Adiós Dylan McKay, el bad boy más cool de los 90

Cómo olvidar a Dylan McKay. Aquellos que vivimos las diferentes etapas de nuestra adolescencia en los años 90, siempre recordaremos al bad boy por excelencia de la época. Dylan, el chico rebelde e irresistible de Sensación de vivir (Beverly Hills, 90210). Hubo generaciones que tuvieron a James Dean, a Marlon Brando, Warren Beatty o a Robert Redford como el referente del chico malo seductor del cine. Nosotros, los de adolescencia cargada de cultura pop noventera, tuvimos a Dylan. Él definió al bad boy de la televisión. Y ahora, de repente, nos toca decirle adiós.

©Aaron Spelling Prods/Courtesy Everett Collection; Fuente: Gtres

Luke Perry, aquel actor que inmortalizó al personaje para siempre en nuestros recuerdos como seriefilos en ciernes, falleció el pasado 4 de marzo tras sufrir un derrame cerebral masivo menos de una semana antes. El 27 de febrero. El intérprete que actualmente podíamos ver como el padre de Archie en Riverdale, nos dejó antes de tiempo con apenas 52 años. Y a pesar de que han pasado casi dos décadas desde que nos despedimos de Dylan con el final de la serie en el año 2000, la noticia de la muerte de Perry nos ha tocado el corazón nostálgico a más de uno. Y es que Dylan fue uno de los personajes más influyentes para miles de televidentes y la cultura seriefila en general. Fue un referente de la figura del bad boy de la ficción, un rompecorazones que conquistó a la mayoría y un personaje que define en sí mismo el significado de la palabra ‘cool’. Porque él, era muy cool.

Si hace una década, muchos vivieron la moda de “Team Jacob” y “Team Edward” ante el furor de Crepúsculo, déjenme decirles que no era algo nuevo. Ya en los 90 lo vivimos aquellos que estábamos entre Dylan y Brandon como héroe protagonista favorito. ¡Cuántas charlas habremos tenido definiendo de qué lado estábamos! Tal era el impacto de la serie, que era uno de los temas de conversación en el recreo del colegio.

Dylan comenzó su andadura como un protagonista masculino, pero segundón. Era el sidekick rebelde de Brandon Walsh (Jason Priestley), la cara opuesta del chico buenazo de pueblo que llegaba a la superficial Beverly Hills; pero se robaba todas las escenas cada vez que aparecía en pantalla. Con una mirada o una sola frase derribaba matones, bullies y mujeres en general.

La serie llevó su vida amorosa a través de varios derroteros, con traiciones incluidas, pero sin dudas su romance con Brenda -la hermana de su amigo Brandon- hicieron que la televisión adolescente tuviera la primera pareja con química sexual de la televisión. Luego llegaría el triángulo con Kelly y una historia de idas y venidas sin fin.

Pero Dylan era un personaje problemático. Pasó por infidelidades, cometidas y sufridas, por un triángulo amoroso que tuvo en vilo a medio mundo, cayó en el alcohol e incluso la heroína. Siempre terminaba metiéndose en problemas. Su impulsividad lo hacía tan problemático como irresistible, pero en el fondo era un personaje sufrido. Su padre cometía fraude y terminaba en la cárcel, pero era dado por muerto tras sufrir un accidente, solo para reaparecer años después con otra identidad bajo el programa de testigos protegidos. Una pareja intentaba aprovecharse de su necesidad familiar y le robaba su dinero. En fin, el pobre Dylan lo vivió todo. Se pasó toda la serie buscando un referente al que seguir, pero siempre terminaba decepcionado.

Su drama personal iba mucho más allá que los problemas de los ricos de Beverly Hills y destacaba fácilmente sobre el resto de personajes. Si la serie se hubiera hecho hoy en día, seguramente hubiéramos tenido spin off de Dylan.

Fueron tantos los momentos que nos dejó este personaje. Desde discusiones intensas, a traiciones dolorosas y pasiones incontrolables que derretían a los televidentes. A esos besos intensos con Brenda o Kelly, y su amistad siempre al límite con Brandon. Era un personaje leal, de gran corazón pero débil de tanta soledad. Hubo quienes cayeron rendidos a sus pies y quienes querían ser cómo él. La influencia de Dylan en los 90 convirtió al personaje en un ícono, pero encasilló a Luke Perry. Un actor que nunca consiguió desligarse de esa sombra y que Hollywood subestimó durante décadas.

Muchos intentaron imitarlo desde entonces. Como el papel de Ryan en The OC, o la gran copia barata de Chuck en Gossip Girl. Pero Dylan fue un ícono de los 90. Dylan fue mucho Dylan, y como dijo Shannen Doherty horas antes de conocerse la muerte de Luke Perry, “él siempre será su Dylan”. Y el nuestro también.

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