Cómo saber si estás sufriendo un cólico nefrítico como el de Ainhoa Arteta

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<a href="https://es.noticias.yahoo.com/secuela-covid-19-puede-obligarte-usar-silla-de-ruedas-ainhoa-arteta-191920546.html" data-ylk="slk:Ainhoa Arteta;outcm:mb_qualified_link;_E:mb_qualified_link;ct:story;" class="link rapid-noclick-resp yahoo-link">Ainhoa Arteta </a>ha vuelto a tener un traspiés de salud. Tras pasar el <a href="https://es.vida-estilo.yahoo.com/covid-19-virus-no-es-solo-cosa-de-mayores-102720927.html" data-ylk="slk:Covid-19;outcm:mb_qualified_link;_E:mb_qualified_link;ct:story;" class="link rapid-noclick-resp yahoo-link">Covid-19</a> a principios de año y lidiar con sus secuelas, la soprano se recupera de las graves complicaciones sufridas por un cólico nefrítico que derivó en un<a href="https://es.vida-estilo.yahoo.com/sepsis-las-senales-que-indican-que-estas-sufriendo-un-fallo-multiorganico-090718685.html" data-ylk="slk:sepsis.;outcm:mb_qualified_link;_E:mb_qualified_link;ct:story;" class="link rapid-noclick-resp yahoo-link"> sepsis.</a> (Foto: Juan Naharro Gimenez/Getty Images)
Ainhoa Arteta ha vuelto a tener un traspiés de salud. Tras pasar el Covid-19 a principios de año y lidiar con sus secuelas, la soprano se recupera de las graves complicaciones sufridas por un cólico nefrítico que derivó en un sepsis. (Foto: Juan Naharro Gimenez/Getty Images)

El cólico nefrítico es un episodio de dolor lumbar muy intenso, de tipo espasmo, con grandes picos de dolor, acompañado de afectación general, sudoración y náuseas o vómitos. A veces el dolor parece como un latido. Puede acompañarse de dolor al orinar (disuria) o necesidad de orinar con frecuencia (polaquiuría), a veces de forma imperiosa.

Es igual de frecuente en hombres como en mujeres y en estas últimas se producen, sobre todo, por infecciones urinarias. De hecho, cuando se complica, puede causar una infección de orina, y si esta pasar a la sangre se produce un 'envenecamiento' conocido como sepsis. Es lo que le ha sucedido a Ainhoa Arteta que ha estado ingresada con pronóstico grave en un hospital de Cádiz debido a un cólico nefrítico que provocó esta afección potencialmente mortal que surge cuando la respuesta del cuerpo a una infección daña a sus propios tejidos y órganos.

El cólico nefrítico se identifica por un dolor persistente en la parte inferior o superior de la espalda, en el costado, a la altura del abdomen o en la ingle. En los hombres, también se puede sentir en los testículos o el escroto. (Foto: Getty)
El cólico nefrítico se identifica por un dolor persistente en la parte inferior o superior de la espalda, en el costado, a la altura del abdomen o en la ingle. En los hombres, también se puede sentir en los testículos o el escroto. (Foto: Getty)

La causa más frecuente del cólico nefrítico es la obstrucción del riñón por una piedra o cálculo (lo que se conoce como 'litiasis') situado en el uréter, que causa un dolor agudo en el costado, la cintura o en un lateral de la barriga. 

Los cálculos renales son partículas sólidas anormales que se encuentran dentro del tracto urinario y que normalmente no deberían estar allí. Están hechos de productos de desecho en la sangre que forman cristales que pueden acumularse en el riñón. 

Sin embargo, el dolor que se siente por tener una piedra dependerá de dónde se encuentre esta, y puede sentirse en la barriga, la espalda o la ingle y, a veces, puede causar una infección del tracto urinario o una infección o bloqueo en el riñón.

"El dolor aparece por un espasmo de la musculatura de la vía urinaria si en ella aparece la piedra. Esta muchas veces es oxalato de calcio, ácido úrico, o xantína", según explica la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Si son pequeños, los cálculos pueden pasar fácilmente desapercibidos y desaparecer con la orina sin causar dolor. Pero un cálculo grande puede bloquear parte del sistema urinario, como el riñón, o incluso intentar viajar por el uréter (el conducto desde el riñón hasta la vejiga). Como es un tubo estrecho, la piedra puede causar un dolor inmenso cuando intenta pasar.

