Golpes, extorsión y jaulas, los abusos detrás del culto de NXIVM

Valeria Martínez
·7 min de lectura

Pocos días después de que el nombre del culto NXIVM volviera a ser noticia tras conocerse la sentencia de 120 años impuesta sobre su fundador, Keith Raniere, con cargos que van desde el tráfico sexual al crimen organizado, India Oxenberg comparte con el mundo su experiencia como una de las esclavas sexuales que sufrió las vejaciones, desafíos y extorsiones que la llevaron a cumplir con su “deber de esclava” por voluntad propia.

La joven, hoy de 29 años, es un ejemplo de lo que supone ser víctima de un régimen de adoctrinamiento y cuenta toda su historia en una serie documental cautivadora que Starzplay estrena el 15 de noviembre en España. Seduced: inside the NXIVM cult llega en el momento justo y tras verla completa puedo asegurarles que, en mi opinión, resulta más imperdible que nunca.

(Instagram/indiaoxenberg)
(Instagram/indiaoxenberg)

Keith Raniere fundó NXIVM en 1998, una organización que comenzó impartiendo seminarios y charlas para potenciar el desarrollo personal y profesional. Pero con el paso de los años la formación fue creciendo, sumando seguidores en diferentes estados norteamericanos y potenciando la imagen de su líder como una especie de gurú, filósofo y célibe. Raniere se hacía llamar “vanguard” por sus fieles -un término que en inglés define la posición de liderazgo en cualquier movimiento-, hablaba abiertamente de su castidad pero hacía que todas las mujeres del culto lo saludaran con besos en la boca. Para sus seguidoras no había nada sexual en este acto, él era asexual después de todo. O eso vendía…

Sin embargo, a espaldas del culto había creado una división secreta. Una especie de hermandad llamada DOS donde esclavizaba a mujeres que creían en él siguiendo un régimen de control y manipulación atroz. Por esto y más le han caído 120 años de prisión y una multa de 1.750.000 dólares.

Conocer todas las características que rodeaban a esta división dentro del culto consigue revolver el estómago a cualquiera. Es lo que me sucedió con los cuatro episodios de Seduced: inside the NXIVM cult, siguiendo el relato de India Oxenberg de principio a fin y viéndola aportar una generosidad asombrosa a la hora de compartir todos los detalles necesarios que permiten comprender mejor cómo su vida llegó tan lejos. Además, la serie compagina su relato con la opinión de expertos y la confesión de otras víctimas de Raniere y, sobre todo, con la presencia de Catherine Oxenberg, la madre de India y actriz de Dinastía, que no solo acompañó a su hija en sus primeros seminarios con el culto -sin saber a dónde la terminarían llevando- sino que lideró una campaña mediática contra el gurú en 2017 con tal de salvar a su hija.

Todo lo relacionado a Raniere y su culto llama la atención, pero sin dudas lo que más impacta es conocer los horrores que sufrieron sus víctimas sin voluntad alguna tras haber sido sometidas a un proceso de lavado de cerebro brutal que, en algunos casos, tuvo lugar pacientemente durante años.

India estaba perdida cuando comenzó a formar parte del culto. Era muy joven, había abandonado la universidad porque pensaba comenzar su propio negocio y los seminarios de NXIVM parecían perfectos para ayudarla a explotar su potencial y encontrar su camino. Las clases y cursos la llevaron a adentrarse cada vez más de la organización, llegando a dar clases ella misma, codeándose con algunas de las figuras más relevantes del lugar. Como Allison Mack, la actriz que interpretó a la mejor amiga de Superman en la serie Smallville. Y tras cinco años “aprendiendo” y dedicándose de lleno a NXIVM, Mack le ofreció la “oportunidad” de formar parte de una hermandad secreta de mujeres donde ella sería su maestra mientras India seria su esclava, y todo con la promesa de que era un programa que la ayudaría a mejorar, enfrentarse a sus miedos y ser la mejor versión de sí misma.

Pero, en realidad, era un esquema piramidal de esclavas sexuales que rendían cuentas al Gran Maestro: Keith Raniere.

