Un actor de 'La casa de papel' como ejemplo para superar las adicciones

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El pasado viernes 3 de septiembre se estrenó la primera tanda de episodios de la quinta temporada de La casa de papel, la producción original de Atresmedia que se convirtió en un auténtico fenómeno mundial gracias a Netflix. De nuevo, la serie de atracadores con Madrid ha generado un interés enorme tanto en los seguidores como en los medios de comunicación, pues el asalto al Banco de España para robar oro está más cerca que nunca de su conclusión.

Y en pleno furor, El Hormiguero recibió la visita de Hovik Keuchkerian, quien interpreta a Bogotá en la popular serie. Su entrevista fue muy interesante, pues se trata de uno de los actores de esta ficción que menos conocemos fuera de las cámaras. Y no solo por eso: Hovik se abrió en canal sobre su vida personal, sus demonios interiores, y mostró que tras su imponente aspecto físico hay un hombre completamente vulnerable.

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El encuentro con el presentador Pablo Motos comenzó fuerte: Hovik Keuchkerian admitía que llevaba tiempo queriendo ir a su programa, y como el teléfono no le sonaba tenía cierto recelo. “Me caías mal, porque me podías haber llamado hace mucho tiempo y no me has llamado nunca”, le dijo a Motos. Incluso atacó su papel como presentador: “Veía trozos de tus entrevistas y pensaba que hacías las entrevistas para hablar tú, como que hacías el programa solo. Pero nos hemos conocido y me has caído bien. Estaba equivocado”, reconocía ante el público presente en el plató.

Aunque ahora es conocido como actor, Hovik, nacido en Líbano en 1972 y afincado en España desde que tiene tres años, comenzó ganándose la vida en el deporte, primero como jugador de baloncesto, y tras una lesión, como boxeador.

Ahí conoció las mieles del éxito: fue campeón de España de boxeo en la categoría de pesos pesados en el año 2003 y revalidó el título en 2004. Sin embargo, Keuchkerian no era feliz y decidió retirarse, desencantado. “Cuando dejé el boxeo, a los 32 años, me fui al otro lado. Cuando dejé de perseguir ese sueño, a la mañana siguiente tienes una hoquedad absoluta. El día es muy largo y no sabes qué hacer” empezó admitiendo el actor. “Me echaron de un campeonato de España, estaba sin fuelle y no tenía ganas de seguir”, continuó diciendo, y un “sparring mexicano, magnífico tipo, que se llamaba Benjamín García Feregrino” le dijo que en su país “se mojaban las penas en tequila y me metí en un bucle”. Una espiral de autodestrucción de la que salió el pasado mes de mayo, 16 años después del primer trago.

Sobre su trabajo como actor, recuerda que empezó realizando monólogos y más tarde le llamaron para la serie Hispania,emitida por Antena 3. Entra castings y trabajos se dio cuenta que se había enamorado de la profesión, y esta nueva pasión le ayudó a recuperar su foco. De todos modos, su convivencia con el alcohol fue una “montaña rusa” para él, tras pasar muchos años aislándose, apartándose de sus seres queridos. “A mí beber solo me flipaba, meterme en mi rollo y te acabas alienando”, explicó.

Pero la clave de su salvación, más allá de su renacer profesional, fue su madre, quien le ayudó a salir del pozo a través de una llamada que se produjo el 6 de mayo. Me dijo que estaba gordo, tóxico, feo, encorvado… No te lo voy a decir más, haz lo que quieras, hijo”. Una frase crítica y directa que le hizo reflexionar, y que pensó tenía que hacer algo para que el día que se muriese su madre no le quedase la sensación de que dejaba “un trozo de mierda”.

Se dio cuenta, en cierto modo, de que él mismo se había convertido en su peor enemigo. “He estado mucho tiempomachacándome sin ser bueno para mí, ni para la gente que se ha cruzado conmigo. He conseguido pegar el giro, y antes de acabar La casa de papel tenía claro que iba a parar”.

Por esa misma razón ha rechazado algunos proyectos como actor, “porque mi proyecto era yo”. Cuenta que quiere prepararse sus personajes, como si se tratara de un combate de vida o muerte. Una tarea que no puede hacer si su “espíritu” y “cuerpo no están limpios”. Confesó que está en pleno proceso, limpiando, durmiendo y reencontrándose, y que dentro de un año estará preparado para lo que venga. Un discurso de nada menos 10 minutos que dio un golpe de realidad con lección incluida a este programa donde suele reinar el humor y las secciones más alocadas.

Hovik Keuchkerian no ha sido el primer actor de La casa de papel que se ha sincerado públicamente sobre sus demonios interiores. Miguel Herrán, que interpreta a Río, sufrió vigorexiade joven, y eso le ha marcado su vida de forma muy feroz. En verano de 2020 compartía a sus 14 millones de seguidores en las redes sociales una imagen con en la que aparecía frente a un espejo. “Creo que por primera vez en mi vida me he mirado al espejo y me he aceptado”, reconocía. Añadía que la instantánea no era para sus seguidores, sino para sí mismo, “para no olvidarme jamás de que el éxito personal está en la aceptación de uno mismo y no en la de los demás”.

En una reciente entrevista a El País, Herrán ha admitido que no le gusta la fama, y que lleva muy mal que por la calle le llamen “como a un perro”, chistándole y gritándole Río, y que al no comulgar con la popularidad tiene muchas probabilidad de “terminar triste” y de plantearse abandonar la interpretación.

Por su parte, Hovik Keuchkerian logró dejar huella en El Hormiguero, sacudiéndose la imagen de matón de la serie para revelarse como un ser honesto con lecciones de vida para compartir con el mundo. Un hombre que sembró su sanación en la nueva pasión que la vida le estaba regalando.

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