¡Adiós al Blue Monday! 5 claves para superar (con creces) el "día más más triste del año"

Cómo mantener la motivación y conseguir nuestros objetivos durante todo el año

En la película ‘Del revés (Inside Out)’, se muestra cómo funcionan las emociones. Tristeza (una niña azul) es una de ellas, y aunque parezca extraño nos protege del peligro y nos incita a luchar. (Foto: Getty)

¿Tienes la moral por lo suelos? ¿No das pie con bola? ¿Estás más espeso que de costumbre? No es extraño, según dictan los expertos, hoy es el día más triste del año. 

El tercer lunes del mes de enero, el día en el que nos topamos con la cruda realidad: Nada ha cambiado, todo sigue como siempre (o peor). La Navidad quedó atrás y junto con la vuelta al trabajo y los quehaceres diarios, nos quedan un montón de facturas por pagar, pero lo malo, lo verdaderamente espantoso es que nos hemos dado cuenta de que somos incapaces de cumplir esa lista interminable de buenos propósitos.

Aunque nació como una idea de marketing, los expertos señalan que el Blue Monday es el resultado raíz de una fórmula matemática que combina diferentes factores:

  • El cansancio post-vacacional,
  • La reincorporación al trabajo después de las fiestas navideñas,
  • Las condiciones climatológicas que afectan el estado de ánimo (temperaturas bajas y menos horas de luz)
  • Y sobre todo,la insuficiencia en cumplir los propósitos que nos marcamos con la llegada del Año Nuevo.

Este último factor es clave y puede deberse a un mal planteamiento de nuestros objetivos. Lo cierto es que no es extraño observar cómo, a estas alturas del año, muchos de nosotros ya hemos perdido la motivación para luchar por nuestros propósitos y por ello nos vemos invadidos de un sentimiento de tristeza y decaimiento.

Pero, ¿está en nuestra mano revertir la situación y escapar de las garras del Blue Monday? ¿Qué podemos hacer para no perder la motivación y seguir trabajando por nuestros propósitos?

Si nos ponemos objetivos inalcanzables nos embargará un sentimiento de frustración permanente y seremos “eternos insatisfechos” . (Foto: Getty)

Plantearse objetivos poco realistas y únicamente a largo plazo son dos de los errores que pueden hacer que nos desmotivemos, así como tener miedo y procastinar (retrasarlas tareas necesarias para llegar a nuestro objetivo).

Aunque según Judit March, doctora en Psicólogía, psicoterapeuta de la clínica JM Psicologia, y experta de Doctoralia, el problema principal es que “tenemos las necesidades cubiertas de forma equivocada y esto nos aleja de la felicidad”.

Nos pasamos la vida intentando demostrarnos que somos válidos y que podemos cumplir los objetivos que nos marcamos, pero éstos deben ir más allá de lo material y de lo que la sociedad nos impone: ser perfectos en todos los sentidos; tener una carrera, un buen trabajo, una casa (cuantas más propiedades atesoremos mejor), una familia ideal, estar delgados y mantenernos eternamente jóvenes…

Desde el principio lo enfocamos mal y luego nos venimos abaja si fracasamos, pero “fracasar es no intentarlo”. El fracaso es un aprendizaje en sí mismo, ¿recuerdas? Pero volviendo al tema de los retos y los buenos propósitos. Si vas a hacerlo, hazlo bien. Lo primero es diferenciar entre propósitos y metas.

“Dado que los buenos propósitos son conceptos ambiguos y difusos, nos ayuda más a progresar definir metas u objetivos claros y concretos”, señala la experta.

Levantarse cada día de la cama con una actitud pro-activa y positiva te ayudará a cumplir tus metas. (Foto: Getty)

Es importante avanzar y plantearse retos personales para romper la rutina y evolucionar. Esto nos proporcionará nuevas experiencias, y aunque fracasemos habrá un aprendizaje. Pero, para que nuestras metas sean factibles y podamos luchar por ellas, tienen que seguir una serie de características básicas.

