Alba Carrillo no termina de definir su forma de hacer televisión

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Por Mike Medianoche.- Una de cal y otra de arena. Eso es lo que está dando Alba Carrillo al universo de Mediaset, pues lo mismo se convierte en una de las grandes protagonistas del mundillo de Sálvame demostrando lo mucho que entiende del espectáculo de realities, que se enfada y utiliza las redes sociales para morder la mano que le da de comer.

Y muestra de ello es cómo ha pasado de un extremo al otro en las galas de Secret Story: La casa de los secretos en cuestión de 48 horas.

Comencemos por la noche del pasado domingo. Secret Story recibía en el plató a Miguel Frigenti, el último expulsado hasta el momento. El periodista natural de Talavera de la Reina es enemigo oficial de Alba Carrillo y ninguno tiene intención de acercar posturas; es más, Alba montó una auténtica fiesta por su expulsión. La vimos tirada en el suelo, rodando, haciendo la croqueta de felicidad por ver a su excompañero en la calle.

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Con esa croqueta espontánea Alba nos regaló un momentazo televisivo, de esos que se comparten en redes sociales y se pueden convertir en un GIF que rescatar en cualquier momento. Parecía cómoda en el rol que le tocaba desempeñar, el de colaboradora televisiva que tiene que divertir a la audiencia. Demostraba que estaba entendiendo los códigos del formato y dando justo lo que espera la audiencia de realities: diversión, espectáculo, entretenimiento y algo de qué hablar.

Sin embargo, horas más tarde me pregunto: ¿fue todo un espejismo? Es probable. Porque este pasado martes, en Secret Story: Cuenta atrás, Alba comenzó sentada en el plató en el primer tramo, que va de las 20.00 a las 21.00 horas. Cuando el programa regresó tras los servicios informativos, había desaparecido.

Carlos Sobera, el presentador de la gala, tuvo que dar la cara por ella. Dejando una puerta abierta a su posible regreso, explicó que la modelo había discutido con Miguel Frigenti, y también con Elena, la madre de Adara, y que por eso había puesto pies en polvorosa. Frigenti dio su versión diciendo que Alba le había insultado delante de producción y quería meter en un compromiso al equipo del programa, haciéndoles elegir entre uno de los dos. De ser cierto, Alba llevaría las de perder: Miguel es uno de los concursantes de Secret Story, y no tiene ningún sentido que fuese vetado.

Sin embargo, viendo el debate de repente dio la sensación que el plantón al programa no había sido suficiente y en plena emisión del debate se plantó a hacer un directo a través de Instagram, asegurando que Frigenti había llamado “amargada” a su madre, Lucía Pariente, una de las concursantes de Secret Story.

Y luego fue a por Mediaset. “Luego que si perdemos audiencia... normal. La gente, después de la pandemia, no quiere seguir viendo violencia”, decía, en referencia a la forma en la que supuestamente habría sido tratada por Elena Rodríguez y Frigenti. No contenta, dijo un símil también doloroso para la cadena al sentenciar que “ganará Luca o Adara, porque esto es otra vez Gran Hermano VIP, es GH VIP 8. Se queda Secret Story con la gente a la que se le permite todo, yo me voy”.

Recordemos que Alba Carrillo fue concursante de Gran Hermano VIP 7, y que quedó en segundo lugar tras Adara. Pero la misma premisa podría entenderse como un ataque a Mediaset. Si estamos viendo Secret Story y no Gran Hermano VIP, por mucho que se parezcan, es porque la cadena optó por mantener Gran Hermano en la nevera para apostar por otro reality, probablemente debido a la polémica de la presunta violación a Carlota Prado por parte de su pareja dentro de la casa, José María López, cuyo juicio está pendiente.

Alba Carrillo siempre ha sido una mujer de fuertes impulsos delante de la cámara, ya esté en Sálvame, Supervivientes, Ya es mediodía, Hable con ellas o en el formato que corresponda. Podemos recordar cómo se fue una vez de Sábado Deluxe tachando de “gentuza” a todos los presentes, o cuando quiso abandonar Supervivientes porque ella no necesitaba “esta mierda.

Sin embargo, desde que comenzó a multiplicar su presencia en Mediaset (tiene triplete con Sálvame, Ya es mediodía y Secret Story) la amiga de Rocío Carrasco parecía haber guardado el látigo, lanzándose de lleno a coronarse como nuevo figura del espectáculo de la cadena con esa maravillosa croqueta. Pero su última actuación nos dice que no era más que un curioso espejismo.

Otra cosa es la baza que pueda tener Telecinco según cómo actúe Alba en sus programas. Aunque muchos prefiramos a la modelo divertida, dando show y formando parte del fomato, tampoco quita que las rabietas de Alba le vengan de perlas a la cadena. Si tenemos en cuenta la falta de contenido "jugoso" que están dando los concursantes desde la marcha de Sofía Cristo y Miguel Friguenti, que Alba Carrllo monte la de San Quintín aporta un capítulo añadido al formato que podría venirle de perlas, al dar contenido que diseccionar y comentar en Sálvame y otros programas.

El problema estaría, en todo caso, en la confusión que Alba provoca en la audiencia. Hoy feliz, mañana enfadada. Hoy sumándose al espectáculo, mañana huyendo de él o montándolo a su manera por otro lado. Puestos a opinar, y desde el ángulo de espectador, quizás podría dar un paso atrás y plantearse su lugar en este juego de realities y programas de corazón, y así disfrutar de su gran momento profesional para hacernos disfrutar de su presencia también en consecuencia.

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