55 libros para leer al menos una vez en la vida

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Photo credit: Bettmann
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En Esquire siempre andamos a la caza de los mejores libros recién publicados. Pero hay momentos en los que el cuerpo no pide novedad sino calidad refutada, ya sea para gozarlo uno mismo o pensando en regalar un libro que sea un acierto seguro. Para eso hemos creado este espacio mágico con los libros que deberías haber pedido por tu cumpleaños este año (oye, lo mismo estás a tiempo)… Si no lo has hecho, regálatelos porque sí, y disfruta de ellos en esos días en los que solo apetece quedarse en casa con planes de sofá y manta, en esas eternas sobremesas semiconfinadas, en tu combate diario contra el insomnio…

No es la lista definitiva de los mejores libros de la historia ni muchísimo menos. En ella vas a encontrar algunos de los mejores libros de intriga y misterio, libros de terror y novelas de románticas. Porque nos gusta de todo, si es bueno. Son, simplemente, un puñado de títulos que a nosotros nos han tocado de manera especial por diferentes razones, y queremos compartirla con vosotros.

No vamos a volver a darte la brasa con lo bueno que es leer, lo placentero que resulta y el sinfín de beneficios que acompaña a esta actividad. Ya nos explayamos a nuestro antojo en su momento. Para adquirir todos esos beneficios de la forma más grata posible, pasamos a enumerarte una lista de libros que, en nuestra opinión, son esenciales además de amenos y estimulantes. Cuando alguien nos menciona alguno de estos títulos o autores, su atractivo se triplica, no lo podemos evitar. Así que ya sabes, para pasártelo bien, crecer en intelecto y ser aún más sexy, hazte con estos libros (y luego léetelos, que si no no vale).

1. Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez

Nunca dejaré de recomendar Cien años de soledad, en mi opinión el mejor libro de Gabriel García Márquez. Cuenta la historia de Macondo y de la saga de los Buendía, cuyo espíritu de aventura los coloca en medio de señalados acontecimientos históricos que tuvieron lugar en Colombia. Retrata con sus virtudes y flaquezas a un repertorio de personajes entrañables con los que convives durante el periodo que estás leyendo la novela, y mucho después.

La primera frase es tan impactante que muchos la tenemos grabada en la memoria "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo". Esas palabras son el preludio de la aventura fabulosa de una familia cuyos milagros, fantasías, obsesiones, tragedias, incestos y adulterios representan al mismo tiempo el mito y la historia, la tragedia y la comedia, la vida y la muerte. Su excelente prosa, la naturalidad de los diálogos y una trama ágil y dinámica hacen de este libro uno de mis favoritos.

2. Nada (1944) de Carmen Laforet

En el año en que se conmemora el nacimiento de la autora no podemos dejar pasar este titulazo. Una novela existencialista con tintes autobiográficos que narra la historia de Andrea, una joven huérfana que llega ilusionada a Barcelona para seguir sus estudios de Filosofía y Letras. Lo que creía que sería una vida excitante resulta un completo desengaño, ya que la universidad no cambia el rol que la sociedad da a las mujeres, que no es otro que la maternidad. En realidad, más que una novela de iniciación, es también un retrato de la sociedad burguesa y conservadora de los primeros años de la posguerra, sometida al franquismo y cargada de hambruna.

Nada ganó el primer Premio Nadal el 6 de enero de 1944; el jurado prefirió la obra de Laforet a las presentadas por autores veteranos, eso muestra el carácter aperturista del premio. El periodista César González Ruano montó en cólera al enterarse que una "jovencita" le había "quitado" el premio. Lo raro no es que el premio lo ganara una mujer, sino que se permitiera su publicación. Por suerte a veces los censores se fijaban solo en escenas picantes o discursos políticos y olvidaban leer entre líneas.

3. Crónicas marcianas (1950) de Ray Bradbury

Trad. Francisco Abelenda

Esta colección de relatos es, después de Fahrenheit 451, probablemente la obra maestra de Ray Bradbury. Los cuentos giran en torno a la colonización de Marte por parte de la humanidad que abandona la Tierra con la intención de convertir el planeta rojo en una civilización de perritos calientes, sofás cómodos y limonada en el porche. Una auténtica reproducción de cualquier colonización que se haya dado en la historia del ser humano, en la que los colonizadores, buscando su bien personal, han dejado en el nuevo mundo enfermedades, injusticias y desolación. Uno cierra el libro, ve las noticias y solo puede pensar, como haría Bradbury, "¿por qué no podemos simplemente vivir en la Tierra?".

4. El laberinto español (1943) de Gerarld Brenan

Trad. J. Cano Ruiz

Siempre he dicho que donde más he aprendido sobre España ha sido en Bristol, en esa universidad británica en la que leí a los mejores hispanistas: Paul Preston, Raymond Carr, Burnett Bolloten, y Hugh Thomas. Y por encima de todos ellos, la obra fundamental, El laberinto español, un ensayo sobre la historia social, económica y política de España antes de la Guerra Civil. Es el libro que yo recomiendo a cualquiera que quiera entender los contrasentidos de este país, las circunstancias que llevaron a la guerra, y que nunca deberíamos olvidar, por muchos años que pasen. En el Reino Unido se publicó originariamente en 1943, en España no llegó hasta 1978, Franco lo tenía prohibido por la dura crítica al régimen instaurado tras el golpe de estado que acabó con un gobierno elegido democráticamente.

