Adam Driver, el exmarine convertido en el chico de moda en Hollywood

Quién le hubiera dicho a Adam Driver en sus años de marine que terminaría siendo la sensación del momento en Hollywood. Es uno de los rostros que veremos hasta en la sopa en las próximas semanas, y bien merecido que lo tiene después de mantenerse en el radar de la crítica durante un largo tiempo. Por un lado, parte como uno de los favoritos al Oscar a mejor actor (sí, Joaquin Phoenix tiene competencia) por su desgarradora interpretación en Historia de un matrimonio, y es una de las figuras claves en el desenlace de la saga galáctica despidiéndose del villano Kylo Ren en Star Wars: el ascenso de Skywalker (lo de despedirse es porque sabemos que es la última entrega de la historia Skywalker, no porque sepamos aún cuál será su destino). Esto y los próximos proyectos que tiene en su agenda lo convierten en el chico de moda de Hollywood. Aunque la crítica y muchos espectadores hace tiempo que le seguimos la pista. Solo era cuestión de tiempo para que la industria le diera su lugar protagonista.

Adam Driver en el estreno de 'Historia de un matrimonio' (Marion Curtis; StarPix©2019 - Cortesía de Netflix)

Este oriundo de San Diego al que le gusta mantener un perfil bajo en el mundo de las celebrities, fue un adolescente que se sentía “raro”, llegando a abrir un club de lucha con un amigo tras sentirse inspirado por la película de David Fincher. Fue vendedor de aspiradoras e intentó asistir a la prestigiosa escuela artística de Juilliard, pero fue rechazado. Cuando había cumplido la mayoría de edad, tras los ataques del 11 de septiembre, se alistó al cuerpo de marines sirviendo durante dos años y ocho meses hasta que se dislocó el esternón mientras hacia mountain bike. La vida lo devolvió a la rutina, pero el gusanito artístico seguía picándole. Probó suerte en Juilliard de nuevo y esta vez lo aceptaron, y al terminar su título, enseguida comenzó su carrera en teatros de Broadway y series de televisión, hasta que hizo su debut en cine de la mano de Clint Eastwood con J. Edgar (2011). Y desde ese momento el ascenso fue constante.

A sus 36 años tiene a los usuarios de Netflix cautivados con su poderosa interpretación en el drama de Noah Baumbach. Un ensayo sobre la transición del amor, antes, durante y después del divorcio, en donde Adam captura las emociones de un hombre que también tiene sus arrepentimientos y remordimientos, aunque no derrame lágrimas como Scarlett Johansson. A lo largo de la película protagoniza varios momentos que nos clavan una daga por dentro, como la discusión con su ex en donde le desea la muerte, arrepintiéndose enseguida y reconociendo hasta dónde puede llevarles la frustración en sus vidas; o el momento en que canta Being Alive como la clave en que se da cuenta de lo que ha perdido y no volverá.

Esto de que Adam puede cantar es algo que comprobamos en el pasado. Lo hizo lanzando palabras sueltas en la canción Please Please Mr. Kennedy en A propósito de Llewyn Davis (2013) y en italiano en el thriller romántico Hungry Hearts (2014).

Y viendo el impacto que está teniendo su canción en Historia de un matrimonio, no me sorprende que alguien haya decidido explotar esta faceta de Adam haciéndolo protagonista de un musical junto a Marion Cotillard. Así es. Adam acaba de terminar el rodaje de Annette, lo nuevo del director de Holy Motors (2012), Leos Carax, en donde interpretan a una pareja de artistas (él comediante, y ella cantante de ópera) con una hija con un talento sorprendente. Juntos compartirán escenas musicales con canciones de la banda arty Sparks con la ayuda del productor musical de La La Land, Moulin Rouge! y Cats, Marius de Vries. Viendo la época del año en que la película ha entrado en post producción, se rumorea que es muy probable que sea uno de los platos fuertes del próximo Festival de Cannes en mayo de 2020.

Pero es no es todo. Adam ya tiene otro proyecto en marcha y no es otro que lo nuevo de Ridley Scott, The last duel, una película que devolverá al director al mundo de los duelos así como retrató en su ópera prima, Los duelistas, allá por 1977 con los enfrentamientos de dos oficiales napoleónicos. Se trata de una historia real de tintes épicos que reunirá a Matt Damon y Ben Affleck en la gran pantalla tras ganar el Oscar a mejor guion por El indomable Will Hunting (1997), y con Adam Driver de por medio.

