5 libros muy buenos en que los perros robaron el protagonismo

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Photo credit: Archive Photos - Getty Images
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El perro fue probablemente el primer animal en ser domesticado hace 10.000 años (entra aquí si quieres conocer otras curiosidades sobre los perros). Antes de que los hombres montaran a caballo, antes de que hubiera novelas de caballería, antes de que la nueva Ley de Protección Animal los considerara seres sintientes, el perro ya estaba allí. Sintiendo. La escritura todavía tardó 4.000 años en nacer. Así que es normal que el mejor amigo del hombre le haya acompañado en sus historias sesde el comienzo de la literatura.

Cuando Ulises llegó a Ítaca tras un largo viaje, allí estaba Argos, esperándole, el primero en reconocer a su amigo; menos mal que no era una de las razas de perros con más ansiedad por separación. Cuando Cervantes quiso reflexionar sobre la condición humana, el poder y la supervivencia, acudió a un coloquio de perros. Cuando Sherlock Holmes comenzó el caso de su tercera novela, Watson decidió titularlo El sabueso de Baskerville. Cuando Dorothy viajó a la tierra de Oz fue un perro, Toto, su primer acompañante. Cuando surgió Hollywood, los actores corrieron a tener un perro con el que hacerse fotos. Y podríamos seguir.

Y qué decir de Milú, de Rastanplan y de Idéfix, los perros más famosos del cómic y de las mejores novelas gráficas. Incluso entre los mejores libros de Arturo Pérez-Reverte, un tipo duro al que no imaginamos rindiéndose por la adorable mirada de un perro, tiene una novela negra sobre los canes. El título: Los perros duros no bailan.

En algunos de estos casos el perro es la contrapartida cómica de un personaje más sieso, en otros es un secundario que llena las páginas de ladridos y alegría con su presencia. A veces son víctimas de lo humano, a veces una representación de sus peores instintos, a veces ambas cosas como en La ciudad y los perros, el libro de Mario Vargas Llosa donde he encontrado la escena de maltratado animal más terrorífica de mi expediente de lecturas. En unas ocasiones los perros hablan, en otras no. Hay tanta variedad en los perros de la literatura como estilos literarios, pero en todos los casos los perros son una compañía y un amigo para las tardes de lectura.

Sin más dilación, estos son los 5 mejores libros que todo amante de los perros debería leer.

La llamada de lo salvaje (1903) de Jack London

Quizás Colmillo Blanco es, junto con Lassie, el perro en que todos pensamos cuando hablamos de literatura (o de sus adaptaciones al cine). Pero mi favorito es Buck, un cruce de Collie y San Bernardo acomodado y malcriado en la finca del juez Miller. Hasta que el jardinero lo roba para cubrir una apuesta y Buck se convierte en uno de los muchos perros a los que arrastró la fiebre del oro de los humanos. Es una de las mejores novelas de aventuras, pero aunque se suele recomendar como un libro juvenil es una historia breve y a veces oscura sobre la supervivencia en un entorno hostil y el descubrimiento de los instintos repleta de reminiscencias nietzschianas. Esa llamada de lo salvaje del título.

Flush (1933) de Virgnia Woolf

Un cocker spaniel llamado Flush se apropia de esta novela de Virgina Woolf que se narra absolutamente desde el punto de vista canino. Woolf era una maestra en mirar el mundo desde ojos extraños pero nunca lo había intentado con un perro. Salió ilesa.

Flush es el regalo que hace la escritora Mary Russell a la poeta Elizabeth Barret sin pensar que a él igual no le apetecía abandonar su granja para ir a vivir a la gran ciudad. Londres, en la época Victoriana en que transcurre la novela, no era digamos un lugar agradable y en sintonía con la naturaleza para un perrito.

¿Fue él? (1940) de Stefan Zweig

En los últimos años Zweig ha dejado de ser un autor famoso por sus biografías para convertirse en uno de los narradores favoritos de los años más violentos del siglo XX, pero con 80 páginas ¿Fue él? sigue siendo una de sus libros cortos más desconocido. Es un libro muy recomendable de intriga y misterio al estilo de Agatha Christie o de las películas de Alfred Hitchcock, donde un bulldog tiene un lugar central en un misterio de celos y pasados oscuros que regresan cuando una pareja se acaba de mudar.

Un amor (2020) de Sara Mesa

Haciendo honor a su nombre, Sieso es el perro más esquivo y dificil de esta lista. Me gusta cómo Sara Mesa retrata -y con tan poco- el carácter de esos perros maltratados que a veces encuentran un hogar de acogida, así como el dificil comienzo de una relación con él.

Aunque Sieso tiene un lugar central en la novela (y en su final) no se trata del protagonista de Un amor, lugar que ocupa Nat, quien ha huido al pueblucho de La Escapa para poner en orden sus asuntos. Tal vez ese sea el mismo motivo por el que acoge a Sieso, un sustituto de sus cuidados mientras ella se deja empequeñecer y con el que establece un fascinante juego de proyecciones y sustituciones, incluido el rol de víctima sacrificial. No voy a contar más. Hay que leerlo.

El gran libro de los perros (2018)

Esto es un bonus track para los amantes de los libros de cuentos o aquellos amantes de los perros sin tanto tiempo. Una antología de "los mejores relatos, ensayos y poemas de la literatura canina universal" editado con mimo por Blackie Books. Blackie, recuerda, es el logo del sello editorial y era el nombre de la perrita de una de sus fundadoras. Ese amor perruno se nota en una selección que incluye relatos de Virginia Woolf, Cervantes, Clarice Lispector, Mark Twain, Chejov, Kakfa, Anaïs Nin, Valle Inclán, Italo Calvino, Machado, Doris Lessing, Pizarnik, Neil Gaiman... y así hasta hacer 66 formidables y perrunos textos. Y con ilustraciones de Alexandre Reverdin, guau.

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