5 . Bajo la red (1954) de Iris Murdoch

Trad. Javier Alfaya y Barbara McShane

Me encantó esta novela, original, aguda, ágil, divertida. Una narración en primera persona sobre un joven en una búsqueda picaresca del amor y la amistad, con una buena dosis de filosofía añadida en buena medida. El protagonista, Jake Donaghue es un escritor y traductor con una vida bohemia. Una serie de malentendidos es lo que parece que marca su pauta de actuación. Parece una comedia de enredo, pero bajo una trama cómica que parece ligera se plantea una reflexión profunda e interesante. Jake Donaghue me recuerda un poco a Holden Caulfield de El guardián entre el centeno. Los dos son personajes alejados de la realidad que les rodea, y con los dos recorremos de forma un tanto caótica sus respectivas ciudades; Jake en Londres y Holden en Nueva York. La novela de Salinger se publicó en 1951, la de Murdoch en 1954, pero no creo que haya habido ninguna influencia, al menos conscientemente. Bajo la red está dedicado a Raymond Queneau. Cuando Donaghue deja el piso de Madge, dos de los libros que se lleva consigo son Murphy, de Samuel Beckett, y Pierrot mon ami, de Queneau.

6. Las voces (1957) de Muriel Spark

Trad. Laura Ibáñez

Caroline Rose es todo un personaje, una intelectual recién convertida a la fe católica que empieza a oír el tintineo de una máquina de escribir invisible, seguido de voces. ¿Es una experiencia religiosa o se está volviendo loca? Según la propia autora, –y según el prólogo de Ali Smith a la presente edición, muy recomendable, pero para leer después de haber concluido la lectura de la novela–, la idea del "espíritu de las teclas" que persigue a Caroline surge de las alucinaciones que Spark sufrió en su piel cuando siendo una escritora aún no publicada tomaba dexedrina en una época de trabajo intenso, conversión al catolicismo, pobreza y grave malnutrición.

Las voces es la primera novela, divertidísima y muy profunda, de la genial Muriel Spark, una de sus veintidós novelas escuetas, irreverentes, inteligentes, truculentas, llenos de guiños autobiográficos, situaciones disparatadas, reflexiones filosóficas y buenas dosis de metaficción, como sucede en Las voces. No dejéis pasar otras tres novelas de Spark, La entrometida, que ya recomendamos el verano pasado y Los solteros y Las señoritas de escasos medios, ambas publicadas recientemente en Impedimenta.

7. Todos quieren a Daisy Jones (2019) de Taylor Jenkins Reid

Trad. Lucía Barahona

Para muchos, el libro de la década. Para todos, un viaje a los años setenta, a la época más emblemática del rock n' roll. La atmósfera y la prosa, retazos de entrevistas a unos personajes que se te te quedan grabados en el corazón, forman un relato tan auténtico que cuesta creer que sea ficción (de hecho yo estuve buscando The Six, la banda ficticia del libro, en Google por si se me había escapado). Los personajes son absolutamente creíbles y maravillosos y la estructura de la obra es muy original y tremendamente realista; es a través de entrevistas a los personajes como nos enteramos de lo que realmente sucedió. La historia te atrapa, te enamora, te hechiza.

8. El tambor de hojalata (1959) de Günter Grass

Trad. Miguel Sáenz

Un libro que invita a la exploración que tuvo el propio autor de la identidad alemana tras la Segunda Guerra Mundial. Narra en primera persona la grotesca historia de Oskar Matzerath, un niño que se niega a crecer en la Alemania que sirvió de caldo de cultivo al nazismo. Centrada en la descripción y recreación de la vida en la ciudad libre de Danzig, destruida durante la guerra, y de sus habitantes—alemanes, polacos, judíos y kachubianos—, ahonda en los orígenes del nazismo y en el auge de las fuerzas sociales que lo sustentaron. Su popularidad se disparó cuando la adaptación cinematográfica de Volker Schlöndorff, de 1979, obtuvo la Palma de Oro en Cannes y el Óscar a la mejor película extranjera.

9. Verano (2021) de Ali Smith

Trad. Magdalena Palmer

Quizás el último volumen del Cuarteto estacional de Smith sea el mejor, el final redondo a cuatro volúmenes maravillosos. Verano se abre, como con cada libro del cuarteto, con versos que suponen una reflexión. La novela trae de vuelta a varios personajes de las partes anteriores (sobre todo de Otoño y de Invierno). Los cuatro libros son novelas independientes, pero funcionan juntas como un collage complejo de reflexiones e impresiones sobre la vida en la era actual.

Sigue la línea de apertura extraída de Dickens, de las películas de Charlie Chaplin, de las obras de Shakespeare, y de las pinturas de Pauline Boty, (la joven artista cuya obra fue ignorada durante los treinta años posteriores a su prematura muerte). Smith teje un tapiz hermoso y denso con todos los temas que ha abordado en las tres primeras partes de la obra.

10. Una libertad luminosa (2019) de T C Boyle

Trad. Jon Bilbao

Nadie relata como Boyle los fraudes históricos y los engaños en masa de la norteamérica del siglo XX. Ha escrito sobre el inventor de los cereales Kellogg's, sobre los hippies del rancho Morning Star o los terranautas de la Biosfera 2. Una y otra vez, aporta su ojo escéptico a las historias de líderes carismáticos que cambiaron la vida de miles de personas y les inculcaron sus manías. Boyle es un maestro uniendo realidad y ficción. En Una libertad luminosa, que acaba de publicarse en España, el estudiante de psicología Fitzhugh Loney y su esposa Joanie acuden a una fiesta que da Timothy Leary, un personaje muy real: el psicólogo y entusiasta de las drogas psicodélicas que llegó incluso a fundar su propia religión, que pasó por la cárcel y que vivió en medio mundo huyendo de la justicia. Boyle profundiza en esa época convulsa, idealista y un poco infantil en la historia de los Estados Unidos que fueron los años sesenta. Me encanta esta novela, me fascina la portada, me perturba Leary, y me subyuga Boyle. Me he reído, indignado, preocupado y un poco hasta asustado con esta obra.

