El niño de Billy Elliot volverá a bailar en la gran pantalla 20 años después del papel que le hizo famoso

Valeria Martínez
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Mucho ha llovido en la carrera de Jamie Bell desde que debutara en la gran pantalla como el niño bailarín de Billy Elliot hace nada menos que 20 años. Lo hemos visto en todo tipo de géneros y personajes, alimentando su talento interpretativo hasta robarse la atención absoluta de la cámara con algunos de sus trabajos más recientes en Rocketman o Skin. Pero ahora, dos décadas más tarde, ha decidido volver a bailar ante las cámaras y nada menos que como el bailarín más legendario del cine, Fred Astaire.

Jamie Bell (AP Photo, Fotógrafo: Jordan Strauss, Copyright: GTRES)
Jamie Bell (AP Photo, Fotógrafo: Jordan Strauss, Copyright: GTRES)

Se trata de un biopic centrado en Astaire y su compañera de baile, la inolvidable Ginger Rogers, quienes formaron una de las parejas más emblemáticas de la era dorada de Hollywood tanto dentro como fuera de la pantalla. Y para ello, Amazon ha decidido fichar a dos actores que saben muy bien cómo mover los pies: Jamie Bell, que a los 11 años fue capaz de crear su primer y único clásico bailando la liberación de su personaje en la película del año 2000; y la hija de Andie McDowell, Margaret Qualley, que antes de ser actriz entrenó como bailarina profesional. El gran público reconoce a la joven actriz por sus trabajos en Érase una vez en… Hollywood -donde interpretaba a una seguidora de Charles Manson- y por su papel nominado al Emmy en Fosse/Verdon, Ann Reinking, donde también bailaba (aunque uno de sus mejores trabajos quedó plasmado en la película sobre el despertar sexual de una novicia en Novitiate). Además, ambos también producirán el proyecto.

Fred & Ginger será dirigida por Jonathan Entwistle, el mismo cineasta que se hizo cargo de las series Esta mierda me supera y Vanity Fair, a partir de un guion de Arash Amel (Grace de Mónaco), y se centrará en la pareja que rodó nada menos que 10 películas juntos pero adentrándose también en sus colaboraciones fuera de la pantalla, sus inspiraciones y, por supuesto, su supuesta historia de amor.

Fres Astaire (1899-1987) y Ginger Rogers (1911-1995) se llevaban diez años de diferencia (Bell y Qualley se llevan ocho) y fueron pareja de baile en unos diez largometrajes, nueve de ellos con el legendario estudio de la época, RKO Radio Pictures, en blanco y negro. Solo una producción, Vuelve a mí (1949), fue en color. La primera película que hicieron juntos fue con papeles de relleno en Volando hacia Río de Janeiro (1933), sin embargo causaron tanta sensación en un número musical que el estudio enseguida se puso manos a la obra para explotar a la pareja que acababan de emparejar con éxito en pantalla.

Un año más tarde ya protagonizaban su primera película juntos, La alegre divorciada (1934), y cada uno de sus largometrajes siguientes eran un éxito mayor que el anterior. En 1936 ya eran de las estrellas más taquilleras y rentables de la industria. Una de sus películas, Sigamos la flota (1936), aun es recordada por contar uno de los números musicales más perfectos del cine, la canción Swing time, que requirió de 47 tomas. Sin embargo, el éxito fue decayendo y la bancarrota de RKO llevó a la disolución de la pareja. Ginger quería probar papeles más dramáticos y Fred no quería seguir bailando ante la cámara siempre con la misma compañera. Ambos consiguieron sus sueños, ella ganó en Óscar en 1941 y él tuvo películas junto a figuras como Rita Hayworth y Judy Garland. La pareja volvió a bailar de nuevo en 1949, más de diez años después de su ultima película juntos, y cuenta la leyenda que los trabajadores del estudio se amontonaban para ver el último baile en el rodaje. La historia de amor que pudieran haber tenido y que pretende contar la película no es muy conocida. Fred Astaire se casó en dos ocasiones, mientras Rogers contrajo matrimonio cinco veces.

Sin dudas esta es una gran noticia para los amantes del cine. No solo porque Hollywood sigue explotando la fascinación por su pasado (este año es el turno de Mank) o porque la cinta cuente la historia de una de las parejas de cine más clásicas de Hollywood, sino porque para muchos será todo un acontecimiento volver a ver a Jamie Bell danzando de nuevo.

El joven intérprete cautivó tanto con su actuación a los 11 años que Billy Elliot se convirtió en un clásico por derecho propio, manteniéndose entre las películas favoritas de muchos cinéfilos y en la historia más reconocida de toda su filmografía.

Cabe mencionar que a Jamie lo vimos bailar en una escena junto a Annette Bening en Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, pero era un baile más bien casual que nada tiene que ver ni con Billy Elliot ni con lo que hará en el biopic de Fred Astaire.

Desde entonces, Jamie siguió labrándose una carrera a paso firme y seguro, explorando el mundo de los blockbusteres pero también el cine independiente y experimental, pasando de cintas como Querida Wendy, escrita por Lars von Trier, a probar grandes producciones como King Kong o Jumper (aunque esta última fuera un desastre de taquilla). Ha trabajado con Steven Spielberg y ha continuado experimentando su talento con producciones tan variadas como un papel secundario en la adaptación de Jane Eyre a apuestas tan extremas y originales como Filth, el sucio o Snowpiercer (Rompenieves).

En los últimos años ha comenzado a escalar posiciones como una de las estrellas más prometedoras del momento con sus magníficas actuaciones en el drama Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, en la historia real de un neonazi arrepentido, Skin, y el remake dramatizado de Elton John, Rocketman, donde interpretaba al mejor amigo del cantante. Y si bien sus personajes son más bien secundarios, en ambas producciones se roba todo el protagonismo cada vez que aparece en pantalla.

Jamie es padre de un niño nacido en 2013 fruto de su matrimonio con la también actriz, Evan Rachel Wood, de quien se divorció un año más tarde. En enero de 2017 volvió a contraer matrimonio con su compañera de Cuatro fantásticos, Kate Mara, con quien tuvo una hija en mayo de 2019. En la actualidad acaba de terminar la adaptación de Sin remordimiento, una de las novelas de la saga de Jack Ryan de Tom Clancy, en donde comparte protagonismo con Michael B. Jordan. Se trata de un proyecto que llevaba varios años en desarrollo y que en diferentes etapas ofreció el papel protagonista a figuras como Keanu Reeves y Tom Hardy.

En estos momentos se encuentra rodando un drama junto a Letitia Wright (Black Panther) y a la pregunta que deben tener muchos, si Jamie ha seguido bailando como hacía de pequeño cuando se interesó por el baile después de acompañar a su hermana a clases de ballet, la respuesta es que sí. Y prueba de ello es que el año pasado demostraba su talento para el claqué, igualito a Fred Astaire en una entrevista (curiosamente junto a la que ahora será su compañera).

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