policía, y el fuertemente herido Rubén y su primo Jacobo fueron puestos bajo custodia. Más chicas se presentaron y dieron sus testimonios contra Jacobo y Rubén. La policía también encontró la ropa interior que Jacobo recogía como recuerdo. Con las pruebas incriminatorias contra ambos hermanos y otras actividades fraudulentas de la familia que salieron a la luz, el pueblo supo que la caída del imperio Entrerrios había comenzado.

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