11. La amiga estupenda (2012) de Elena Ferrante

Trad. Celia Filipetto

Cuando empecé a leer la primera novela de la tetralogía no estaba demasiado convencida, la portada me hacía pensar que se trataba de una novela cursilona, edulcorada, poco profunda. Me equivoqué de lleno. La novela narra la relación entre Lila y Lenù desde que son niñas en uno de los barrios más pobres del Nápoles de posguerra, habitado por gente humilde que acata sin rechistar la ley del más fuerte. El conjunto de personajes que rodean a las dos niñas, en total nueve familias, bien definidos y personalizados, no muestra un retrato certero de la vida italiana y la historia del país a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Tras La amiga estupenda, es prácticamente imposible no seguir con el resto de la saga: Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y La niña perdida. Y si te gusta Ferrante tanto como a mí, no te pierdas La vida mentirosa de los adultos.

12. El señor de las moscas (1954) de William Golding

Trad. Carmen Vergara

El señor de las moscas es uno de los libros más inquietantes que he leído, de esos que dan mal rollo de verdad. Utilizando un grupo de "inocentes'' escolares atrapados en una isla, Golding nos ofrece un relato muy realista del comportamiento humano en un entorno donde la civilización ya no tiene sentido. Ganadora del Nobel de Literatura en 1954, El señor de las moscas sigue siendo lectura obligatoria en el currículo escolar británico porque a pesar de su brevedad, tiene un mensaje muy fuerte: la naturaleza humana primigenia, desvinculada de toda civilización, no tarda en convertirse en algo salvaje. Cada vez que lo leo me pone los pelos de punta.

13. El infinito en un junco (2019) de Irene Vallejo

Un ensayo, galardonado con el Premio Nacional de Ensayo 2020, cuyo subtítulo, La invención de los libros en el mundo antiguo, ya nos pone sobre aviso del carácter narrativo de la obra. El infinito y el junco se lee como una novela de acción en la que el pasado y el presente se combinan con genial maestría. Vallejo aúna hechos históricos con sus propios recuerdos y sus reflexiones, y así, capítulo a capítulo, reconstruye la historia de uno de los inventos más extraordinarios de la humanidad: la palabra escrita. Un recorrido por la vida del libro y de quienes lo han salvaguardado durante casi treinta siglos.

14. Una guía sobre el arte de perderse (2020) de Rebecca Solnit

Trad. Clara Ministral

Las vacaciones también sirven para descubrir y para descubrirte a ti mismo. Por eso recomiendo este viaje al descubrimiento a través de una serie de ensayos en los que Solnit indaga en el concepto de "perderse", y lo hace de forma introspectiva, pero siempre atenta al mundo exterior: se basa en momentos y relaciones emblemáticos de su vida y los utiliza para explorar temas como la incertidumbre, la confianza, la pérdida, la memoria o el deseo. En su viaje, Sonit aborda temas tan variados como la filosofía, la naturaleza, la pintura renacentista o las películas de Hitchcock y el resultado es un texto erudito, profundo, escrito con cabeza y corazón. Es probablemente su libro más personal, en el que nos invita a unirnos a ella en esa exploración interior, a "perdernos", porque solo perdiéndonos, podremos reencontrarnos.

15. El jilguero de Donna Tartt

Trad. Aurora Echevarría Pérez

El jilguero es un libro largo, muy largo, pero que si te engancha, te despachas sin vacilar. A Tartt la han comparado con Dickens y los grandes maestros de la novela americana, y la novela fue galardonado con un Pulitzer. Narra la historia de Theo Decker, un joven que sobrevive a un atentado terrorista con el cuadro de Carel Fabritius en la mochila. Su destino queda unido a la obra de arte, dondequiera que vaya. Hay todo tipo de giros argumentales, delirantes e inesperados que llevan al protagonista hasta el límite; y al lector a seguir devorando páginas. El desenlace es redondo, perfecto. El suspense se mantiene durante toda la novela, pero también es una obra que nos habla de la naturaleza humana, de la entrada en la edad adulta. Una novela rápida, ágil, sorprendente y muy estudiada que te arrastra como una locomotora descarrilada hasta la última página. Audaz, valiente y que conecta con el lector.

16. Dinero (1984) de Martin Amis

Trad. Enrique Murillo Fort


Dinero narra en primera persona la historia de John Self, un director de spots publicitarios que marcha a Nueva York para rodar su primera película y uno de los personajes más odiosos de la literatura. Self es un auténtico capullo, pero uno de los más adorables que me he encontrado en la literatura también: un antihéroe ridículo, un hedonista arquetípico que suele estar siempre borracho; un ávido consumidor de pornografía que come demasiado y, sobre todo, gasta demasiado. Aun así, da cierta ternura, tal vez por su simpleza y su ingenuidad. Este libro es una auténtica bomba, por el ritmo trepidante de la narración, por sus juegos de palabras, por sus detalles reveladores, por sus giros inesperados, por su humor despiadado.

17. Vida y destino (1959) de Vasili Grossman

Trad. Marta Rebón

La obra maestra de Grossman es para muchos el Guerra y paz del siglo XX, y es que sí que hay ciertos paralelismos: la Grand Armée es ahora el ejército nazi, y la acción sucede durante otra guerra, la Segunda Guerra Mundial, narrada desde el punto de vista del ejército rojo y de los ciudadanos rusos. Como en Guerra y paz también hay montones de personajes, cada uno con su propia historia, que conforman un relato común. Hay guerra, campos de concentración, dolor, amor y lealtad y sobre todo personas que se resisten a ser aplastados por la maquinaria de la historia. Es un libro que rebosa humanidad, comprendes a cada personaje, su frustración, la dureza que tuvo que soportar, todo un estudio del alma humana y el retrato de una época terrible. Una crítica directa al régimen comunista y la total falta de libertad que existía en la Unión Soviética del siglo XX.

