Tengo acidez, ¿qué puedo hacer para no atragantarme con el reflujo por la noche?

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La acidez es como una sensación de ardor en el pecho que sube por el esófago y aparece después de comer y que suele ser peor por la noche debido a la postura que adoptamos al dormir. (Foto: Getty)
La acidez es como una sensación de ardor en el pecho que sube por el esófago y aparece después de comer; suele ser peor por la noche debido a la postura que adoptamos al dormir. (Foto: Getty)

Cuando el contenido del estómago se nos viene a la boca solemos tener náuseas y acidez. Este retorno, en ocasiones, también se puede producir a través de la boca o la nariz, y se nota más por las noches debido a la postura del cuerpo al dormir.

El reflujo nocturno es una de las peores sensaciones que hay. Se trata de una afección que te impide dormir y que, de no controlarla, puede convertirse en un trastorno crónico importante. "La acidez de los jugos gástricos irrita y erosiona la delicada mucosa esofágica, lo que genera incomodidad, e incluso dolor, pudiendo a la larga derivar en complicaciones de salud más serias", tal y como recoge FamilyDoctor, la web de la Academia Americana de Médicos de Familia.

Cuando cenas combinando alimentos de naturaleza ácida y grasa, creas el detonante perfecto para una noche de desvelo y malestar por acidez estomacal. Al estómago se le hace muy difícil procesar este tipo de comidas, que pueden derivar en una inadecuada digestión y hasta dificultad para respirar.

En algunos casos los síntomas predominantes son respiratorios: afonía o carraspera (por irritación de la laringe por el ácido refluido) o incluso asma o dificultad respiratoria (por aspiración del ácido a la vía respiratoria).

Pero el reflujo nocturno o reflujo gastroesofágico (RGE) no solo ataca de noche, sino que también puede darse mientras estamos, por ejemplo, recostados en el sofá viendo la tele o durante la siesta, tal y como apunta la Clínica Mayo. La posición horizontal del cuerpo favorece el libre paso de fluidos entre los órganos, pues quedan ubicados al mismo nivel mientras estamos en la cama.

Es más difícil que el reflujo se dé mientras estamos sentados o de pie, debido a que la verticalidad y la gravedad dificultan el ascenso del contenido gástrico hacia el canal esofágico. Pero cuando estamos acostados en la cama, no contamos con la ayuda de la gravedad para ayudar a enviar el ácido estomacal de regreso al estómago, por lo que permanece más tiempo en el esófago.

Otra razón para el reflujo ácido nocturno es la disminución de la deglución nocturna. Esto puede hacer que sea más difícil para el cuerpo empujar el reflujo ácido hacia el estómago. También se produce menos saliva durante el sueño profundo, y la saliva generalmente ayuda a neutralizar el ácido estomacal. Es más, la saliva contiene bicarbonato, una especia de 'amortiguador' que puede neutralizar el ácido estomacal. Así que cuanto más tiempo permanece el reflujo ácido en el esófago, más acidez estomacal y otros síntomas se presentan, según publica Very Well Health.

"Si el ardor ('pirosis' en términos médicos), y los otros síntomas asociados son diarios o se requiere tratamiento prolongado, es conveniente realizar consulta médica para clasificar el reflujo en cada caso y saber cuál es el tratamiento oportuno que evite el desarrollo de complicaciones", advierte el doctor Santiago González Vázquez, especialista en Digestivo de Clínica Universitaria de Navarra (CUN).

Aunque sea leve, el reflujo es una enfermedad crónica que conviene consultar con el médico para ponerle remedio cuanto antes ya que entre las posibles complicaciones, la más frecuente es la esofagitis o inflamación de la mucosa del esófago que está expuesta al ácido. Existen distintos grados. Las esofagitis graves pueden: ulcerarse y sangrar; cicatrizar de forma irregular, y dificultar el paso de los alimentos.

Otras consecuencias producidas por el reflujo son la inapetencia, poco aumento de peso, dolor agudo, dificultad respiratoria, llanto o posición arqueada al comer (en los niños), presencia de sangre o color verde en las devoluciones por reflujo, así como aumento en la frecuencia o intensidad del mismo. Además, el abdomen se verá distendido y endurecido, al tiempo que aparece la tos y sibilancias, según apuntan los especialistas del Instituto del Sueño.

"En todos los casos se deberán adoptar medidas higiénico-dietéticas encaminadas a reducir la presión intraabdominal. Después se indicará tratamiento con fármacos que son muy eficaces en la mayoría de los pacientes", apunta el Dr. González Vázquez.

El primer paso para evitar que estas molestias interrumpan el descanso nocturno consiste en evitar los malos hábitos que pueden causarlo o empeorarlo. Por ejemplo, fumar se ha asociado a la presencia de reflujo nocturno, debido a que la nicotina constriñe los vasos sanguíneos, reduciendo el aporte de oxígeno y nutrientes a los órganos involucrados en este malestar.

El sobrepeso es otro factor de riesgo, pues provoca una compresión de tipo gástrico que facilita que el contenido del estómago llegue al esófago. Por esta razón, es conveniente cuidar nuestra dieta y nuestro peso con el fin de combatir el reflujo en las noches y también durante el día.

Otro acto tan común, conocido y aparentemente inocuo, como tomar una simple aspirina o un comprimido de ibuprofeno cuando nos duele la cabeza, podría desencadenar episodios de incómodo reflujo nocturno. Lo cierto es que muchos medicamentos pueden resultar muy irritantes para la mucosa gastroesofágica y, por ende, provocar reflujo y acidez estomacal.

Por supuesto, no es aconsejable irse a la cama sin comer, pero tampoco es correcto ingerir grandes dosis de comida antes de acostarse. Lo ideal es cenar ligero, unas dos o tres horas antes de dormir.

Además se aconseja limitar el consumo de tomate, cafeína, carnes embutidas, frituras, platos condimentados y bebidas alcohólicas. Es preferible cenar alimentos ricos en fibra como los vegetales y legumbres, productos bajos en azúcar, frutos secos, y lácteos (siempre y cuando no causen malestar digestivo) y proteínas preparadas con poco aceite.

Es fundamental llevar a cabo una buena higiene de sueño con la práctica de técnicas de relajación, como la meditación, el yoga o la lectura.

Elevar la cabecera de la cama es otra de las medidas a tomar ya que contribuye a reducir la exposición al ácido esofágico y el tiempo de eliminación del ácido en el reflujo nocturno. Ten en cuenta que es necesario que tanto la parte superior del torso como la cabeza queden en una posición considerablemente más elevada que el resto del cuerpo y, en particular, que el estómago. De esta forma, la acción de la gravedad hace más difícil que el contenido del estómago se dirija hacia el esófago y minimiza el riesgo de filtración.

También puedes probar a dormir sobre el lado izquierdo. Aunque no hay evidencias claras al respecto parece que esta postura mantiene elevado el esfínter del esófago, una condición ideal para combatir el reflujo gastroesofágico nocturno.

Por el contrario, dormir sobre el lado derecho del estómago tiene sus contraindicaciones, y al parecer, provoca que el esfínter esofágico quede más expuesto al ácido estomacal, lo que causa reflujo.

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