Adiós a Rutger Hauer: la historia del monólogo más icónico de Blade Runner

El pasado miércoles supimos la noticia. Rutger Hauer falleció el 19 de julio a los 75 años a raíz de una breve enfermedad, dejando un legado plagado de personajes memorables y un monólogo que pasó a la historia como uno de los mejores del séptimo arte hace 37 años.

El holandés mejor conocido por su papel de replicante en la exitosa película de ciencia ficción Blade Runner, murió en su casa de los Países Bajos tras aparecer en más de 100 películas, y dejar huella con el clásico de Ridley Scott. Hauer se convirtió en una figura icónica del cine de ciencia ficción gracias a su interpretación del replicante rebelde Roy Batty y el famoso monólogo basado en la memoria y la muerte conocido como “Lágrimas en la lluvia”.

Rutger Hauer en Blade Runner (1982) (Warner Bros.)

Sin embargo, probablemente hayas leído en otros medios que dicho monólogo fue improvisado por el actor. Pero no es cierto. La historia real es un tanto diferente. En realidad, Hauer tiene mucho más crédito que eso.

En aquel discurso decía al personaje de Harrison Ford, Rick Deckard, herido y antes de morir bajo la lluvia: "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."

El discurso apenas duró 50 segundos, pero sus oraciones perfectamente pausadas hicieron historia al estar mezcladas con unos primeros planos bellísimos que aportaban armonía y fluidez, convirtiendo a ese minuto en uno de los momentos más emblemáticos de la película, la carrera de Hauer y el cine de ciencia ficción.

Muchos creen que Hauer improvisó aquellas palabras pero en realidad hizo cambios la noche anterior de rodar la escena al ver que el personaje necesitaba de una emoción que le permitiera dejar huella. El momento tiene lugar después de la persecución entre Deckard y Batty. Un juego de gato y ratón que sirve para demostrar que son más parecidos de lo que creían, con las mismas luchas y sufrimientos, creando la conexión necesaria para el clímax que llegaría a continuación. Batty salva la vida de Deckard a pesar de que éste había sido enviado para matarlo y el actor tuvo la valentía de hacer cambios que añadieran humanidad siguiendo su instinto, y ni siquiera lo consultó con Ridley Scott.

En el guion original de David Peoples, el monólogo era más extenso y decía: “He visto cosas… visto cosas que ustedes personas pequeñas no creerían. Atacar naves en llamas más allá de Orión tan brillantes como el magnesio... Monté en las cubiertas traseras de un intermitente y observé rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos… se habrán ido”.

En el documental Dangerous Days: Making Blade Runner, los tres responsables -actor, guionista y director- confirmaron que fue Hauer quien hizo los cambios. En su autobiografía, el holandés añadió que no sentía que el monólogo original resonara con el resto de la película, definiéndolo como un “discurso de alta tecnología” y “habladuría de ópera”. Y sin decirle nada al director, decidió hincar el diente y cambiar dos líneas la noche antes del rodaje.

Con sus cambios, quiso demostrar que Batty “quería dejar su huella en la existencia…. El replicante en la escena final, muriendo, demuestra a Deckard de lo que está hecho un hombre ‘real’”, dijo en una entrevista.

Autor: Victoria Will; Fuente: Gtres

Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir” es la frase más icónica de su discurso y de las más conocidas de la película, y es esa misma la que añadió el actor. Es por eso que su huella en la película y el género es incluso más importante, porque supo ver lo que su personaje necesitaba para dejar huella. Porque tomó cartas en el asunto y él solito se asignó la labor de construir un momento que hiciera historia.

En una entrevista a Radio Times en 2017, justo antes del estreno de Blade Runner 2049, recordó que mantuvo las frases iniciales porque eran “poéticas” y “pertenecían al personaje” gracias a la libertad que Ridley Scott dio a los actores en el rodaje para añadir lo que creyeran necesiario a sus personajes. “En algún lugar de su cabeza digital tenía poesía y sabe lo que es. ¡Lo sentía! Y mientras sus baterías se apagaban, se le ocurren dos frases”, dijo.

Sus palabras junto a su actuación dieron humanidad al replicante, cambiando por completo la percepción de la historia y de él mismo ante los ojos del espectador y el protagonista. En tan solo 50 segundos rindió homenaje a las aventuras de Roy Batty, sus experiencias y la pasión con que las había vivido.

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