No sigue una trama lineal y, si bien hay cierta unión entre los personajes, al principio puede resultar un tanto caótica, no se sabe quién es el protagonista, porque tampoco hay un solo protagonista. Una novela coral maravillosa y tremenda y uno de los grandes libros del siglo pasado.

18. Una habitación propia (1929) de Virginia Woolf

Trad. Laura Pujol

Hay una nueva edición con ilustraciones de Sara Morante y prólogo de Elena Medel de esta obra clave del feminismo que ya recomendamos cuando hablamos de libros feministas básicos que todos deberíamos leer. Esta obra, entre narrativa y ensayo; surgió cuando en 1928 le propusieron a Virginia Woolf dar una serie de charlas sobre el tema de la mujer y la novela. La autora, lejos de cualquier dogmatismo o presunción, se cuestionó desde un punto de vista realista, valiente y muy particular, qué era lo que necesitan las mujeres para escribir buenas novelas. Y llegó a una conclusión: independencia económica y personal. Es decir, "tener una habitación propia".

19. El ferrocarril subterráneo (2017) de Colson Whitehead

Trad. Cruz Rodríguez Juz

Whitehead hace un excelente trabajo al retratar el horror implacable de la esclavitud y a Estados Unidos como una nación esclavista y esclavizada. Lo logra relatando un hecho histórico, si bien novelado, lo que se conoció como "el ferrocarril subterráneo", una red clandestina organizada en el siglo XIX en Estados Unidos y Canadá para ayudar a los esclavos afroamericanos a que escaparan de las plantaciones del sur de Estados Unidos hacia los estados libres o Canadá. Si al leer este libro no sientes dolor, es que no tienes alma. La novela ganó el Pulitzer en 2017 y el National Book Award. Whitehead logró el Pulitzer de nuevo en 2020 con otra obraza, Los chicos de la Nickel, otra novela de marcado carácter social que denuncia los malos tratos y abusos a menores negros en un reformatorio en los 60, y consigue hacerlo con una mirada propia y fresca.

20. Manual para mujeres de la limpieza (2015) de Lucia Berlin

Trad. Eugenia Vázquez Nacarino

Yo fui de las que cayó hechizada por Berlin cuando Manual para mujeres de la limpieza cayó en mis manos. Aunque se había publicado por primera vez 1977, esa edición pasó sin pena ni gloria hasta que en 2015 se reeditó y se convirtió en superventas. Consta de una serie de historias desgarradoras donde Berlin muestra su soledad y sus momentos más bajos, pero también su enorme capacidad de amar y los ratos de felicidad. Digna heredera de Raymond Carver, Berlin pasó por la vida sin hacer ruido, pero su legado es enorme. No demasiados relatos (setenta y siete), pero sí muy buenos. Impactantes. Bestiales. Al año del Manual, Alfaguara publicó otro libro con sus relatos, Una noche en el paraíso, con el que mi fascinación por esta escritora aún se hizo mayor. Y ya, para los mitómanos que queremos saber todo sobres esta escritora sin igual: Bienvenida a casa.

21. Derecho natural (2017) de Ignacio Martínez de Pisón

Tengo una deuda con esta novela, porque olvidé incluirla en mi artículo de 50 libros que te enganchan desde la primera página, y eso que la primera frase es de las que más me han impactado nunca: "Mi padre no siempre se pareció a Demis Roussos". Un principio así ya promete, sobre todo para los que crecieron en los setenta. Eso lo hace perfecto para cualquier persona con tendencia a la nostalgia, es decir, todos a partir de cierta edad, pero es que, además, esta novela tiene miga: retrata una época, la transición, no tan de color de rosa como nos la han pintado a veces. Y no solo eso, tiene también un alto contenido emocional, hay relaciones familiares muy intensas: mucho reproche, mucho egoísmo, mucho amor y desamor.

22. El club de la lucha (1996) de Chuck Palahniuk

Trad. Pedro González del Campo

Algunos entusiastas de Palahniuk desacreditan El club de la lucha simplemente porque es su libro más accesible y famoso, gracias en gran medida a la lograda adaptación cinematográfica de David Fincher. Si se deja de lado su peso en la cultura pop –y los abdominales cincelados de Brad Pitt–, veremos que lo que tenemos es una novela llena de ideas, probablemente la más limpia, aguda y convincente de Palahniuk. La idea de los clubes de lucha clandestinos a los que van los jóvenes a gritar y desahogarse es magnífica –y más que plausible– y el giro final del narrador sin nombre es una estrategia tramposa, sí, pero que sorprende y fascina, porque no lo vemos venir.

El club de la lucha y los mejores libros de Chuck Palahniuk

23. Todas las almas (1989) de Javier Marías

Probablemente mi novela favorita del autor madrileño, basada en los dos años que vivió en Oxford dando clases en la universidad. Una narración no lineal en la que se dan todos los elementos para que te enganche desde la primera página: nos muestra un mundo de secretos e intrigas, de ritos ceremoniosos y cenas disparatadas, de pasados ocultos y enfermizos presentes. El título hace alusión al college en el que vivió el autor, All Souls, pero también a las relaciones inesperadas y profundas de amor y amistad que tienen todas las almas.

