6 lecciones sobre el acoso y el 'bullying' que me gustaría que mi hijo tuviera siempre presente

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Photo credit: IMDb
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Esta mañana, al entrar en las redes sociales y en las noticias, un nombre emergía por todas partes. Era el de Izan, un niño del municipio mallorquín de Lloseta cuya historia me ha encogido el corazón. El vídeo viral que protagoniza es tremendo: sentado, llorando en el patio del colegio, mientras los compañeros de un campamento le insultan llamándole 'gordo' a la vez que le ¿felicitan? su 11 cumpleaños.

Denostamos mucho el uso de internet, y y estamos todos tan hartos del postureo que se ve en las redes que todos estamos pensando en marcharos y/o en hacer un detox digital, pero es en estos momentos cuando se ve que la viralidad y estar unidos de esta manera, tecnológicamente, puede desatar una ola de solidaridad entre conocidos y anónimos como ha ocurrido con el tremendo caso de Izan. Aitana, Griezmann, Aron Piper, Ibai Llanos... son solo algunos de los que han alzado la voz para denunciar el caso y felicitar como se merece al pequeño.

El vídeo parte el alma a quien lo ve, pero quizás si tienes un hijo duele un poco más. Y si es de la edad del pequeño Izan, quizás otro poco más. Yo tengo un hijo de 10 años que precisamente cumplió años hace apenas 10 días. Y creo morirme por dentro cuando pienso por lo que está pasando Izan y la impotencia de la familia.

Ha sido su hermano mayor, el que lleno de rabia e ira, ha compartido en su perfil de Instagram la denuncia contra el 'bullying' a su hermano. "Ha llegado a casa y lo primero que ha hecho es echarse a llorar y decir que esta vida es una mierda, que no quería vivir más", explica en el texto.

Qué decir ante esto. Que esa personita que has llevado nueve meses dentro, a la que has cuidado con todo mimo y cariño porque es lo más importante de tu vida, no quiera seguir en este mundo por culpa de unos niños a los que no les han explicado bien lo que es tener respeto por los demás.

En la publicación, el hermano mayor asegura que "lleva cuatro años en ese colegio [el Es Puig, que ha declinado responsabilidad porque se trataba de un campamento no organizado por él] aguantando insultos, peleas, escupitajos y más" y que los profesores "hacían la vista gorda". Cómo me lo sé esto. Seguro que sé lo que le decían a tu hermano, Marcos (¿te llamas Marcos, verdad): "Son cosas de niños". Fue lo que me contestó la tutora de mi hijo cuando le escribí para preguntarle por qué una compañera le había dicho, con 8 años, "estás muerto".

Siempre 'son cosas de niños'. El abusón que no le deja vivir tranquilo, el que le llama 'Harry Potter' porque lleva gafas, el que se ríe de él porque prefiere leer un libro en el recreo a jugar al fútbol, el que se burla a cara descubierta los días que mi hijo lleva calcetines rosas...

He querido educarte siempre en el respeto y la igualdad, pero tengo que seguir insistiendo. Hijo mío, tú y yo tenemos una conversación pendiente, porque no quiero que sufras 'bullying' (ni tampoco que seas el acosador que hace la vida imposible a tus compañeros; recuerda que no hay insulto divertido), pero para empezar me gustaría que aprendieras estas lecciones. No, no son sencillas, pero son para siempre.

Photo credit: D.R.
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Nene, tú vales mucho

No dejes que nadie te diga lo que vales o lo que no. Siempre te lo he dicho: eres un tesoro. Eres una joya preciada con tus alegrías, tristezas, miedos, angustias, sorpresas. Eres especial y te queremos tal y como eres. He creído en ti y en tus posibilidades desde el segundo 1 de tu vida. Ni la forma de tu cuerpo, ni el color de tus calcetines ni si te gustan chicos o chicas va a hacerte peor persona. Confía en ti mismo.

Tú no tienes la culpa de lo que está pasando

Si te hostigan, la responsabilidad no es tuya, sino de tu acosador. Tenlo claro; no has hecho nada malo para que se porten así contigo. Tienes derecho a que se te trate en todas partes con respeto y dignidad. Lo dice la Convención sobre los Derechos del Niño: "Todos los niños tienen derecho a una educación y a estar protegidos contra todas las formas de violencia física o mental, lesiones o abusos".

Practica tus respuestas

Sin embargo, en esta vida hemos de aprender a defender todos nuestros derechos siempre con argumentos; te lo he repetido hasta la saciedad. Así que tienes que estar preparado para saber qué contestar cuando venga el abusón. Izan ha llorado y es una reacción de dolor e impotencia normal; pero saca fuerzas y respóndele de forma educada pero contundente: "No me gusta lo que estás haciendo" o "Por favor, no me hables de esa manera" son dos buenas opciones.

Evita siempre a la persona que te hostiga e intenta contener la ira (contar hasta 10 es un buen truco), porque ese enorme enfado que coges es lo que les motiva a hacerte daño. Si pasas de él, es muy posible que se aburra de molestarte. OJO: ignora al acosado, pero no el acoso; siempre, siempre, pide ayuda a un profesor o a un adulto.

Photo credit: Steven Gottlieb - Getty Images
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No te quedes de brazos cruzados

Además de que el acoso puede ser también ciberacoso (bloquear y denunciar debe ser tu reacción en esos casos), fíjate en que en el vídeo de Izan hay alguien grabando el llanto y el dolor del pequeño cuando le cantan 'Cumpleaños feliz' pero no hay nadie que se acerque a ayudarle. Como alguna vez te hemos hecho caer en la cuenta en casa, la gente graba los sucesos, cuando atacan a las personas, cuando hay un accidente, pero no les prestan ayuda. No seas así. Sé el que ayuda y el que se acerca a darle un abrazo.

No seas tú el abusón

Te digo tantas cosas para que no te hagan daño... pero a lo mejor eres tú el que se salta los límites y abusas de los demás. Déjalo de hacer ya mismo. Tus compañeros están sufriendo con esos insultos, con esas peleas, con ese mal trato, y se merecen tu respeto. El acoso nunca es el camino a seguir; por ahí no vas a llegar a ninguna parte. No vas a ser el más listo, ni el más guay, ni el malote al que todo el mundo adora. Simplemente vas a ser un mal compañero, un chismoso que insulta y trata mal al resto de los compañeros. De eso no va la vida, sino de cooperar a la dignidad de las personas.

Siempre estaré a tu lado

Incluso cuando pienses que soy una madre 'que no te entiende' y que 'no sabe por lo que estás pasando', recuerda que siempre estaré aquí. Estaré en silencio, observando tu comportamiento, y también estaré brindándote mi voz, gritando si es necesario, para que te apoyes en mi, para que me hables y cuentes todo lo que sientes, y para que sepas que nunca, nunca, te dejaré, incluso en los peores momentos de tu vida.