8 consejos para tener una casa zen y eliminar el estrés

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El zen es una filosofía budista que busca la relajación y la conexión con nosotros mismos. El diseño de interiores te ayuda a crear un espacio zen, no existen reglas estrictas, pero sí algunos tips que te trasladan a una experiencia nueva y te permitirán crear tu oasis particular que te ayude a reducir o eliminar el estrés de tu vida antes de que empiece a ocasionarte malestares más serios.

Baja las revoluciones, evita el exceso de objetos y el desorden para que la mente pueda descansar y encontrar la tranquilidad. Está comprobado que los ambientes conectados e integrados hacen que el espacio resulte más amplio y aportan calma. También es muy importante, sobre todo con la experiencia que hemos vivido con la pandemia, ampliar en casa nuestro horizonte y evitar, en la medida de lo posible, la sensación de encierro.

Photo credit: Pepe Peñalver
Photo credit: Pepe Peñalver


Mínima expresión

Utiliza muebles neutros y de líneas sencillas, aprovecha los recursos naturales de tu casa, como la iluminación natural, y huye del exceso y la ornamentación profusa. Si optas por pintar las paredes en blanco, incluye en la decoración complementos texturizados. Minimiza los adornos murales y contenté con las fotos, los cuadros y los objetos decorativos.

Photo credit: PortobelloStreet.es
Photo credit: PortobelloStreet.es

A tus pies

Tu casa tiene que reforzar la sensación de cocooning. ¿Cómo conseguirlo? Con pavimentos en el suelo, en gris o tonos claros, mejor en acabados de madera. Si el suelo es de estilo industrial, cúbrelo con alfombras de lana o algodón para que tus pies siempre mantengan el calorcito. Caminar descalzo, es una de las mejores experiencias sensoriales, ademas de muy saludable, y verás cómo tus mascotas también lo agradecerán.

Photo credit: Let's Pause
Photo credit: Let's Pause

Crea diversidad

Los colores de una casa zen se identifican con los tonos tierra y la gama de grises, un registro que evoque una sensación de calma y bienestar. Es importante que cada habitación tenga una continuidad visual entre el mobiliario, el pavimento y las paredes. Son bienvenidas las estancias monocromáticas o con degradados en el mismo color. Los muebles cobran protagonismo al pintarlos en tonalidades que coordinen con cada estancia, sobre todo en los dormitorios de la casa. Las paletas más vibrantes pueden llegar a irritarnos.

Photo credit: La Redoute
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Suavidad al tacto

La decoración zen necesita ambientes intimistas, así que las cortinas y estores son una excelente opción. Son la barrera perfecta para minimizar las corrientes de aire y también reducen el ruido en el interior de la casa. Elige siempre tejidos naturales y ligeros; como lino, algodón y lana. Los acolchados también aportan confort.

Photo credit: JordiCanosa/PiaCapdevila
Photo credit: JordiCanosa/PiaCapdevila

Actitud

La consciencia de uno mismo es el primer paso para encontrar la paz. Este camino espiritual es más fácil con una alimentación en zen. Más que nunca, somos lo que comemos, así que conviene utilizar ingredientes que nos den energía y faciliten una buena digestión y, por ende, ayuden a la meditación, que es una de las metas budistas. Es muy importante ser agradecido con la comida y cuidar cada momento, desde la preparación y la cocción, hasta su ingesta. Cereales, verduras, arroz o legumbres forman parte de la dieta zen, también carne o pescado, de forma ocasional, y té.

Photo credit: Muy Mucho
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Con esencia

Para que tu casa huela bien, las velas aromáticas y los aceites esenciales son la solución. Los aromas más frescos se recomiendan por la mañana, para vigorizar tu organismo; mientras que, por la noche, necesitarás olores —como el de la bergamota o la manzanilla—, que ayudan a relajar el sistema nervioso y dormir mejor. Otro consejo, introduce en los cajones jabones naturales y cuelga de tu armario ramilletes de lavanda para que tu armario tenga notas olfativas.

Photo credit: Maisons du Monde
Photo credit: Maisons du Monde

Fuentes de luz

Las luces duras o los tubos fluorescentes restan calidez, así que declínate por la iluminación indirecta. Elige los rincones a destacar en tu salón y sitúa un juego de lámparas o un modelo de pie para dirigir la atención. Los puntos de lectura, en el sofá o en la cama, tienen que ser focos que puedan orientarse. Como siempre, lo mejor es la luz natural que, además de darnos energía, podemos potenciar al decorar con plantas verdes, que nos proveen de oxígeno.

Photo credit: La Redoute
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Serenidad

A la hora de dormir, evita los aparatos tecnológicos. Sus ondas, sonidos y luces perturban la mente y tienen cargas negativas, así que no ayudan al descanso. En el dormitorio, sitúa la cama junto a la ventana, evita que se encuentre en una zona de paso y procura que su altura nunca supere los 55 cm. Puedes eliminar el cabecero y colocar distintos tipos de almohadas (con fundas en distintos colores soft) u optar por una estructura en madera o parthwork.

Photo credit: Muy Mucho
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