24. Trilogía de Copenhague (1967) de Tove Ditlevsen

Trad. Blanca Ortiz Ostalé


Seix Barral acaba de recuperar este verano Trilogía de Copenhague, una obra que reúne en un solo volumen Infancia, Juventud y Dependencia, los tres libros fundamentales de Tove Ditlevsen. En ellos se enfrenta a la tensión entre su vocación de escritora y sus papeles contrapuestos de hija, esposa, madre y adicta. Escribe sobre la experiencia y la identidad femenina de un modo que resulta una adelantada a su época. Una obra valiente y honesta que supone un ejercicio pionero en el campo de la escritura confesional y que explora temas como la familia, el sexo, la maternidad, la adicción y las dificultades para ser artista si eres mujer. Ditlevsen no lo tuvo fácil, en un mundo en que ser mujer, y pobre, era prácticamente sinónimo de desesperación y dolor, y en el que cualquier esfuerzo por destacar en alguna disciplina quedaba cortado de raíz.

25. Siempre hemos vivido en el castillo (1962) de Shirley Jackson

Trad. Paula Kuffer Dinerstein


Vuelvo de nuevo al terror, siempre vuelvo al terror. Pero al terror suave, al terror con poca sangre, al terror poco gore, que es el terror que en realidad da muchísimo miedo. Siempre hemos vivido en el castillo narra la vida de las hermanas Blackwood y su tío Julian. Los tres viven en la mansión familiar donde seis años atrás murió envenenada el resto de la familia. Viven apartados del pueblo porque todos los odian y acusan a la hermana menor de haber sido la asesina de la familia, a pesar de haber salido absuelta en el juicio. No es una novela de misterio, aquí no hay nada que resolver, es terror psicológico en estado puro, algo característico de todas las obras de Jackson, bajo cuya aparente dulzura se esconde siempre algo retorcido, perverso… y profundamente atractivo. Estupenda la edición de Minúscula, con traducción de Paula Kuffer.

26. A sangre fría (1966) de Truman Capote

Trad. Jesús Zulaika Goicoechea

El relato novelado de un crimen real que Capote sacó a la luz en 1966, y que lo transformó en figura clave del nuevo periodismo y escritor de renombre. Capote se enteró del cuádruple asesinato de los Clutter antes de que capturaran a los asesinos y viajó a Kansas para escribir sobre el crimen con su amiga de la infancia y también autora Harper Lee (Matar un ruiseñor). Entrevistaron a los residentes e investigadores asignados al caso y tomaron miles de páginas de notas. Los asesinos Richard Hickock y Perry Smith fueron arrestados seis semanas después del crimen y después ejecutados por el estado de Kansas. Capote finalmente pasó seis años trabajando en el libro. La historia del asesinato de los Clutter hizo millonario a Capote, le reportó los elogios del mundillo literario y le transformó en toda una celebridad. Con A sangre fría Capote inventó un género literario. heredero directo de las páginas de sucesos, el True Crime.

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27. La gallina ciega (1970) de Max Aub

El 23 de agosto de 1969, treinta años después de abandonar España como un vencido republicano, Max Aub aterrizó en el aeropuerto barcelonés de El Prat. "He venido, pero no he vuelto", se apresuró a declarar a la prensa barcelonesa para que no hubiera lugar a equívocos o dudas sobre la interpretación de su viaje. La gallina ciega es el diario de su viaje por España, de sus impresiones y reflexiones. Aub llegó a España con la memoria de la dignidad republicana en su equipaje y la realidad de la España franquista, mediocre, cateta, insípida, fue un duro golpe. La gallina ciega es una lacerante crítica a un país dormido, no por dura exenta de humor. Un libro fundamental de un autor indispensable cuya obra por fin empieza a recuperarse.

28. La tía Mame (1955) de Patrick Dennis

Trad. Miguel Temprano García

Patrick Dennis es infinitamente más que un afortunado cruce entre Dickens y Woodehouse. Si no has leído La tía Mame no sabes lo que te pierdes. Es uno de esos libros que te acompañan toda la vida. De esos que te lees más de una vez. Un huérfano, Estados Unidos después del crack del 29, una tía que se hace cargo del pequeño... bueno, una tía no, sino una tía estrafalaria, emprendedora y con una opinión sobre absolutamente todo. Mira, ahora que no nos escucha nadie: es como si Mary Poppins nunca hubiera sido una bruja (buena) y hubiera sido tremendamente humana. Solo por la escena de las pulseras en el teatro ya merece la pena hincarle el diente a este libro. Vale para cualquier época, pero si lo pillas en verano, ay si lo pillas en verano, y lo lees al aire libre. Cómo envidiamos esa primera lectura...

29. Lo raro es vivir (1996) de Carmen Martín Gaite

Cualquier momento de la vida es bueno para volver a conectar con el universo de Carmen Martín Gaite. Elegimos Lo raro es vivir porque, a través de su tono vivaz, aparentemente ligero pero muy conectado a las dudas existenciales eternas, supura esa autenticidad y esa visión certera sobre la esencia de las personas que son la seña de identidad de esta gran escritora. Lo hace a través de una treintañera que, al perder a su madre, recorre con curiosidad las heridas familiares abiertas no para cerrarlas, sino para asumir, como dice el título, el absurdo de la vida.

30. Middlesex (2002) de Jeffrey Eugenides

Trad. Benito Gómez Ibánez

En pleno y necesario debate sobre las diversas condiciones sexuales y de identidad de género, recomendamos encarecidamente la lectura de esta fantástica novela del autor de Las vírgenes suicidas. Es un relato íntimo y a la vez histórico de una protagonista intersexual (con genitales masculinos pero apariencia femenina) que recorre su genealogía para explicar su naturaleza. De esa manera consigue un recrear desde un punto de vista originalísimo la odisea de una familia griega que emigra a Estados Unidos en plena crisis de la era Ford, con un paralelismo asombroso entre la desestructuración social y el bamboleo celular. Una bomba antiprejuicios de máxima calidad.