  1. La primera, ser específica. “Muchas veces tenemos problemas para lograr nuestras metas porque no hemos especificado bien lo que deseamos lograr. Es primordial que las metas sean específicas. Por ejemplo, si uno se propone ir al gimnasio es importante concretar bien los días en los que se irá a entrenar y el momento temporal”.
  2. Además, hay que elegir bien esas metas y no dejarse llevar por lo que los demás esperan de nosotros. “Hay que abandonar falsas fantasías de éxito y enfocarnos en ideas realistas en las que nosotros somos los únicos autores”, comenta Es decir, hay que marcarse retos realistas; para lo cual hay que saber bien lo que quieres.“Con frecuencia nos auto-engañamos pensando que toda va bien, nos refugiamos en lo material y en el trabajo para no ‘profundizar’ en nuestro interior. Pero ,cuando la vida que llevamos no nos llena, tocamos fondo y es entonces cuando nos damos cuenta de que es necesario hacer un cambio”, cuenta la psicoterapeuta.
  3. Es el momento de tomarse un periodo de reflexión para saber qué queremos de la vida, buscar un espacio de silencio para mirarnos a nosotros mismos. “Pero claro, hay que ser valiente para mirarse a sí mismo”, matiza la experta.Conocerse muy bien, mirarse a uno mismo y conectar con la propia esencia.  Estas son las claves para saber qué buscar y que puede hacernos felices.  Para eso hay que esforzare y saber cuál es nuestra identidad, qué da sentido a nuestras vidas: estar en la élite laboral, mantener nuestra pareja, dedicar tiempo a los hijos…
  4. Además, nuestros objetivos también han de tener una fecha límite, para saber bien qué plazo tendremos para conseguirlos y favorecer la motivación.“Es aconsejable dividir los retos en metas pequeñas, y temporalizarlas. Diseñar un plan de acción; por ejemplo, marcarse un objetivo cada dos meses y tener paciencia, evitando dejarse llevar por las prisas, y no obsesionarse con los resultados inmediatos”.Para dividir bien nuestro gran objetivo en pequeñas metas, la experta recomienda hacerse la siguiente pregunta: “¿qué debo lograr para acercarme a mi objetivo final?”. De este modo reconoceremos qué acciones debemos ejecutar previamente para llegar a nuestra gran meta, y nos las marcaremos como objetivos a corto plazo para mantenernos animados.
  5. Por otro lado, nuestros objetivos han de ser medibles o evaluables para controlar si los estamos cumpliendo de verdad o si necesitamos cambiar de estrategia para lograrlos. “Es importante que podamos tener un feedback para ver qué estamos avanzando y no tirar la toalla”.

Y por encima de todo esto, la Dra. March nos recuerda, que debemos recapacitar y centrarnos en lo que realmente nos importa:

  • Nuestras relaciones personales
  • Tener una coherencia interna
  • Reforzar nuestra autoestima
  • Hacer las cosas según nuestros valores
  • Buscar la realización personal,
  • Conectar con tu esencia.

Y nunca hacer las cosas para ser aceptados o por miedo al abandono “porque esto acaba produciendo patologías graves como depresión y dependencia”

Los 3 grandes saboteadores de motivación

A pesar de estos consejos, siempre existen “saboteadores” de nuestra motivación que nos alejan de nuestros objetivos. Uno de ellos es la hiperexigencia: “las personas demasiado exigentes consigo mismas, si no lo hacen perfectamente bien, no consiguen su objetivo porque creen que ya no vale la pena continuar, saboteándose así a ellos mismos. Date permiso a fallar un día en el cumplimiento de tu meta u objetivo, pero ten como regla nunca saltearte dos días seguidos. Cuando te des por vencido y venga el agotamiento, descansa. Después, vuelve a abordar el tema con perspectiva”, aconseja la psicóloga.

El miedo y la procastinación son otros dos rivales de la motivación. En cuanto al primero, es normal experimentar inquietud cuando nos disponemos a conseguir algo que se encuentra fuera de nuestra zona de confort, pero debemos superarlo para alcanzar nuestra meta.

En lo referente a la procastinación, es uno de los sabotadores más fuertes de nuestros objetivos. Consiste en ir retrasando las tareas necesarias para llegar a nuestro objetivo, y es la culpable de que año tras año repitamos los mismos propósitos en nuestra lista. Una buena estrategia para vencer la procastinación es empezar con la parte más sencilla de la tarea, pues una vez la cumplamos nos sentiremos más motivados para acabarla y seguir trabajando en nuestro objetivo.

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