¿Agotado después de una reunión con videollamada? Esta es la razón y cómo evitarlo

Llevamos decenios usando computadoras. Veamos cómo usarlas mejor (Imagen: AP).

Trabajadores y empresas de todo el mundo están reemplazando las reuniones de oficina por reuniones virtuales en un intento de acatar las normas de distanciamiento social y evitar la propagación del coronavirus.

Esto está ocurriendo con tal magnitud que le ha hecho ganar miles de millones de dólares al fundador de Zoom, Eric Yuan.

Pero, de acuerdo Keir Paterson, director general de SuperFriend ‒una empresa que ofrece soluciones para lugares de trabajo‒, si no tenemos cuidado, las incesantes videoconferencias pueden afectar nuestro nivel de energía, productividad y salud mental

SuperFriend trabaja con empresas que gestionan superfondos de inversión para proporcionarles programas de salud mental y bienestar en el lugar de trabajo a los participantes de los fondos de jubilación de la industria. 

Paterson explicó a Yahoo Finance que, si bien es de vital importancia que los equipos sigan teniendo reuniones cara a cara por video para verse mutuamente, comprobar la salud mental y el grado de cohesión laboral, vale la pena considerar si todas las reuniones deben ser con la cámara activada. 

Las reuniones interminables por videoconferencia pueden afectar nuestros niveles de energía (Imagen: Getty).

“Cuando pasamos mucho tiempo interactuando con gente a través de la pantalla, esto produce un tipo concreto de cansancio o fatiga”, dijo.

Esto es así porque los humanos somos animales sociales: estamos entrenados para leer signos sociales como el lenguaje corporal, las emociones, los cambios en el contacto visual e incluso el olfato.

Cuando estamos en medio de un videochat, esos signos están “efectivamente silenciados”. Al mismo tiempo, cosas como las distracciones del fondo, los ruidos de fondo e incluso los fondos digitales en cada una de las pantallas de los demás participantes ocupan una parte de nuestra atención. 

Luego está el hecho de que cuando estamos en medio de un videochat, a menudo también nos vemos a nosotros mismos. Esto no es normal: en las reuniones reales, rara vez te ves reflejado.

“No estamos acostumbrados a interactuar con los demás y, al mismo tiempo, a vernos a nosotros mismos. Y una parte de la fatiga proviene de la percepción de las cosas”, dijo Paterson.

Eso tiene que ver con la percepción de las cosas, en las reuniones virtuales hablamos de forma diferente.

“Comenzamos a exagerar nuestras respuestas, por lo que también comenzamos a compensar excesivamente nuestro lenguaje corporal y nuestras reacciones, y hacerlo durante mucho tiempo puede ser agotador”.

Entonces, ¿cuál es la solución al agotamiento producido por Zoom? 

Paterson sugiere seis estrategias:

Prueba solo con audio 

Volver a las llamadas telefónicas tradicionales o a llamadas con audio por apps de chat en algunas reuniones puede ser una forma de reducir inmediatamente parte de la carga cognitiva.

“Para una reunión de dos o tres personas, puede ser mucho más efectiva una llamada sin video”, dijo Paterson. 

Esto se debe a que todos crecimos con teléfonos, por lo que estamos más en sintonía con las señales sociales y con los matices de la voz. 

“En muchos sentidos es más fácil sentir esta emoción y ser empáticos por teléfono, porque hemos tenido mucho más tiempo para adaptarnos a esta tecnología. Por teléfono ya tenemos normas de conducta para cuando hablamos y para cuando hacemos una pausa y, dado que se ven involucrados menos sentidos, en realidad nos podemos concentrar más”.

Reunión-paseo

¿Por qué no caminar y hablar? (Imagen: Getty).

Puedes mejorar la situación girando tu teléfono y convirtiéndolo en una reunión-paseo. Estrategia muy preciada por el gigante tecnológico Atlassian, las reuniones-paseo son excelentes porque hacen pensar mejor.

“[Una reunión-paseo] te saca de tu entorno inmediato, te relaja y te hace experimentar sensaciones más positivas que pueden ayudar a aclarar los pensamientos y a interactuar mejor”.

Desactiva la vista propia

Si tienes que hacer sí o sí una videollamada, intenta desactivar tu propia imagen. Paterson señaló que es ideal tener al menos un encuentro visual una vez al día, pero que una manera más suave de hacerlo es desactivando la vista propia. 

“Un consejo muy simple es que cuando estés en una reunión de Zoom, desactives la vista propia. No necesitas verte a ti mismo, no estás acostumbrado a ello y hace que sea mucho menos placentero”, dijo. 

“De esa forma se elimina una fuente adicional de ansiedad”.

Si no puedes hacerlo, por ejemplo, porque estás grabando un seminario web, intenta usar tu propia visión como si fuera un espejo.

Tal como dijo Paterson, estamos acostumbrados a vernos reflejados en el espejo, pero no mientras nos ven otras personas.

“Esto incluso puede hacernos desentonar”.

Herramientas colaborativas

Paterson apuntó que los equipos pueden usar herramientas como Jira, Whiteboard y Mural cuando trabajan a distancia para crear un espacio colaborativo común, sin necesidad de vídeo.

“Eso permite que un grupo se centre en resolver problemas y en analizar un problema común, compartido, en lugar de intentar centrarse en 10 caras que aparecen en una pantalla”.

Planifica tus horarios 

“Una forma muy fácil es planear que las reuniones terminen 10 o 15 minutos antes de una hora”, dijo.

Si bien resulta tentador extenderla por una hora, si tienes reuniones de 50 minutos, permitirás que la gente tenga 10 minutos para tomarse un café, recargar energías y apartar su cara por un rato de la pantalla. 

No hagas varias tareas a la vez

Al trabajar desde casa, puede resultar tentador enviar rápidamente un mensaje de texto o responder un correo electrónico mientras estás en una reunión virtual.

Pero, según Paterson, es excesivo.

“Nuestros cerebros no están diseñados para concentrarse de esa manera y, por tanto, es mejor idea no hacerlo siempre que sea posible”.

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Lucy Dean