El final de telenovela de una pareja reunida por la hija que dieron en adopción

Mariángela Velásquez
·6 min de lectura
Cropped photo of young couple holding hands
El romance de Donna Horn y Joe Cougill terminó de manera abrupta en 1968 cuando ella se enteró que estaba embarazada. (Getty Images)

La historia de amor de Donna y Joe no tiene nada que envidiar a una telenovela mexicana.

Está llena de romance, lágrimas, despechos, relaciones fallidas, enfermedad y también tiene un final feliz.

Otra de las semejanzas a un melodrama es que está llena de lo que algunos llaman clichés. No tenemos que hacer mucho esfuerzo para imaginar el noviazgo entre la estrella de fútbol americano y la porrista en una escuela secundaria del conservador Medio Oeste estadounidense.

Pero a diferencia de las teleseries, que nos pasea por los momentos tiernos de los chicos mientras descubren su primer amor, la historia real de Donna Horn y Joe Cougill nos lleva directo al desencanto.

Una mañana de primavera de 1968, los padres de los jóvenes tomaron una decisión que marcaría sus vidas. Donna estaba embarazada y debían conversar con premura qué hacer antes de que su situación quedara a la vista de todos.

El padre de Joe le dijo al padre de Donna: "Joe hará lo que tú desees hacer...Si quieres que Joe se case con Donna, se casará con Donna. Si quieres que guarde el secreto, Joe guardará el secreto. Si quieres que Donna tenga al bebé, Joe lo mantendrá. Si no deseas que él sea parte de su vida, Joe no lo hará".

Se trataba de una decisión de mayores, en la que los protagonistas quedaron completamente silenciados.

El padre de Donna expresó de manera tajante que no deseaba que Joe hablara a su hija en lo que le quedaba de vida.

La hija abandonada que les devolvió la felicidad

Fue así como el episodio quedó zanjado. Los jóvenes prometieron no llamarse nunca más y entre lágrimas rompieron con un amorío que habían comenzado a los quince años, informó en una crónica el diario USA Today.

Pero lo que nunca imaginaron los disgustados abuelos que trataron de ocultar un embarazo por los prejuicios sociales de la época es que la niña que dieron en adopción a los pocos minutos de nacida no se dio por vencida hasta encontrar a sus progenitores. Y la vieja historia de amor que había quedado en pausa se reanudó 51 años después.

"Hola Joe. Donna me dijo tu nombre. No sé cómo decirte esto pero creo que tú eres mi padre biológico. No deseo nada de ti. Lo quiero saber de dónde vengo", leyó Joe en un mensaje de texto de una mujer llamada Laura Mabry el 29 de junio de 2019, mientras esperaba para almorzar con un hijo.

Joe quedó completamente sorprendido. Por supuesto que recordaba a Donna, su noviazgo y su embarazo. Pero Joe cumplió su promesa y nunca preguntó qué había pasado. A través de los años tuvo muchos momentos que lo hacían pensar en Donna, pero siempre lo hizo en silencio.

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"No sabes cuántas veces me pregunté si había tenido un hijo o una hija, si fue dada en adopción?, confesó Joe.

Laura también se preguntó muchas veces cómo serían sus padres biológicos, aunque creció con el cariño de unos maravillosos padres adoptivos, que le dieron una buena vida. Por coincidencia, ella estudió en la escuela secundaria Franklin Central de Indianápolis, al igual que Donna y Joe.

"Pero como persona adoptada, siempre creces pensando que realmente no te pareces a tu familia", dijo Laura, quien siempre sintió curiosidad por conocer los detalles de su llegada al mundo. Y aunque dice que ese pensamiento no la atormentaba siempre estaba allí.

Hasta que en 1995 y en 1998 tuvo a sus hijos y se dio cuenta que por primera vez en su vida que habían personas que se parecían a ella. Y fue entonces cuando comenzó a preguntarse si había alguien más con sus rasgos físicos y su personalidad.

Perseverancia, tecnología y un poco de suerte

Pero rastrear familiares sin las herramientas de búsqueda en internet en la década de 1990 no era cosa fácil. Y la crianza de sus hijos la tuvo lo suficientemente ocupada como para aplacar el deseo de conocer a sus padres.

Durante cincuenta años Donna y Joe siguieron con sus vidas. Él fue a la universidad, se casó y se divorció dos veces, tuvo dos hijos, fue profesor de secundaria y dueño de una compañía de gafas de sol. Ella se graduó de secundaria y trabajó en un centro financiero. Se casó dos veces y enviudó de su segundo esposo en 2011. Fue sobreviviente de cáncer de mamas y tuvo tres hijos.

Hasta que en 2019, el esposo de Laura le regaló una prueba de ADN luego de verla sollozar con un programa de televisión que reúne a familiares biológicos separados. Los resultados le revelaron que tenía un tío de apellido Horn y ella pensó que podía ser un hermano de su madre porque lo único que sabía de ella era que ese era su apellido de soltera.

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Al poco tiempo las pruebas genéticas le revelaron otro familiar, que resultó ser la hermana de Donna, aunque Laura le escribió un correo pensando que se trataba de su madre.

Luego de tomar la iniciativa y enviar sus datos de contacto a Laura no le quedaba otra cosa que esperar. Hasta que un día estaba trabajando en su oficina de la Universidad de Arkansas y recibió un email de Donna que le respondía: "Soy tu madre biológica. Creo que te debo esto".

Laura temblaba de la emoción mientras le mostraba la respuesta a tus compañeros. No podía creer que después de tantos años había encontrado lo que tanto había deseado.

Donna le dijo el nombre de su padre biológico, con la gran sorpresa de que Laura lo conocía porque su mejor amiga se había casado con un sobrino de Joe.

"Oh dios, si te pareces un poco a Donna seguro que eres muy bonita", fue lo primero que le dijo Joe cuando le habló por teléfono por primera.

A Laura le conmovió escuchar esa dulzura en su voz al hablar de su madre y los ayudó a reencontrarse.

El día de su primera reunión hablaron y hablaron sin parar. "Nos miramos, nos abrazamos y lloramos", dijo Joe. Se casaron pocos meses después.

El objetivo de Laura nunca fue que sus padres volvieran a enamorarse. Ella solo quería saber de dónde había venido y si había nacido por amor.

Ahora se siente feliz de formar parte del capítulo final de esta turbulenta historia del primer amor.

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