Aitana Sánchez Gijón: “En nuestro mundo hay muchos egos desbocados"

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Photo credit: Pablo Cuadra - Getty Images
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Ha sido la Regenta, Medea, Nora. Ha sido Maggie la gata, la duquesa de Alba, Yerma, una titiritera mñas de 'Capitalismo, hazles reír', la camarera del Titanic, la madre desapegada y diva de Milena Smit. Ha sido incluso esa cosa boba que se decía de ella en los años 90: 'la musa de los intelectuales'. Un cliché que soslayaba su propia inteligencia y discurso, los de ella, tan evidentes cuando la escuchas hablar de su trabajo o de lo que sea. Ganadora de cuatro Fotogramas de plata, el 5 de mayo estrena en Matadero Madrid una obra con la que lleva meses recorriendo teatros, 'Malvivir', y este fin de semana llega a los cines con 'La jefa'.

En 'La jefa' lo inquietante va haciendo presencia de un modo más sutil que en otras películas de género. ¿Es deliberado?

Sí, en un principio mi personaje era claramente una psicópata. Pero durante los ensayos, Fran Torres nos pidió improvisaciones y hubo cosas que calaron en el guion. Queríamos contar una historia perturbadora, sí , pero de dos mujeres reales en una situación que se les escapa de las manos y cada vez se pone más oscura.

¿Has conocido a personas como ellas, cegadas por su ambición?

Sí, porque a menudo en nuestro mundo hay muchos egos desbocados, pero por suerte no he tenido que establecer vínculos profundos.

¿Cuando fuiste presidenta de la Academia de Cine sentiste que ten a algún tipo de poder?

Lo que sentía es que era la presidenta de la comunidad de vecinos (risas). Tenía mucha más responsabilidad que poder.

Photo credit: Europa Press Entertainment - Getty Images
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¿Qué da el teatro que no da el cine y viceversa?

Me da el vértigo, la adrenalina, la experiencia comunitaria de liturgia y de fiesta que supone compartir la vivencia de una historia de principio a fin. En el cine la cámara es capaz de entrar en tu alma a través de los ojos.

¿Crees, como dicen muchas, que hay más personajes interesantes para mujeres maduras que nunca?

Sí, pero aun así hay mucho camino por andar.

En una entrevista dijiste que a los 35 años pasaste de ser el objeto de deseo en el cine a la madre del objeto de deseo. ¿Cómo lo viviste?

Me ofrecieron hacer de madre de una chica de 29 y lo acepté porque acababa de dar a luz a mi segunda hija y me facilitaron poder criarla y darle pecho en el set. En ese momento no le di importancia y pensé que ser a una excepción, pero cuando a continuación no vuelves a hacer cine durante años es cuando te das cuenta de que esa decisión ha sido una fractura en tu vida.

¿Crees que si hubieras trabajado con más directoras habría sido distinto, que las mujeres tenemos una forma diferente de contar historias?

No, lo que creo es que hay mujeres que dirigen bien y mujeres que dirigen mal.

¿Echas de menos a Pilar Miró y a Bigas Luna?

A él mucho, porque era el padrino de mi hijo y alguien muy importante en mi vida. Con Pilar nunca tuve esa relación personal. Pero Bigas era el Mediterráneo, el hombre del Renacimiento, el que se relacionaba con los placeres de la vida. Durante los últimos años salía todos los días a pasear y recogía palitos, ramitas, hojas. Después las pegaba en unas cartulinas y hacía con tinta china lo que él llamaba 'Las caras del alma'. Me regaló más de 50.

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