31. Un caballero en Moscú (2016) de Amor Towles

Trad. Gemma Rovira Ortega

Siempre es buen momento para leer Un caballero en Moscú, una novela magnífica, pero quizá ahora, precisamente ahora, es interesante leer una novela sobre un hombre que sufre arresto domiciliario durante décadas. Su vida se ve reducida a un único espacio para siempre. La vida del conde Aleksandr Ilich Rostov en el hotel Metropol es apasionante. La decadencia del hotel con el paso de los años es paralela a la del régimen que le condenó a su injusto arresto. Contarte cualquier otra cosa sobre esta novela es estropearla. Es de esas novelas para hablar de ellas durante horas, pero solo cuando todos la hemos leído. Házte un favor y léela. Y luego ya charlamos largo y tendido.

32. El adversario (2000) de Emmanuel Carrère

Trad. de Jaime Zulaika

Le vas a coger mucha manía a Jean-Claude Romand. El adversario es un libro de no-ficción fabuloso, pero que se toma sus licencias con la historia apasionante de un tipo sin escrúpulos, sin identidad, un hombre sin corazón, despiadado. Carrèrre narra la historia del hombre que hizo creer a todos que era médico de la ONU y que sin embargo era un fraude. Es una novela indispensable. Ahora todo el mundo conoce al Carrère de Una novela rusa, Limònov o De vidas ajenas, pero era grande desde hace tanto tiempo (otro día os recomendamos su biografía de Philip K. Dick).

33. 4 3 2 1 (2017) de Paul Auster

Trad. de Benito Gómez y Ibáñez

La obra de Auster da para todas las estaciones: elegiría La trilogía de Nueva York para la primavera, Sunset Park para el verano, Brooklyn Follies para el otoño… Resérvate cualquier momento para 4 3 2 1, un clásico instantáneo. Porque en las casi mil páginas retoma las estructuras juguetonas de sus primeras novelas –en este caso contando la vida de una misma persona, que se parece mucho al propio Auster, con cuatro destinos diferentes– pero esta vez el fondo tiene más potencia que el artificio. Su tratado definitivo sobre la juventud, el amor y el arte.

34. Berta Isla (2017) de Javier Marías

Habría sido más justo destacar Tu rostro mañana, pero vamos a ceder un poco a la presión de las novedades editoriales. Si aquella trilogía te marcó profundamente (como a mí), Berta Isla supone un muy gozoso regreso al mundo de espías y contraespías, ahora con la perspectiva añadida –y humanamente incluso más interesante– de la mujer de uno de esos elegidos. El planteamiento con tintes homéricos llega hasta la raíz del concepto de lealtad, analiza y moldea el material del que están hechos los lazos personales y oscurece aún más esa sombra sobre la identidad de uno mismo y de los demás que Marías ha proyectado para siempre sobre todos sus lectores.

35. El mapa y el territorio (2010) de Michel Houllebecq

Trad. de Jaime Zulaika

En tiempos de asfixiante corrección política, cualquier texto de Houllebecq es, por decirlo finamente, una buena hostia en toda la cara. El clásico del nihilismo Las partículas elementales, la fantástica Lanzarote, la (demasiado a propósito) polémica Sumisión… Te recomiendo especialmente El mapa y el territorio porque camina por áreas hasta ahora inexploradas de la siempre intrigante relación entre la realidad y el arte. Y porque Houllebecq tiene la genial idea de asesinarse a sí mismo –también se autosecuestró en el cine, no se cae del todo bien él–. Eso sí, si estás en una racha mala con tu padre, a lo mejor te cortas un poquito las venas.

36. Crimen y castigo (1866) de Fiódor M. Dostoievski

Trad. de Rafael Manuel Cansinos

Raskólnikov es un joven de veintitrés años inteligente, cultivado y atractivo que malvive en una buhardilla de San Petersburgo. Desde el principio de la novela urde un plan para robar y matar a una desalmada prestamista, para él, la mezquindad de la anciana justifica el crimen. Se publicó la primera vez por entregas, menudo cliffhanger, sería algo así como el Stranger Things de la época.

37. El extranjero (1942) de Albert Camus

Trad. de Amaya García y María Teresa Gallego

La obra indaga sobre las circunstancias que llevan a un hombre a cometer un crimen aparentemente inmotivado. El desenlace de su proceso judicial carece de sentido, al igual que su vida, corrompida por la cotidianidad y el hastío. Una reflexión sobre cómo la responsabilidad y la culpa, cómo es lo primero de lo que se despoja el ser humano cuando otras fuerzas gobiernan su alma.

38. La forja de un rebelde (1941-1944) de Arturo Barea


Exiliado en Inglaterra desde 1938, Arturo Barea plasmó sus experiencias en su obra autobiográfica, La forja de un rebelde, una trilogía que figura entre los libros españoles más vendidos en el extranjero. En nuestro país es prácticamente un desconocido, pues la obra fue prohibida durante el franquismo y solo vio la luz en su castellano original en Argentina en 1951. El grupo The Clash toma su nombre de la tercera parte de la trilogía, que en español se tituló La llama y aborda la Guerra Civil tal como la vivió Barea. En mi opinión, la obra que mejor explica los conflictos de la España de principios del siglo XX.

