Abra, un renacer para la moda de los años 2000

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Madrid, 10 ene (EFE).- Ha estado tras las bambalinas de Jacquemus , y trabajó a la vez para Givenchy, Kenzo y Paco Rabanne. Por eso, Abraham Ortuño decidió dejar de trabajar para otros y crear su propia firma, Abra, que ahora consolida con “una línea hecha de recuerdos, desde donde parten todos los imaginarios”.

La estética de los años dosmil marca las creaciones de Abraham Ortuño (Elche, 1987), al frente de la firma Abra París que, tras seducir a celebridades como Rosalía y convertirse en un nombre aclamado de la moda en Francia, vuelve a su origen, España, para presentar su primera colección “pret-a-porter” tras consolidar con solidez sus diseños de complementos.

“Soy una firma de accesorios, por eso me hacía ilusión que la primera colección de ropa fuera personal y en España, de donde soy y donde están mi familia y mis amigos. Me apetecía transportar esa esencia”, explica el alicantino a Efe sobre la ampliación de su firma que, tras nacer en 2016 destinada a los accesorios, expande ahora su frontera creativa.

Con un discurso estético identificable y tras años trabajando al servicio de grandes firmas como Jacquemus, Givenchy, Kenzo o Paco Rabanne, Abraham Ortuño decidió que era el momento de dar a luz su propio proyecto, trabajar para su propia firma dentro de una industria por la que desde hacía años navegaba con éxito.

“Mis colecciones son un ejercicio de recuerdo, de cosas que me impactaron. Desde los osos de peluche en el coche de mi hermana, que es mi referente, a sus pantalones de campana” dice sobre su universo creativo, que bebe directamente de sus vivencias personales durante los últimos coletazos de su infancia y adolescencia.

Es este motivo el que impulsa al diseñador a llamar a esta primera colección de ropa “Con cariño”, en un homenaje a sus recuerdos en veinticuatro estilismos distintos. “Son siluetas que me recuerdan a mi hermana, son el estilo 'bakala', prendas de la juventud española de hace veinte años por así decirlo”, explica sobre esta identidad de firma.

Hilvanada por las referencias de la cultura pop de los años 2000, diseños de cortes asimétricos, cristales que trufan camisetas, pantalones de tiro bajo o polos de rugby conforman una propuesta en la que presenta además algunas de sus creaciones ya icónicas: bolsos tipo “baguette” salpicados con pinchos y tachuelas o botas de punta y tacón fino.

“Voy siempre a mi bola, lo mejor es ser fiel a tu identidad y hacer un sitio de creación influenciado por tus experiencias más que por una tendencia”, desgrana el alicantino sobre su forma de entender y también de hacer moda, en la que trata de guiarse por un proceso creativo interno, que no venga “contaminado” por tendencias externas.

Es precisamente esta clave la que no solo nutre esta primera colección de ropa sino sus creaciones en general, en las que proyecta un sello identificativo reconocible y diferente: “es mas puro ir a tus orígenes y sacar ideas de ahí. La suma de lo que hayas vivido tú, es lo que es realmente nuevo” detalla sobre una de sus claves.

El creador, inmerso en grandes firmas la industria de la moda como diseñador de accesorios y consultor, imprime en sus creaciones el buen saber hacer, con materiales que van desde algodones en 100% hasta pieles que trabaja en la localidad de Ubrique (Cádiz), a pesar de mantener su residencia en París.

Posicionado como una de las voces que resuenan con fuerza en el panorama de los nuevos paradigmas de la moda, tiene claro que la ropa sin género es un nuevo bastión, que incorpora con naturalidad. “Me gusta decir que mi marca hace ropa de mujer para todo el mundo. Prendas que se adapten a todo tipo de cuerpos”.

Un principio que ya estaba presente desde el origen de su firma de complementos. “Tenemos zapatos de tacón hasta la talla 44”, desgrana Ortuño, que sopesó la idea de lanzarse a hacer ropa tras las múltiples demandas por parte de sus clientes al ver los estilismos que sus modelos lucían junto a zapatos y bolsos.

El resultado es una propuesta textil que complementa el discurso de sus accesorios y que ya ha transcendido a puntos de venta multimarca, un filón difícil de seducir y del que se apunta un tanto de la mano de Ekseption o Dover Street Market.

El alicantino, que comenzó su andadura en la moda trabajando para David Delfín, mira el futuro sin prisas y saboreando cada paso, compaginando esta faceta con sus trabajos para Loewe bajo las directrices de JW Anderson y disfrutando su labor al servicio de otras marcas, esa que le hace latir desde dentro de la moda.

María Muñoz Rivera

(c) Agencia EFE

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