A un paso del ver cómo AMLO y su 4T se queda con la joya de la corona de México

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Andrés Manuel López Obrador, presidente de México y Alfredo Del Mazo, gobernador del Estado de México
FOTO: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México y Alfredo Del Mazo, gobernador del Estado de México FOTO: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

En la historia del Estado de México solo están registrados como gobernadores los que postuló el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sus antecesores, el Partido Nacional Revolucionario y el Partido de la Revolución Mexicana. La tendencia empezó en 1929. Las circunstancias actuales presentan un alto grado de dificultad para que el PRI permanezca en el poder.

Los ciudadanos del Estado de México acudirán a las urnas el 4 de junio de 2023. Faltan diez meses para ese evento, no obstante, en el marco de la sucesión presidencial adelantada, también se está precipitando, al margen de la ley electoral de la entidad, la postulación de “precandidatos” que, sin serlo formalmente, inician recorridos de proselitismo por la entidad en busca de los apoyos para obtener el triunfo.

El Estado de México es la entidad más poblada del país, con 17 millones de habitantes, lo que la dota del mayor padrón electoral, con 12.4 millones de electores registrados en 2021, por lo que representa una concentración que, de ser conquistada, facilitaría el acceso a la presidencia de la república en 2024.

En el calendario, las elecciones en el Estado de México se ubican como la antesala de las federales de 2024 y por esa razón los partidos políticos se anticipan postulando a quienes buscarán conquistar la gubernatura, lo que será clave para el control territorial y el manejo discrecional de recursos rumbo a las elecciones, en las que estará en disputa el Ejecutivo Federal.

En el escenario de la disputa por el gobierno del Estado de México, al interior de los partidos los nombres de los aspirantes surgen. Morena se adelantó y postuló a Delfina Gómez, que ganó la “encuesta” que la convertirá por seis meses en la coordinadora de los Comités de Defensa de la 4T en el Estado de México, como paso previo para la formalización de su candidatura.

Para Morena y su virtual candidata Delfina Gómez, el adversario a vencer es el PRI y el candidato o candidata que postule este partido. Se menciona como aspirantes a Ana Lilia Herrera, diputada federal y a Alejandra del Moral, secretaria de Desarrollo Social en la entidad. Las priistas no tienen un escenario que les facilite el acceso al poder pues, en el nivel nacional, el dirigente del partido Alejandro Moreno, “Alito”, ha perdido doce gubernaturas de las trece que tenía el PRI al iniciar el sexenio.

Por su parte, Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, nominó al diputado Enrique Vargas Del Villar como candidato de su partido, lo que fue considerado por el expresidente Felipe Calderón como una traición a la Alianza Va Por México, que podría generar una ruptura y disminuiría las posibilidades de derrotar a Morena y su candidata.

Hace seis años Alfredo del Mazo ganó el gobierno del estado, por un corto margen de votos, a Delfina Gómez. Entre las versiones sobre su triunfo destacó que, al frente de su campaña estuvo Enrique Peña Nieto que facilitó los recursos para que el PRI no perdiera las elecciones y garantizar su continuidad en la entidad.

Ahora el escenario de disputa por el gobierno del Estado de México es diferente, las fuerzas políticas no parecen favorables para la continuidad del PRI en la entidad. La Alianza opositora Va por México no aparece en la escena con un candidato común. Es como si se hubiera rendido. Sus aspirantes aparecen postulados unilateralmente, lo que los debilita ante el creciente fortalecimiento de Morena y su candidata, apoyada desde Palacio Nacional, lo que hace previsible que su campaña reciba “estímulos” promovidos por López Obrador que, de esta manera, construye la continuidad de la 4T.

Recientemente, se reunieron en Toluca, convocados por el gobernador Alfredo del Mazo, los exgobernadores vivos surgidos del mítico Grupo Atlacomulco, por razones obvias solo faltó Peña Nieto. Significa que hay preocupación ante la posibilidad real de atestiguar la pérdida del poder del PRI en la entidad.

Por treinta años el dominio del PRI decreció. Hoy solo gobierna en Coahuila y el Estado de México. Los escándalos de corrupción, en los que está envuelto su dirigente Nacional, Alejandro Moreno, “Alito”, generaron división al interior del partido. Ya se manifiestan aspirantes a la presidencia de la república para 2024, que podrían precipitar aún más la crisis que lo afecta.

El mito de que el Estado de México es la antesala de la presidencia de la república está por derrumbarse y simultáneamente, transformarse en el anuncio del fin de la vida del Partido Revolucionario Institucional que, sin los recursos que le otorgaban las posiciones de poder en la federación y los estados, difícilmente va a sobrevivir ante la realidad de convertirse, por primera vez en su historia, en un verdadero partido político que deberá aprender a caminar sin la mano del presidente que lo guíe.

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