39. Orgullo y prejuicio (1813) de Jane Austen

Trad. de Ana María de la Fuente


Si piensas que es una novela para mujeres, pues es verdad, es maravillosa para mujeres. Exactamente igual de maravillosa que para hombres. Con apenas 20 años, Austen se marcó uno de los retratos más vigorosos sobre el deseo y su contención, sobre el amor y su encaje social, sobre el honor y su imposible realización completa. Química pura, un millón de veces imitada e inimitable a la vez, que transcurre en la recurrente campiña londinense de principios del siglo XIX.

40. El guardián entre el centeno (1951) de J. D. Salinger

Trad. de Carmen Criado


Las aventuras de un adolescente en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y directa, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, a sus primeras experiencias sexuales. Seguramente la novela que más vidas adolescentes ha agitado en la historia de la literatura reciente. Por ejemplo, es el libro que cambió la vida de Soy una pringada.

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41. Matar un ruiseñor (1956) de Harper Lee

Trad. de Belmonte Traductores



La novela está inspirada en las observaciones de la autora sobre su entorno familiar y social, centrándose en un incidente ocurrido cerca de su ciudad en 1936, cuando tenía 10 años de edad. Habla de desigualdad e injusticia, pero también de integridad y moral. Para leer a la vez que ves la maravillosa adaptación cinematográfica.

42. El maestro y Margarita (1967) de Mijaíl Bulgákov

Trad. de Amaya Lacasa


Aunque la novela fue escrita en la década de 1930, no vio la luz hasta 1966, en la revista Moskvá y en una edición censurada. No es de extrañar, pues la obra es una sátira dura e incisiva de la sociedad soviética, de su corrupción, de su mediocridad y de su hambre. Inspiró el tema Sympathy for the Devil de los Rolling Stones.

43. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) de Philip K. Dick

Trad. de Miguel Antón Rodríguez

Obra maestra del subgénero ciberpunk, en clave apocalíptica y tecnológica, rabiosamente conocida por las adaptaciones cinematográficas de la mano de Ridley Scott con Blade Runner. No es solo una novela al uso de ciencia-ficción, sino que aborda temas éticos y filosóficos como el impreciso límite entre lo artificial y lo natural, la decadencia de la vida y la sociedad y los límites de la moral.

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44. Matadero Cinco (1969) de Kurt Vonnegut

Trad. de Miguel Temprano García

La novela se basa en las experiencias y memorias de un soldado durante el final de la Segunda Guerra Mundial. Se centra en el bombardeo aliado de Dresde, que el autor vivió en su propia piel y que le marcó profundamente. No solo es una diatriba contra la guerra, sino que aborda temas como la futilidad de la existencia o la insignificancia del ser humano, todo con un humor corrosivo y lacerante. Blackie Books acaba de sacar una nueva edición de lujo con traducción de Miguel Temprano y María Medem.

45. Cartero (1971) de Charles Bukowski

Trad. de Jorge Berlanga

Es una agridulce sátira sobre el monótono trabajo de un oficinista de correos, trabajo que realizó el autor durante doce años de su vida. Es la primera novela escrita por Bukowski. Su protagoniza, Henri Chinaski, alter ego alcohólico, misántropo y mujeriego del autor volverá luego a aparecer en Factótum, La senda del perdedor, Hollywood y Mujeres.

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19. El cuarto de las mujeres (1977) de Marilyn French

Trad. de Iris Menéndez

La historia de un grupo de mujeres que poco a poco dejan de ser simples esposas y amas de casa para convertirse en seres humanos independientes que viven su propia vida y se niegan a cumplir las expectativas tradicionales de la sociedad. El libro tuvo una gran repercusión en su momento, aunque en nuestro país pasó desapercibido. Su lectura es ahora tan necesaria como hace 40 años.

46. Watchmen (1986-1987) de Alan Moore / Dave Gibbons y John Higgins

Trad. de Guillermo Ruiz Carreras


Watchmen supuso un antes y un después en la industria del tebeo, por primera vez los héroes se convertían en antihéroes, con angustias y defectos muy humanos. Su peculiar estructura, de narración no lineal en el que le relato salta a través del espacio, el tiempo y su propia trama, ha hecho que muchos estudiosos lo consideran el mejor álbum de la historia.

47. Tokio Blues (1987) de Haruki Murakami

Trad. de Lourdes Porta de la Fuente

La novela de amor menos ñoña que hemos leído en nuestra vida. Una canción de los Beatles hace que, mientras viaja en un avión, el protagonista evoque sus primeros años universitarios en el Tokio de los sesenta y las relaciones que entonces tuvo con dos mujeres muy distintas. En realidad no es solo una historia de amor, su complejidad y simbolismo conllevan también una crítica a la pusilanimidad e hipocresía del movimiento estudiantil en Japón y a la, para el autor, entumecida sociedad nipona.

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48. Los detectives salvajes (1998) de Roberto Bolaño

Esta obra se sitúa entre la narrativa detectivesca, la novela «de carretera», el relato biográfico y la crónica, Los detectives salvajes es además un homenaje al infrarrealismo, movimiento poético fundado en México en 1975. Según el propio Bolaño, esta novela habla "de la aventura, que siempre es inesperada".

49. Blonde (2000) de Joyce Carol Oates

Trad. de María Eugenia Ciocchini

Seguramente hayas escuchado algo sobre la adaptación que está haciendo Netflix con Ana de Armas como protagonista… Nuestra conclusión es que Netflix tampoco entiende a Marilyn Monroe, porque al parecer los directivos se escandalizaron por el nivel de violencia y asco que provoca la película. Se nota que no han leído la novela de Joyce Carol Oates, una reina del thriller, siempre candidata al Nobel, que en Blonde construye una monumental biografía ficcionada de la actriz. Aparte de que está fabulosamente bien escrita, lo apasionante de esta obra es que el lector tiene la sensación de entender por fin la compleja personalidad de Norma Jean y la proyección de un personaje como Marilyn, y todo a sabiendas de que hay infinitos huecos rellenados por la mente y la pluma de la autora. Contiene una pulsión feminista vibrante y descarnada, un retrato certero del cine como industria, como ilusión y como vertedero y, sobre todo, una autopsia emocional que busca y encuentra todas las huellas del maltrato a un ser humano convertido en mito.

