Adara cae más bajo que nunca en 'Secret Story'

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Allá donde esté Adara está la polémica. La expulsada por partida doble de Secret Story volvió a dar el cante, esta vez con menos gracia que nunca. Su subida a la casa junto a Frigenti, Lucía Pariente y Julen para saldar cuentas pendientes con los que quedan dentro fue bastante bochornosa. Los improperios y argumentos a los que recurrió para ridiculizar a su contrario, en este caso Luca y Luis Rollán, dejaron al descubierto una versión de Adara que, desde casa, se antojó maléfica.

Hay situaciones y temas sociales demasiado delicados con los que no se debería jugar a la ligera, por mucho que quieras brillar en televisión.

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Ya nos ha quedado claro que Secret Story necesita tirar de Adara para que el programa funcione mejor. Es evidente que es de esas concursantes que destaca en el conflicto y tirándose al barro. Lo hizo en su entrada como participante oficial, después como repescada y ahora como visita para sacar de quicio a los finalistas. Sin embargo, no todo debe estarle permitido, y mucho menos cuando los ataques cruzan esos límites que ella critica tanto de los demás. Y a su lado, como siempre, Frigenti, con quien forma un dúo que ha pasado de ser gracioso a incómodo. Al menos para mí.

Su subida a la casa este jueves para enfrentarse con prácticamente todos, algo que debería reflexionar, quedó empañada por las burlas y los ataques bajos. Especialmente incómodo fue el que tuvo con Luca. El cara a cara con él y su novia Cristina lo hizo junto a Frigenti. Ambos llevaban el cuento bien aprendido y la metralleta muy cargada, así que aquello fue, literalmente, la guerra. El primero en mencionar la palabra que provocó el caos fue el periodista de Sálvame quien, sin pensárselo dos veces, definió a Luca como un macarra y un "machista". El italiano se levantó del asiento de lo más ofendido, primero, porque es un término demasiado delicado como para usarlo a la torera, y dos, porque no le dejaban hablar. Entre las risas de Adara de fondo y Miguel, que parecía un disco rayado, Luca no tuvo apenas oportunidad de defenderse. La escena fue muy triste.

El hermano de Gianmarco podrá tener sus defectos como cualquiera y hacer cosas que, particularmente, no gusten nada, pero no se le puede tachar de machista, y mucho menos jugar a dejarle como hombre que usa y no trata bien a las mujeres. Pero la cosa continuó y ahí estaba Adara para meter más cizaña y apoyar el discurso de su amigo de la tele. La novia de Rodrigo no solo afirmó que Luca era un machista sino que le acusó de llamarla 'zorra' en italiano. Es cierto que en algún momento del concurso la llamó 'stronza', una palabra que en este idioma tiene varios significados, el más común es el de 'gilipollas', también el de 'mierda', como dijo el propio concursante. Desafortunadamente tiene también el otro, pero solo él sabrá con qué sentido la utilizó. Los visitantes recurrieron a su mal rollo con su contrincante y Cristina para tergiversar la situación y dejar fatal a Luca con un tema demasiado grave. Por mucho que quieras que no gane un participante, jamás se debería recurrir a algo tan sucio. "El respeto de las mujeres está delante de todo... No puedo permitir que uno sin sentido me venga a decir esto", dijo el atacado muy ofendido.

Adara no solo lanzó ese cebo sino que no paró de reírse a carcajadas en todo el encuentro. "Vas de que respetas a la mujer y no es así porque lo único que hace es insultar, hacer demagogia barata. Me llamas mierda, ¿qué respeto tienes tú por las mujeres?", le dijo a su excuñado.

Pero, sinceramente, el suyo sí que fue un discurso demagógico y fuera de lugar en el que solo quería desprestigiar al otro haciendo todo mucho más grande de lo que es. Si tan machista es la persona a la que atacas y tanto te ha dolido el insulto, no te ríes de esa manera ante un tema tan serio. Su comportamiento denotó un halo de inmadurez que debería dar que pensar a quienes la invitan a los realities. Una cosa es dar juego y otra es que todo valga. Porque la palabra machista no se usa a la ligera para manchar la reputación de otra persona y por un momento televisivo. Podría haberle atacado en otros aspectos en los que sí cojea, como la arrogancia o la cabezonería, pero lo otro son palabras mayores.

La gran contradicción de Adara se dio esa misma noche, esta vez con Luis Rollán, a quien también le cantó las cuarenta. Eso sí, siempre de libro, con las mismas frases aprendidas. Luis, quien todo hay que decirlo, es bastante políticamente correcto y se moja poco, la supo llevar muy bien. La ganadora de GH VIP volvió a poner sobre la mesa otro tema de gran actualidad: la salud mental. Le echó en cara al colaborador que la llamara bipolar porque con eso no se debe jugar. "Recuerda que hiciste un discursito sobre la salud mental y tú me llamaste bipolar''. Por supuesto que no es una palabra que se deba de usar como sinónimo de insulto, pero de ahí a decir que Luis estaba usando un tema de gran impacto social a propósito van muchos pueblos.

Sin embargo, uno diría que Adara abre la boca pero no se aplica el cuento. Un par de días antes, en la gala del martes y también este jueves, tuvo las santas narices de reírse bajo la complicidad de su eco, Frigenti, de la defensora de Luis. ¿Por qué? Pues por su físico. Atacaron a Begoña, representante en plató del que fuera íntimo de Isabel Pantoja, por supuestamente haberse hecho tratamientos y haber abusado del botox. Sea cierto o no, no da derecho a nadie a recurrir al insulto fácil y humillar de esa manera a través de los retoques estéticos. Sin embargo ¿es correcto señalar de machista a Luca o acusar a Luis de meterse con ella?

Ver a Adara caer tan bajo y reírse así de otra persona, es decepcionante. Y hasta ahí voy a leer. En la última gala, Begoña quiso ponerles en su lugar con una broma a Adara y Frigenti, quienes volvieron a recurrir a lo fácil para atacar.

Su intervención fue tan poco acertada que hasta su fan número uno, Jorge Javier Vázquez, la tuvo que poner en su sitio y aclararle un par de cosas. Lo hizo refiriéndose a lo de bipolar. Reconoció que si bien no es una palabra que se debiera usar como insulto, muchas veces se hace, igual que con otras, sin querer ofender a nadie ni con la intención de reírse de nada. "Estamos en un momento especialmente delicado y yo creo que esas palabras que utilizamos de manera habitual y que es un error hacerlo, tampoco nos tenemos que agarrar a ellas para reprocharlas como si fuera algo estricto a la letra", dijo el conductor con mucha razón.

Qué triste ver para lo que ha quedado Adara. Lo digo con pena porque fue una de mis favoritas en el pasado. Estas experiencias y enfrentamientos en la telerrealidad deberían haberle servido de enseñanza. Puede que tenga una legión de fans, que genere morbo y sea cierto que le da la salsa a estos formatos, pero si eso no va acompañado de la madurez, la evolución personal y el respeto, me parece que se pierde el valor de lo demás. Recurrir a la humillación y al discurso barato para dejar mal al otro, al final dice mucho más y peor de ti.

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