Que la carrera de Adam ha subido como la espuma no hay ninguna duda, perfilándose como uno de los actores más interesantes de su generación. En su carrera cinematográfica de apenas 8 años, ya cuenta con una nominación al Oscar cuando este mismo año compitió por el premio a mejor actor de reparto por Infiltrado en el KKKlan de Spike Lee. Era un personaje potente, un policía infiltrado en el Ku Klux Klan que Adam hacía aún más poderoso al encarnarlo con solidez y una presencia que lo convertían en protagonista cada vez que aparecía en escena. Sin embargo, esa nominación era más bien una deuda pendiente, ya que tiene en su haber otro personaje que podría haberlo colocado en el horizonte de los premios de haberle dado una oportunidad, Paterson.

Adam Driver en 'Star Wars: el ascenso de Skywalker' ((c) 2019 and TM Lucasfilm Ltd. All Rights Reserved.)

Gran parte del público lo conoció como Adam Sackler, el rollo o noviete de Lena Dunham en Girls (2012-2017), apareciendo esporádicamente a lo largo de seis temporadas. Driver supo captar la esencia de un joven sin reglas e irresponsable, que no quiere ataduras ni compromisos, ese que está en una relación sin estarlo en serio, y lo hacía con una naturalidad que traspasaba la pantalla. Tanto que sus escenas con Dunham eran de las más esperadas. Y eso le valió tres nominaciones a los Emmy.

En mi caso, fui de las que se enganchó a Girls un poco más tarde cuando el fenómeno había pasado, pero había descubierto a Adam también en 2012 cuando me llamó la atención con sus escenas en Frances Ha -también de Noah Baumach, por cierto- decidiendo que debía seguirle la pista poco después al verlo con un papel prácticamente sin diálogo en A propósito de Llewyn Davis. En la película de los hermanos Coen daba vida a un músico que acompañaba a Oscar Isaac y Justin Timberlake utilizando su voz profunda para añadir frases ridículas en una canción pegadiza. Y solo con eso ya nos cautivaba, provocándonos curiosidad sobre un personaje aparentemente sin profundidad pero al que él, con su actuación, le daba como si fuera en secreto.

Arraigado en el cine independiente, Adam se fue abriendo camino al capturar la atención de directores y la crítica, cautivándonos con su ternura en Hungry Heart (2014), o con su juventud incordiosa en Mientras seamos jóvenes (2014) -también de Noah Baumbach- haciendo que simpatizáramos aún más con un Ben Stiller en plena crisis adulta. Su carrera fue en aumento, año tras año, consiguiendo el papel estelar de villano de Star Wars, hijo de dos iconos como Han Solo y la Princesa Leia, que se pasa al Lado Oscuro en El despertar de la Fuerza (2015). Al estar rodeado de héroes y personajes con gran legado cinematográfico, su presencia no ha destacado más allá de los enfrentamientos con Rey (Daisy Ridley) con sable de luz en mano. Pero sin dudas le sirvió para ponerse en el mapa de las estrellas comerciales, y este 19 de diciembre lo hace de nuevo con el final en Star Wars: el ascenso de Skywalker.

Sin embargo, en lugar de seguir por la misma tangente y aferrarse a los blockbusteres, él siguió fiel a los personajes que le gusta interpretar. Siempre impregnando la pantalla de emoción. Y así lo hizo con Paterson, regalándonos una de las interpretaciones más sentidas y bonitas que vimos en 2016. Aquella historia de un poeta que busca significado en la simpleza de la vida misma, el que busca poesía en los rincones de sus días -pero con un perro destructor que casi se la arruina- fue una oda al cine íntimo que nunca pasa de moda. Dirigida por Jim Jarmusch, fue en esa producción en donde Adam cementó su fuerza como actor protagonista, transmitiendo la esencia más emotiva de la historia.

Scarlett Johansson y Adam Driver en 'Historia de un matrimonio' (Wilson Webb; Netfix)

Lo volvió a hacer en el drama familia de Noah Baumbach, The Meyerowitz stories (2017), y ha seguido explorando otras facetas con La suerte de los Logan (2017), o la biografía política The Report (2019), El hombre que mató a Don Quijote (2018) o la parodia Los muertos no mueren (2019) repitiendo con Jarmusch.  Y es en ese talento para transmitir emociones con su voz y su presencia de altura que nos ha cautivado, a nosotros y a la industria.

Casado con la actriz Joanne Tucker, este actor comparte pocos detalles de su vida con la prensa y el mundo. Tiene un hijo, del que se desconoce incluso el día que nació, y vive una vida tranquila, lejos del frenesí hollywoodense, en el barrio de Brooklyn Heights en Nueva York.

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