50. Maus (1991) de Art Spiegelman

Trad. de Cruz Rodríguez Juiz

El autor narra la historia de su padre, Vladek Spiegelman, un judío polaco superviviente de los campos de exterminio nazis que pudo rehacer su vida en los Estados Unidos. Se combinan dos historias, la del padre en el holocausto, y la de la relación paternofilial de ambos cuarenta años después. La obra es, hasta el momento, el único cómic que ha sido galardonado con un Pullitzer.

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51. Guerra y paz (1867) de Liev N. Tolstói

Trad. Lydia Kuper Fridman

Una de esas obras maestras que encuentras en todo listado. Es por algo. Si no te intimidan los novelones de más de mil páginas y decenas de personajes nombrados cada vez de una manera distinta, tienes que leer Guerra y paz. Es todo un culebrón de época repleto de guerras y amoríos, damas y soldaditos valientes, golfos y jugadores, masones y grandes familias empobrecidas. Tolstói recorre más de 50 años de Rusia, en plenas guerras napoleónicas, y allí cabía de todo. Él se había propuesto demostrar que la Historia no la hacían los grandes generales, como Napoleón en su avance hacia Moscú, sino las miles de personas que hacen un país con sus pequeñas acciones.

Tal vez por eso Guerra y paz tiene un grupo de protagonistas tan inolvidable. Los personajes de Nikolái, Andréi, Pierre y Natasha están más vivos y son más reales que muchas personas que conozco. Siempre en constante evolución, cada uno a su manera y con sus preocupaciones, buscando la felicidad como pueden. Cuando llegas al final de la novela han pasado tantas cosas por sus vidas que no querrás separarte de ellos.

52. La isla del tesoro (1883) de Robert Louis Stevenson

Trad. Araceli García Ríos e Isabel Sánchez Araujo (Traductor)

Un viaje lejos de casa, un mapa con una equis misteriosa, la marca negra, piratas, una isla desierta, un tesoro… la novela de aventuras definitiva. La isla del tesoro ha alimentado la imaginación de niños y adultos, películas, videojuegos y cómics, durante más de un siglo.

No importa la edad que tengas al leer o releer La isla del tesoro que te vas a convertir de inmediato en el joven Hawkins y vas a tomar el libro entre fascinación y temor por cuanto hay de violento, noble y malvado en el mundo. Y por el John Silver el Largo, padre sustituto de Hawkins y pirata, cojo y embustero. Y es que nadie que en la Inglaterra victoriana conociera a John Silver desearía ser un caballero. De ahí nos viene el Capitán Jack Sparrow, pirata de piratas.

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53. El Incal (1980-1988) de Alejandro Jodorowsky y Moebius

Estás ante la cima de la ciencia ficción de los cómics. Una epopeya lisérgica y filosófica, absolutamente ochentera, en la que el detective “Don Nadie” John Difool se ve envuelto sin quererlo en una disputa entre los mayores poderes del universo. Es un punto de partida que después has visto en innumerables películas, como El quinto elemento que la plagió descaradamente, pero lo que hace grande El Incal es la cópula milagrosa entre la imaginación metafísica del gurú que es Jorodowsky y la narración trepidante, el ojo para los detalles y el talento al diseñar personajes y lugares fantásticos de Moebius. Taika Waititi ha anunciado que hará una película, ya era hora.

54. Don Quijote de la Mancha(1605) de Miguel de Cervantes

Si el Quijote fuera solo un instrumento de tortura de los profesores de lengua, estaríamos encantados de no incluirlo por aquí. Pero si se trata de uno los libros más leídos de la historia y más traducidos es por algo. Las peripecias de este hidalgo al que los libros de caballerías han sorbido el seso y de su rechoncho y juicioso escudero no solo forman un arquetipo universal que vas a reencontrar en muchos de tus libros y películas favoritas (las buddy movies, por ejemplo), sino que dan lugar a una de las más divertidas novelas de aventuras, repleta de un sentido del humor que a veces sorprende por su crueldad y su agudeza. Es alucinante que podamos seguir riéndonos con lo mismo después de tantos siglos. Al lado de eso, que Don Quijote de la Mancha creara la novela moderna es casi, casi lo de menos.

55. El corazón de las tinieblas(1899) de Joseph Conrad

Trad. Araceli García Ríos e Isabel Sánchez Araujo

Si has visto Apocalypse Now ya sabes de qué va esto. Francis Ford Coppola estaba fascinado por la novela de Conrad y no escatimó en gastos y en un rodaje demencial por llevarla, muy libremente, a la pantalla. En vez de en Vietnam, en El corazón de las tinieblas nos encontramos en el Congo belga donde Marlow debe encontrar a Kurtz, un agente comercial que se encuentra enfermo, aunque rumores e informes comienzan a señalar que puede ser otra cosa. Es un viaje alucinatorio desde la civilización a la barbarie, desde una administración colonial duramente criticada por Conrad hasta las profundidades de la jungla africana, un viaje a la locura. El mismo Conrad, que fue marino gran parte de su vida, hizo un trayecto semejante y lo describe como una experiencia física y mental donde no se sabe dónde acaba lo primero y comienza lo segundo.

Al menos una vez en la vida hay que leer las últimas palabras de Kurtz, la sentencia existencialista más demoledora de una novela de aventuras: “¡El horror! ¡El horror!”.

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