Además de las piedras, cualquier otro elemento que ocupe el uréter y obstruya el riñón puede provocar un cólico. Es el caso de algunos tumores que crecen dentro del uréter o lo engloban desde órganos vecinos (intestino, ovario, útero). También pueden producirlo las enfermedades benignas como la fibrosis retroperitoneal o dilataciones vasculares como el aneurisma de aorta

El dolor se inicia de manera brusca con una intensidad creciente e intermitente y se va extendiendo hacia las ingles o los genitales. Si existe fiebre de más de 38ºC, además de la obstrucción del riñón, es muy probable que exista infección de orina.

Los principales síntomas clínicos del cólico nefrítico son:

  • Dolor muy agudo en la parte derecha, izquierda o ambas de la zona lumbar.

  • Dolor en la zona genital.

  • Dolor o quemazón al orinar.

  • Necesidad de orinar con más frecuencia.

  • Orina maloliente o turbia.

  • En ocasiones se presenta hematuria, es decir, sangre en la orina del cálculo que "rasca" el riñón o el uréter.

  • Náuseas o vómitos.

  • Ansiedad.

  • Taquicardia.

  • Sudor frío.

  • Dificultad para permanecer quieto o sentirse inquieto.

  • Fatiga.

  • Sensación de malestar general.

Si tienes estos síntomas debes acudir al médico; puede que te hagan una radiografía de abdomen, pues algunos cálculos son radio-opacos. También te harán un análisis de orina para ver si hay cristales en ella. Y son muy útiles la urografía intravenosa, la ecografía, el TAC, y en algunos casos la ureteropielografía retrógrada.

En términos generales, este tipo de cólico se produce porque un cálculo renal se mueve y se desplaza por el uréter, por lo que el mejor remedio preventivo es la destrucción de estos cálculos antes de que lleguen al riñón, llegando en los casos más complicados a aplicar la cirugía si su tamaño es considerable. 

Muchas veces el enfermo elimina la piedra. Otras ocasiones requiere su destrucción por ondas, lo que se llama litotricia, y más excepcionalmente la cirugía, si la litiasis es grande. Para que no se dañe el riñón puede ser preciso una sonda ureteral o colocada en el riñón (nefrostomia).

Tener un cálculo renal no es culpa tuya, suele darse entre los 30 y los 60 años y la prevalencia es prácticamente igual en hombres como en mujeres, aunque en estas últimas se producen, sobre todo, por infecciones urinarias.

No obstante, puede haber ciertos factores o hábitos que hayan provocado su aparición. Normalmente es el resultado de la acumulación de ciertas sustancias químicas en el cuerpo o de no beber lo suficiente, o una combinación de factores.

Beber poca agua, tomar grandes cantidades de lácteos o abusar de laxantes, diuréticos o antiácidos podrían provocar un cólico nefrítico con mayor facilidad. También existe mayor predisposición a sufrir cólicos nefríticos si tienes antecedentes familiares, si sufres alguna enfermedad ósea, si tienes hiperuricemia o gota, si se tienen infecciones urinarias constantes o si se han tenido cálculos o cólicos de riñón anteriormente.

Otros factores de riesgo de cálculos renales incluyen dietas extremadamente ricas en proteínas y bajas en fibra o muy altas en sodio (aumento de sodio y calcio en la orina), estar inactivo o postrado en cama, tener obesidad (puede provocar la pérdida de líquidos a través del sudor y, por tanto, deshidratación) o tener un solo riñón que funcione.

Así como durante el cólico se recomienda beber en pequeñas cantidades, para evitar la formación de piedras o cálculos en el riñón se aconseja beber como mínimo dos litros de agua al día y someterse periódicamente a análisis de sangre para controlar el ácido úrico.

En caso de que el cólico nefrítico se haya producido por tener el ácido úrico alto, deberán evitarse ciertos alimentos como las carnes grasas, las vísceras, las carnes de ganso y pato, el marisco, las huevas de pescado, los embutidos grasos y los quesos grasos, entre otros alimentos. Consumir hidratos de carbono en grandes cantidades también propicia los cólicos nefríticos, por lo que se aconseja un consumo moderado.

El cólico nefrítico concluye cuando la piedra ha sido expulsada, lo cual se produce de manera espontánea en el 80 por ciento de los casos, si los cálculos renales tienen menos de 4 mm de diámetro.

Cuando son cálculos mayores, de siete milímetros, suelen ser más complicados de expulsar, por lo que es probable que tengan que romperse mediante ultrasonido o láser en el hospital. A veces se requiere un tratamiento más agresivo o cirugía. Si el cálculo es muy voluminoso o de carácter muy obstructivo, se debe actuar con rapidez para evitar que se afecte de forma definitiva la capacidad funcional del riñón.

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