¿Afecta la contaminación a la salud respiratoria?

Vinculan las dos afecciones respiratorias más comunes (asma y EPOC) con los contaminantes atmosféricos

La contaminación ambiental y el calentamiento global han hecho del asma y las alergias un problema de salud pública. Entre los datos difundidos, destacan, como contaminantes potencialmente dañinos, el ozono y el material particulado menor de 10 y 2,5 micras (PM10 y PM 2,5, respectivamente). (Foto: Getty)

Cada vez sufrimos más problemas respiratorios debido a la exposición a los contaminantes atmosféricos, que impactan especialmente en niños y adolescentes, y agravan las enfermedades respiratorias crónicas (ERC).

Los picos de partículas contaminantes en la atmósfera se han asociado con un aumento de la aparición de síntomas, agudizaciones de patologías como asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), consultas a urgencias y más ingresos hospitalarios.

La contaminación medioambiental puede causar descompensaciones ambas enfermedades según un editorial y un estudio publicados en Archivos de Bronconeumología, la revista científica de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), por lo que la comunidad médica recuerda a las autoridades sanitarias que deberán tenerlo en cuenta para seguir mejorando la calidad del aire, especialmente en núcleos urbanos.

La dificultad para respirar, problemas de la piel (erupción, dermatitis) o la congestión nasal, entre otros, son algunos de los efectos de las alergias, que afectan al 30 % de los españoles. (Foto: Colin Hawkins / Getty)

El asma y la EPOC son dos enfermedades respiratorias de alta prevalencia. El asma representa un problema de salud mundial especialmente relevante en los países industrializados, donde se ha constatado un aumento de su prevalencia, que oscila entre el 8 y el 10 por ciento de la población, lo que se traduce en un alto coste socioeconómico en términos de absentismo laboral y escolar, un elevado consumo de recursos sanitarios (consultas y hospitalizaciones) y de muertes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo hay 235 millones de personas asmáticas y 251 millones con EPOC. En España se calcula que hay tres millones de asmáticos y 2,1 millones de afectados por la EPOC.

De hecho, en nuestro país, el asma es la cuarta causa de absentismo laboral y la primera de ausencia escolar. En 2015, el asma causó el 1,1 por ciento de años perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura (AVAD).

Además, esta patología también se relaciona con otras enfermedades: según el llamado solapamiento ASMA / EPOC hasta un 18 por ciento de pacientes con EPOC también la sufren y entre un 20-25 por ciento de los pacientes con asma padecen tabaquismo.

El impacto de la calidad del aire

Diversos estudios biológicos, y no solo epidemiológicos, están demostrando que la contaminación medioambiental puede ser la causa de una parte de los casos de asma.

“Las enfermedades respiratorias son muy prevalentes entre la población general e importantes desde el punto de vista de salud pública. Destacan las patologías infecciosas agudas, como son la neumonía y la bronquitis, y las crónicas, como el asma y la EPOC, que afectan a un porcentaje alto de la población española”, señala la Dra. María Jesús Rodríguez Nieto, presidenta de Neumomadrid, organización que celebra estos días la 24ª edición de su Congreso, al que asisten alrededor de 500 especialistas, y cuya inauguración ha contado con la presencia de Fernando Prados, viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Se ha observado una correlación entre los picos de contaminación por tráfico rodado (principalmente por NO2) y un aumento radical de ingresos hospitalarios por síntomas respiratorios y asma

“Aunque es posible que el incremento en las cifras de asma se deba a una mejora en las técnicas y criterios diagnósticos, también son relevantes, en países industrializados, factores como la contaminación ambiental. Los contaminantes ambientales pueden actuar agravando la enfermedad en pacientes con asma o bien siendo la causa de la misma”, apunta la Dra. María Jesús Cruz, bióloga y autora del artículo sobre la contaminación medioambiental como posible causa del asma.

La contaminación ambiental y su impacto en la evolución de las enfermedades respiratorias crónicas es una de las principales preocupaciones y retos a los que se enfrentan los especialistas en Neumología. Un  factor que afecta especialmente a personas con patologías pulmonares, como asma y EPOC, e incrementando los agudizaciones e ingresos hospitalarios.

Asimismo, y según explica la Dra. Rodríguez Nieto, “el calentamiento global está demostrando un efecto negativo sobre la salud, ya que el calor extremo puede incrementar la mortalidad por enfermedades respiratorias en personas mayores y el aumento de los síntomas en enfermos respiratorios crónicos”.

