Grace Kelly compartió cómo quería que la recordáramos en su última entrevista antes de morir

Valeria Martínez
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Hace 38 años moría la princesa de Hollywood, una actriz que tras alcanzar la cima de su carrera lo dejó todo por amor y una corona al otro lado del océano. Hablamos de Grace Kelly, una de las bellezas más recordadas de la historia del cine, un referente de la moda femenina, musa de grandes cineastas y ganadora de un premio Óscar que a los 26 años se bajó de su pedestal de estrella para convertirse en esposa del príncipe Raniero III de Mónaco.

Sin embargo, su cuento de hadas terminó un 14 de septiembre de 1982 cuando era una de las monarcas más influyentes del mundo y una figura inolvidable para el cine. Grace Kelly falleció un día después de perder el control de su coche en una curva cercana a Mónaco, precipitándose por una ladera de la misma carretera que 27 años atrás aparecía en Atrapa a un ladrón cuando protagonizaba un pícnic junto a Cary Grant. Si bien aquella escena pasó al recuerdo como un símbolo premonitorio de su destino final, pocos recuerdan las palabras que la princesa dijo en su última entrevista poco antes de morir. En ella hablaba de cómo quería ser recordada, y sus palabras reflejan exactamente quien fue: una mujer humilde y elegante que no veía su legado artístico con la influencia que tuvo con el paso del tiempo.

Grace Kelly (AP Photo, Gtres)
Grace Kelly (AP Photo, Gtres)

Unos dos meses antes de su fatídico final, Grace Kelly daba la que sin saberlo se convertiría en su última entrevista. Fue un 22 de junio de 1982 cuando se sentó delante de Pierre Salinger, el ex secretario de prensa de la Casa Blanca durante las presidencias de Kennedy y B. Johnson, y durante unos minutos discutieron sobre su carrera artística y trabajo para la Casa Real de Mónaco.

Son vidas diferentes” decía sobre su pasado como actriz y su presente como figura monárquica. “Me encantaba la actuación, trabajar en teatro y películas pero no me gustaba ser estrella de cine. Hay una gran diferencia. Amaba trabajar en mi arte pero no la faceta pública que conlleva ser estrella de cine”.

Aseguraba sentirse un poco resentida con la obsesión de la prensa por su vida privada pero afirmaba ser consciente de su rol como figura pública junto a su marido, mientras añadía que sus hijos Carolina, Alberto II y Estefanía, resentían mucho más la invasión de su privacidad. Aceptaba que la intrusión era parte de su rol pero no le gustaban los rumores, comentarios o declaraciones falsas que algunos tabloides le adjudicaban.

Sin embargo, casi cuatro décadas después y conociendo el trágico accidente que se cobró la vida de la princesa el 14 de septiembre del mismo año, resulta impactante escuchar al periodista concluyendo la entrevista con la siguiente pregunta: “Es demasiado pronto en tu vida para preguntarte esto pero ¿cómo querrías ser recordada?”

Y con la elegancia que la caracterizaba, Grace Kelly respondía: “Me gustaría ser recordada por intentar hacer bien mi trabajo, por ser comprensiva y amable”.

Tras una pausa el periodista insistía en enfocarse en su pasado artístico preguntándole: “¿Y algo sobre tu carrera?”, después de todo Grace Kelly contaba con una filmografía de 11 largometrajes, nominaciones, premios y el deseo de decenas de cineastas por trabajar con ella (un deseo frustrado para muchos que jamás lograron convencerla para que volviera al cine).

Bueno, no lo sé” titubeaba. “No siento que haya conseguido demasiado en mi carrera como para destacar más que muchas otras personas”.

Fui muy afortunada en mi carrera y me encantaba. Pero no creo que haya conseguido demasiado como actriz para ser recordada particularmente. Me gustaría ser recordada como una persona decente, bondadosa”. Evidentemente ni Hollywood ni la historia del cine opina lo mismo. Su influencia, tanto en estilo, moda y como estrella de cine, es incuestionable. Durante un tiempo fue la reina de Hollywood, una actriz capaz de transmitir frialdad y romanticismo a partes iguales, que enamoraba el lente de la cámara tan solo con una mirada.

Nacida en una familia millonaria gracias a la inversión de su padre -un atleta de remo ganador de medallas de oro olímpicas- al fundar una fábrica de ladrillos con su hermano, Grace estudió actuación desde muy joven mientras se aficionaba a su gran vocación, el ballet. Comenzó su carrera como modelo para lanzarse al teatro poco tiempo después debutando en Broadway en 1949 y más tarde en televisión. Su primera película fue Catorce horas (1951) y si bien pasó bastante desapercibida, le sirvió de carta de presentación para atraer la atención de los estudios. Su siguiente largometraje fue junto a Gary Cooper en Solo ante el peligro de Fred Zinnemann, seguido por Mogambo junto a Clark Gable y Ava Gardner bajo las órdenes de John Ford.

El éxito de ambas producciones la convirtieron en una de las figuras más solicitadas del star system de la época, pasando a trabajar con Alfred Hitchcock en Crimen perfecto (1954) y La ventana indiscreta (1954). Sin embargo, fue con The country girl que demostró a los críticos que podía ser estrella protagonista -hasta entonces había estado tras la sombra de un líder masculino- y ganó el Óscar por ello. Tiempo después rodó su tercera película con el maestro del suspenso, Atrapa un ladrón, y en 1955 conocía al príncipe Raniero III de Mónaco durante el rodaje de El cisne. Y fue unos meses después que el monarca se presentaba en casa de su familia para pedir la mano de la actriz. Alta sociedad fue su última película y abandonó Hollywood para casarse con el príncipe en una de las bodas más recordadas del siglo XX. A lo largo de los siguientes años rechazó varias propuestas para regresar a Hollywood pero durante sus últimos meses de vida, y debido a su reaparición en medios y entrevistas de tono más personal, surgieron rumores que señalaban que estaba considerando volver a Hollywood.

Su final llegó con aquel accidente automovilístico donde también viajaba su hija Estefanía, pero solo sufrió una ligera conmoción cerebral y fractura de una vértebra cervical, y por ello no pudo asistir al funeral de su madre . Su marido nunca volvió a casarse y falleció el 15 de abril de 2005.

Para terminar, les comparto lo último que dijo Grace Kelly en aquella entrevista final cuando Salinger le preguntó qué le gustaría ser si tuviera otra vida. "Si tuviera que reencarnarme quisiera ser uno de mis perros" comparte la princesa entre risas. "Porque tienen una vida muy feliz, bonita ¡y muy fácil!"

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