La caída en picado de David Hasselhoff por culpa del alcohol, el hombre "fantástico" que alcanzó el éxito mundial

Michael Knight, un joven solitario embarcado en una cruzada para salvar la causa de los inocentes, los indefensos, los débiles, dentro de un mundo de criminales que operan al margen de la ley”. Así arrancaba la entradilla de El coche fantástico, la famosa serie de NBC que convertía en héroe a su apuesto protagonista y daría a conocer a David Hasselhoff.

Su sonrisa picarona y sus rizos ochenteros llenaron nuestras tardes de acción y entretenimiento. Tiempo después siguió salvando vidas en Los vigilantes de la playa, con mucha menos ropa encima y bastantes más ceros en la cuenta. Desafortunadamente, su título de salvador se limitaba a la ficción porque detrás de las cámaras su vida era de todo menos fantástica. La adicción sin medida al alcohol puso fin a una carrera en ascenso y a un matrimonio que le arrebataría toda la fortuna que había amasado en sus años gloriosos.

(DPA Germany, Fabian Sommer, Gtres)

¿Quién hubiera dicho que aquel joven encantador, dicharachero y de sonrisa fácil terminaría así? Es lo que tiene la fama, o la sabes asimilar o puede desbaratarte la vida. Aquel actor de piernas interminables y locas aventuras montado en un Pontiac Firebird Trans Am, mejor conocido como Kitt, conquistaba no solo España sino buena parte de Europa, especialmente Alemania donde se convirtió en toda una estrella. La serie pegó tanto que David, que también cantaba, se convirtió en un reclamo a este lado del charco haciendo giras de conciertos y recorriendo todos los programas de televisión habidos y por haber. En nuestro país fue recibido como toda una celebridad de Hollywood e invitado de excepción a una corrida de toros en Las Ventas de Madrid.

Fueron cuatro temporadas fantásticas (1982/1986), y nunca mejor dicho. Pero todo lo que empieza acaba y las andanzas de este coche de lujo que nos adelantaba cómo sería la tecnología automovilística unas décadas después, terminaron con broche de oro. La carrera de Hasselhoff, en cambio, estaba en la cima, todos le querían y fue así que llegó a sus manos otra joyita televisiva, Los vigilantes de la playa. La primera temporada daba el pistoletazo de salida en 1989 pero no tuvo la acogida que se esperaba y terminaron cancelándola. ¿Qué hizo David? Tenía tanta fe en esta producción que decidió invertir sus ahorros en ella y darle su toque personal. El resultado final llegó en 1991 con un éxito brutal que mantuvo a la serie once años en antena llegando nada menos que a 140 países.

Mientras nosotros, los espectadores, disfrutábamos del desfile de bañadores rojos y cuerpos de escándalo de los socorristas de las playas californianas, su actor principal y productor vivía una batalla muy dura. El estrés de esta carrera, los compromisos y la fama desmedida convirtieron al alcohol en un aliado y compañero habitual de David, pero, sobre todo, en un gran enemigo. Aunque lo había disimulado bien y más o menos iba saliendo adelante como podía, las situación en casa con su segunda esposa Pamela Bach llegó a ser un infierno. La cosa empeoró cuando la serie terminó y tal fue el desmadre con esta sustancia, que su hija Taylor-Ann, entonces de 16 años, decidió grabarle en un video en 2017 para posteriormente ponerle las imágenes y que él viera y entendiera la persona tan horrible en la que se transformaba. “Lo hice porque quería decirte ‘Mira cómo eres cuando estás bebido’”, explicó la joven tal y como recogía la revista People. “Tú no lo puedes recordar, así que te lo muestro”.

Como suele ocurrir en estos casos, no se sabe cómo ni por qué, la cinta casera terminó haciéndose pública en los medios. ¿Quién fue? Eso nadie lo sabe, aunque teorías hay varias. El asunto es que este video mostró el lado menos bonito de David y supuso un escándalo de tal envergadura que su carrera nunca volvió a ser la misma. Hollywood no suele perdonar estas cosas y más cuando son vox pópuli. Su relación con el alcohol se hizo más fuerte tras el divorcio de su mujer quien, por cierto, le sacó una buena tajada como pensión, había que alimentar a sus dos hijas y mantener su vida de lujos por tantos años. Separado y sin un proyecto estable, el héroe de la televisión cayó en picado hasta tocar fondo. El asunto del video y el grito desesperado de su hija para que despertara fueron razones de peso para que se replanteara su vida. “Gracias a la grabación me di cuenta de que esto era un problema que tenía que hacer frente. Pero también sabía que podía transformar ese limón en limonada”, dijo a la misma fuente.