La contaminación: otra causa del asma

Se ha visto que los niveles altos de material particulado (partículas de diesel), el ozono (O3), el anhídrido sulfuroso (SO2) o el óxido nitroso (NO2) pueden precipitar la aparición de síntomas del asma e incrementar el número de consultas a los servicios de urgencias y hospitalizaciones por descompensación de la enfermedad.

Sin embargo, hasta ahora era más controvertido que la contaminación ambiental pudiera ser la causa del asma. Ahora, una reciente investigación ha demostrado que vivir cerca de carreteras con mucho tráfico puede explicar entre el 15 y el 30 por ciento de los casos de asma en niños o el estudio SCAPE que ha demostrado que existe una asociación entre la aparición de nuevos casos de asma y el aumento de 10 microgramos por m3 en la concentración ambiental de NO2, aunque no se ha hallado esta asociación con el incremento de partículas PM8, según el mismo artículo.

Las partículas procedentes del tráfico urbano se asocian con incrementos en la morbilidad y la mortalidad de la población expuesta. Tal exposición predispone a los ciudadanos a desarrollar problemas respiratorios severos, como el asma o alergias, especialmente en la población infantil. La ligereza de las partículas de menor tamaño facilita la penetración de estas en el aparato respiratorio, concretamente en los alvéolos pulmonares, provocando una disminución lenta pero progresiva de la función pulmonar.

Además, otro reciente estudio en Archivos de Bronconeumología ha analizado la asociación
entre los picos de contaminación atmosférica y las hospitalizaciones por EPOC, resultando que por cada 10 μg/m3 de aumento de la concentración de PM10 las urgencias (por EPOC) se incrementan un 3,34 por ciento, mientras que en los mayores de 74 años aumentan un 3,75 por ciento Además, hubo más descompensaciones los días en que se sobrepasó el nivel de 50 μg/m3 recomendado por la OMS para preservar la salud.

En este sentido, los principales factores de riesgo que conducen al desarrollo y progresión de la EPOC son el tabaquismo y la contaminación del aire, a los que cabe añadir el uso de combustibles como madera o carbón en interiores para cocinar o calentar el hogar en el caso de los países más desfavorecidos, mientras que las causas del asma son más variadas, con pólenes, alérgenos animales, exposiciones ocupacionales, y hongos, aunque también contribuyen el tabaquismo activo o pasivo y la exposición a ciertos alérgenos en interiores o en la naturaleza.

A pesar de la contaminación, ventilar es la clave para prevenir enfermedades respiratorias ya que las partículas en suspensión -sean de humos provenientes de las emanaciones de vehículos motorizados, chimeneas de casas o industrias y del humo de cigarros, así como del polvo o tierra en suspensión-, producen irritación de la mucosa bronquial y de vías altas. (Foto: SrdjanPav / Getty Images)

“Para establecer causalidad no solo es necesario que existan asociaciones epidemiológicas significativas, sino que, además, se pueda demostrar una plausibilidad biológica”, puntualiza la Dra. Cruz.

Aunque faltan más estudios al respecto, se ha visto que en individuos con asma, los contaminantes ambientales inducen cambios en la función pulmonar y, de hecho, en ciudades europeas contaminadas, se ha constatado que producen cambios específicos a nivel inflamatorio. Recientes estudios han demostrado que existen factores genéticos y epigenéticos, así como mecanismos inmunológicos (estos últimos observados en estudios en animales e in vitro) que pueden favorecer el desarrollo de asma o una hiperrespuesta bronquial de la persona con asma ante la exposición a los contaminantes atmosféricos.

“Es crucial que las personas expuestas a estos factores de riesgo acudan a un neumólogo y se sometan a una evaluación de la función pulmonar, pues tanto la EPOC como el asma se pueden diagnosticar con una espirometría y son tratables. En el caso de la EPOC, el diagnóstico es vital para controlar la enfermedad, porque el daño que se va produciendo en el tejido pulmonar llega a ser irreversible y se añade al proceso natural del envejecimiento”, concluye el Dr. Joan. B Soriano, epidemiólogo y asesor científico de la SEPAR.

¿Sabías que la contaminación del aire se ha convertido un importante riesgo para la salud?

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