Aarón Guerrero ('Médico de familia'), de actor a empresario hostelero de éxito, se sincera sobre su nueva vida

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Photo credit: Ana Ruiz HEARST
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Le conocimos a punto de cumplir ocho años gracias a su papel de Chechu en 'Médico de Familia'. Su éxito fue tal que la vida de Aarón Guerrero cambió radicalmente. Dice que tuvo una infancia feliz y que sus padres nunca le obligaron a trabajar tan joven en televisión. Después de la serie protagonizada por Emilio Aragón y Lydia Bosch, le vino el papel en otra serie de éxito, 'Ana y los siete', con Ana García Obregón, con la que hoy mantiene una excelente relación. En el camino tenía otro éxito, pero esta vez alejado de las cámaras. Aarón tiene siete restaurantes, y le va bastante bien. En la vida personal, su mayor premio es su hijo, Beltrán, fruto de su matrimonio con Salomé Gadea, con la que se casó el año pasado.

-¿Cómo te da por ser empresario hostelero?

-Siempre me ha gustado, y cuando estaba en la tele tenía claro que algún día iba a abrir mi propio restaurante. Cuando terminé 'Ana y los siete' hubo un parón de más de un año en el que no me salía nada en televisión. Y fue cuando dije que era el momento, porque no me gusta quedarme esperando. Abrí mi primer restaurante, 'Alta costura', y a los cuatro años ya abrí el segundo. Las cosas me empezaron a ir bien y hasta ahora, que tenemos siete.

-¿Notaste que los restaurantes tenían éxito por tu gancho de ser famoso?

-Yo creo que eso es imposible, porque igual vas una vez y no repites si no encuentras que está bien. Yo siempre estoy en los restaurantes, eso sí.

-¿Eres exigente como jefe?

-Sí, pero no llego a ser un cabrón. Creo que trato muy bien al equipo (56 personas) y me gusta que estén a gusto.

-¿Has tenido más éxito como actor o como empresario?

-No sabría qué decirte. De momento, creo que como actor por 'Médico de familia', porque fue un bombazo y hacíamos audiencias impensables. Con 'Ana y los siete' también hacíamos audiencias espectaculares. Como hostelero estoy aprendiendo, creciendo y espero tener el mismo éxito que como actor.

Photo credit: Ana Ruiz HEARST
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-Decías que no podías estar quieto y esperar a que sonara el teléfono para un trabajo de actor. ¿Aún esperas que te llamen?

-No, ya no me dedico a eso, porque estoy centrado en el mundo de la hostelería, pero si algún día me llaman para hacer algún proyecto que me pareciera chulo, lo haría. Nunca deja de picarte el gusanillo.

-¿Tienes envidia de esos compañeros que siguen trabajando?

-Para nada, nunca he tenido obsesión por trabajar en televisión. Fue una época de mi vida y luego me centré en la que estoy ahora. Lo bueno es que sigo teniendo contacto con gente del mundo de la tele.

-La verdad es que se te quiere.

-Sí, y me siguen parando por la calle, porque la gente guarda muy buenos recuerdos de mí.

-¿Alguna vez te has considerado un juguete roto?

-Para nada. Yo no me perdí nada de mi infancia. Al contrario, yo creo que he hecho cosas diferentes que no han hecho el resto de niños. Pero yo he hecho todo lo que han hecho ellos. Yo tenía la suerte de trabajar en televisión, y solo me ha aportado cosas buenas. Nada negativo.

-Tú trabajaste en un momento muy bueno de la televisión, ¿has invertido todo ese dinero en tus negocios?

-Bastante sí. Aunque también he gastado mucho, porque me gusta vivir y he disfrutado.

-En aquellos años, ¿cómo mantenías los pies en la tierra?

-Yo nunca me creí que era famoso. Además, siempre me ha dado mucho asco la gente que se lo cree. Me repele. En eso han tenido que ver mucho mis padres, que siempre me han mantenido con los pies en la tierra. Cuando empiezas tan pequeño y vives la fama, lo ves normal. Yo empecé con siete años.

-¿Al empezar tan joven, te hizo madurar antes?

-Sí, lo tengo claro. Yo tengo un hijo, y aunque ahora tiene solo cuatro años, lo noto. Siempre me he relacionado con gente mayor que yo, incluso ahora. Eso te hace madurar y las experiencias las vives antes.

-¿Ser una cara conocida te ha ayudado a ligar mas?

-Claro. En la época de la serie de 'Ana y los siete', ligaba mucho. Con 17 años que te conozca la gente, hace que te quites un paso. Venían a saludarte a ti.

-¿Cómo te ha cambiado la paternidad?

-Siendo la misma persona, te hace ver la vida de una forma diferente. Es lógico, porque adquieres una responsabilidad, te sientes responsable de una persona.

-Tiene cuatro años, ¿es consciente de quién ha sido su padre?

-¡No! Cuando sea más mayor se lo enseñaré.

-¿Tú eres consciente de que has hecho historia en la televisión de este país?

-Ahora es cuando soy consciente, me ha hecho falta estar fuera. Fue algo muy fuerte, lo comparas con lo que hay hoy en televisión y es algo diferente. Era una serie que veía toda España.

-¿Sigues tenido contacto con los equipos de ambas series?

-Hace mucho que no nos reunimos, pero sí nos mandamos mensajes a través de los grupos de WhatsApp. Cada uno tiene su vida.

-¿Sigues soñando?

-Si no tienes sueños, estás fastidiado. Hay que tenerlos, tanto personales como profesionales. Yo ahora estoy obsesionado con viajar, porque me daba miedo volar. Ahora acabo de ir a Nueva York y pienso en todo lo que me he perdido por darme miedo el avión.

-Profesionalmente, ¿qué sueños tienes?

-Seguir abriendo restaurantes y también fuera de Madrid. Ahora en verano abro uno como socio en Marbella y me encantaría abrir uno en Estados Unidos.

-Tienes restaurantes, ¿irías a 'MasterChef'?

-Yo empiezo en el mundo de los restaurantes por que me gusta la cocina. No soy cocinero, pero me encanta cocinar. De lo que más sé es de vinos. A 'MasterChef' sería al único reality que iría.

-¿Meterías a tu hijo en la tele?

-No lo tengo pensado y creo que no lo voy a hacer, otra cosas es si él me lo pide. Yo tuve una buena experiencia, porque no me sentía obligado. Me acuerdo que mis padres cuando se iba a renovar el contrato, me preguntaban. Y ellos me decían que si no aprobaba, me quitaban de la tele. Ellos querían que siguiera estudiando, pero sabían cómo disfrutaba.

Texto: Daniel I. Carande. Fotos: Ana Ruiz. Asistente de fotografía: Idoia Vitas. Estilismo: Isabel Dorado. Maquillaje y peluquería: Pablo Durán. Agradecimientos: Restaurante El Bacaro de Fabio Gasparini. Plaza de la Paja, 2. Madrid. Telf.: 910 390 457. elbacarodefabio.es

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