Hay que tener en cuenta que cuando India aceptó la propuesta ya estaba adoctrinada. Para ella era natural idolatrar a Keith o sentirse honrada con su presencia. Es lo que había aprendido durante más de cinco años y así comenzó a cumplir las órdenes que incluían enviar mensajes de buenos días y buenas noches a su “Maestro” (Allison) y cumplir todo el listado de objetivos que la actriz le encomendaba. De no cumplirlos había reprimendas con castigos que iban subiendo de intensidad a medida que pasaba el tiempo. La primera orden de tinte sexual que le dio Allison Mack fue que debía hacer que Keith le tomara una foto desnuda y luego debía enviársela a ella como prueba de que había cumplido. ¿La excusa? Que la prueba la ayudaría a superar su zona de confort, haciéndola más fuerte. Y como creía que el líder era un hombre sin necesidades sexuales India jamás sospechó que había otras motivaciones. Y a pesar de sentirse incómoda, cumplió. En su mente, no tenía opción. Quería complacer a Allison. Y ese día supo que Allison, en realidad, era la esclava de él. Que el líder era el “Gran Maestro” de toda la hermandad.

Entre las obligaciones que ella y el resto de esclavas debían cumplir estaban los mensajes de buenas noches, los objetivos constantes y responder instantáneamente a cada mensaje del “maestro”, bajar hasta los 48 kilos digiriendo solo 500 calorías al día y pidiendo permiso antes de consumirlas. Si no se cumplían recibían castigos. Al principio eran más leves como mensajes de desaprobación, pero luego pasaron a ser más agresivos, imponiendo ejercicio físico forzado, duchas de agua helada o quedarse quieta en la nieve en plena la madrugada. Todo esto se lo explicaban como parte del “programa” y no tenían la opción de quejarse. La que lo hacía sufría la reprimenda que con el paso del tiempo se convirtió en golpes con palos de madera, sometimiento en jaulas o sacarles fotografías de sus partes íntimas.

Un detalle muy importante a tener en cuenta es que además de estar adoctrinadas previamente, todas ellas tenían la obligación de entregar semanalmente lo que el culto llamaba “collateral”. Es decir, confesiones, grabaciones o fotografías que las comprometieran a ella o sus seres queridos. Era la herramienta que tenía el culto para tenerlas más sometidas si cabe. Puro chantaje. Y en medio de todo esto estaba Keith quien aprovechaba el sometimiento de sus esclavas para abusar de ellas de manera sexual con el argumento de que las estaba ayudando.

Se trataba de un régimen de control mental para puro placer de Raniere. “Usaba a las mujeres como extensión de sus necesidades de poder y control” explica Steve Hassan en uno de los capítulos, un experto en cultos y salud mental. “Todo esto sale de una personalidad narcisista y extremadamente insegura”.

Y así, entre chantajes, manipulación, aislamiento, abusos y desafíos constantes, Raniere las marcó a todas como propiedad privada. Les dijeron que la marca sería con un símbolo pequeño de los elementos y que todo era parte de una experiencia de unión entre las chicas del grupo. Pero en realidad el símbolo estaba compuesto por las siglas de Keith Raniere y sosteniéndolas para que no convulsionaran, una a una fue marcada.

Gracias al esfuerzo mediático de Catherine Oxenberg y la investigación del FBI, el líder del culto fue apresado en 2018. Y tras muchas horas de terapia y la ayuda de su familia, India logró recuperar su voluntad, optando por traernos este documental asombroso que arroja nueva luz a la tremenda historia sufrida por estas mujeres. En la actualidad varios miembros de la organización fueron declarados culpables y sentenciados. Allison Mack se declaró culpable de conspiración y crimen organizado y está a la espera de conocer su sentencia.

Cabe destacar que existe otra serie documental que indaga sobre el funcionamiento de la secta titulada El juramento. Está disponible en HBO y si bien permite conocer más detalles al respecto, carece de la dosis humana que India y su madre aportan a Seduced. El poder de impacto que tiene esta miniserie es abrumador. Hacen falta varias horas y varios días para sacudirse de encima el relato de India.

Cualquiera que dude del poder de persuasión que tienen los cultos o la existencia real del adoctrinamiento mental se dará cuenta al oír a India que aquí no valen juicios ni opiniones. Solo escuchar y aprender para estar alertas.

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Imagen: Instagram/indiaoxenberg