Desde entonces su vida ha sido una auténtica montaña rusa con recaídas y recuperaciones. Las ofertas de trabajo brillaban por su ausencia y se fue salvando gracias a que años atrás él, y solo él, apostó por Los vigilantes de la playa. Su inversión económica en aquel entonces le hicieron dueño y señor de las regalías que supusieron millones de dólares para su bolsillo. Un dinero que desaparecería de sus arcas tras su estrepitoso divorcio de Pamela quien casi se llevó hasta el último céntimo. En el 2016 y con apenas cuatro mil dólares en la cuenta, David solicitó a un juez que le bajara la manutención que por aquel entonces ascendía a más de 200 mil euros por año. Si llevaban divorciados diez, hagan la suma y la cantidad produce escalofríos. David demostró en el juicio que sus ingresos líquidos habían caído notablemente y que su futuro actoral era incierto, lo que le impedía continuar pagando esa manutención.

La corte finalmente accedió a reducir los ingresos que daba a su ex mujer a la mitad, lo que le dio algo de respiro, no solo económico sino también emocional. Pasó de pagarle algo más de veinte mil dólares al mes a diez mil. Menos es nada. A favor de Pamela, hay que destacar que ella intentó ayudarlo durante el matrimonio, cubriendo su problema delante de la prensa para que no arruinara su carrera. Así lo confesó hace unos años al Daily Mail, añadiendo que lo llevó al centro de rehabilitación de Betty Ford en Palm Spring en 2002, pero tras salir del centro bebió el mini-bar completo de la habitación de un hotel y Pamela tuvo que ir a todos los hospitales de la zona hasta encontrarlo. En aquel entonces dijo que era un desafío lidiar con él y su problema, peri que lo intentó porque "lo amaba", aunque "él amaba más a la botella".

Tras bajar la cuota de manuntención, David siguió adelante, ya que tampoco es que viva en la ruina, tiene inversiones varias en diferentes propiedades, vive de las rentas de sus éxitos del pasado y, muy de vez en cuando, sigue haciendo cositas de lo suyo. Por ejemplo, Objetivo Hasselhoff, una película sobre él que fue un verdadero desastre. También le hemos visto en cameos en cintas como Guardianes de la Galaxia e incluso en la española Fuga de cerebros 2, con Adrián Lastra y Patricia Montero. Pero vamos, poca cosa. Lo que no le faltan son invitaciones a programas, anuncios y algún que otro bolo que le van sacando del apuro.


En lo que sí no ha dejado de creer es en el amor. En 2018 se casó con su tercera esposa, Hayley Roberts, 28 años más joven, en una romántica ceremonia en Puglia, Italia. Dicen que a la tercera va la vencida, así que todo puede ser.

En el año 2007, su abogado dijo que David era “un alcohólico en recuperación” (ABC), sin embargo unos tres años más tarde tuvo un altercado en Londres cuando accidentalmente golpeó a un médico que había sido llamado para ayudarle cuando bebía descontroladamente en el Hotel St. Martin's Lane (Radar Online). Previamente, el actor había sido detenido por personal del hotel después de urinar en dos colchones y más tarde era trasladado a una unidad de rehabilitación.

Si David ha logrado recuperarse del todo es un misterio. A juzgar por su perfil en redes sociales, a sus 67 años se muestra feliz junto a su esposa y podríamos pensar que ha logrado encontrar serenidad en su vida tras leer unas declaraciones que dio en 2015 cuando dijo que se sentía “más en forma, más saludable y más viril que nunca gracias a los ejercicios diarios” que realizaba junto a su nueva pareja (refiriéndose a las relaciones sexuales). Incluso sentenciaba que era él quien dejaba a Hayley agotada a pesar de los 27 años de diferencia que les separan (Mirror). En la misma entrevista aseguraba que no tomaba Viagra, sino que consumía aminoácidos que le daban un efecto similar y revelaba que se estana sometiendo a una dieta saludable y asistía regularmente a reuniones de Alcohólicos Anónimos.

Uno de sus ingresos actuales es realizar videos personalizados para fans en el sitio web Cameo. ¿El valor? 270 euros cada uno.

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