Pere Rovira: "Joan Margarit no distinguía entre la vida y la poesía"

Agencia EFE
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Barcelona, 16 feb (EFE).- El poeta catalán Pere Rovira, amigo de Joan Margarit desde hace más de cuarenta años, ha lamentado este martes el fallecimiento de un hombre que "no distinguía entre la vida y la poesía" y al que ha considerado, en declaraciones a Efe, "uno de los poetas más importantes en lengua catalana".

Rovira ha aseverado que a lo largo de los años, solo ha visto "crecer su obra en importancia" y, emocionado, ha indicado: "Además de un gran poeta era una grandísima persona, amigo de sus amigos, sin condiciones, como lo éramos sus amigos de él, que era como un hermano".

Ha rememorado que hace apenas unos días habló con él por última vez y, como en muchas otras ocasiones, trataron sobre cómo la poesía ocupaba en ambos casos un lugar central en sus vidas.

A su juicio, "Joan Margarit no podría haber concebido su vida sin la poesía".

El también poeta, Àlex Susanna, actualmente director de arte de la Fundación Vila Casas, ha dicho a Efe que, más allá de la pérdida de un amigo, hoy lo que le gustaría poner en valor es "un hecho que ocurre muy pocas veces, y es que un poeta consiga trascender el círculo de los felices pocos que lo leen y conectar con el lector corriente".

Cuando este hecho ocurre, "significa hasta qué punto la expresión poética ha sido capaz de vencer todas aquellas dificultades que la alejan de la gran mayoría de los lectores".

Susanna, que también fue director del Institut Ramon Llull, ha subrayado, por otra parte, que la proyección de Margarit "no era solo en el ámbito catalán o hispánico, sino también en el internacional, una prueba evidente más de que su poesía llegó mediante las traducciones a culturas muy diferentes, desde los países de habla inglesa a Grecia o a todo el ámbito hispanoamericano".

Por todo ello, "era un caso único en estos últimos años", con unos poemas "hechos de la prosa de la vida y, este hecho, el no haber escamoteado ningún aspecto por crudo, duro, doloroso y también placentero en su obra hizo de él una de las voces más potentes de estos últimos cincuenta años, con una producción muy prolífica, lo que no es óbice para que en todos y cada uno de sus libros encontremos buenos poemas".

El crítico Sam Abrams, que conocía a Margarit desde hace más de treinta años, ha destacado su trabajo con la lengua "intentando hacer de la lengua catalana una lengua normal, de comunicación entre él y la comunidad", tras entender que buena parte de la poesía catalana estaba "afectada de una suerte de artificiosidad que no soportaba".

En cuanto a la forma, Abrams ha indicado que "buscaba una forma que fuera exigente, rigurosa, sin que fuera ostensible", obviando "el verso libre, pero también lo excesivo, que es muy llamativo, de manera que tenía una técnica que consistía en escribir el soneto perfecto para ir pulverizándolo hasta que fuera más natural y directo".

Entiende el crítico literario que en toda su trayectoria "mantuvo una lucha muy fuerte por la autenticidad, para que la poesía dijera la verdad y que no se basara ni en el subterfugio, ni en las escapadas, ni en las medias verdades".

Joan Margarit es "un poeta muy contundente, que profundiza en sí mismo, pero evita el extremo del poeta completamente reconcentrado en sí mismo" y, en sus últimos años, demostró, además, que era "un excelente prosista".

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