5 frases mágicas que deberían formar parte de una relación saludable

Mónica De Haro

La clave de las relaciones felices está en expresiones cotidianas de incalculable valor. Apréndetelas y lograrás rápidas y ‘dramáticas’ mejoras en tu comunicación y en tus relaciones. Eso sí, tienes que sentirlas de corazón

Si encuentres una relación saludable, tendrás que trabajar constantemente en ella para mantenerla.
Si encuentres una relación saludable, tendrás que trabajar constantemente en ella para mantenerla.

Las parejas felices y consolidades, las más fuertes, las que llevan más tiempo saliendo normalmente son aquellas que están mejor preparadas para lidiar con los problemas de una forma madura y están comprometidas a crecer como personas y como pareja.

Y aunque los gestos y las acciones son importantes, las palabras (las que dices y las que callas) tienen un impacto directo en tu pareja, a largo plazo. Va en serio, todo lo que sale de tu boca es susceptible de mejorar o empeorar el futuro de tu relación, sea la que sea.

¿Crees que ese amigo va a decirte siempre que sí simplemente porque os conocéis desde la infancia, o que tu familia está siempre dispuesta a darlo todo por ti -sin limitaciones-, o que tu pareja va a sentir lo mismo por ti cada día y en cada momento, hagas lo que hagas?

Para mantener una buena relación es fundamental trabajársela día a día, y para ello hay que decir las cosa, ¡en voz alta! Así que si quieres conservar a esa persona especial a tu lado, tienes que dominar la técnica de los mensajes positivos, que se asocia con las relaciones duraderas.

1. “Te doy las gracias”

Es la más fácil de todas, pero también la primera que dejamos de pronunciar. Y es que cuando empezamos a dar por sentado que no es necesario dar las gracias a nuestra pareja (amigos o familiares) por las cosas que hacen por nosotros estamos deteriorando y poniendo en peligro la relació.

Pensar que, por ejemplo, nuestra familia va a darlo todo por nosotros en cada momento, que podremos contar con nuestros amigos siempre que queramos, o que nuestras parejas van a querernos siempre, hagamos lo que hagamos, es un error del que debemos ser conscientes.

¿Te hizo el desayuno? ¿Otra vez? Dile que está delicioso y que como en casa ni en el Ritz. ¡Que la cotidianeidad no destruya la magia!
¿Te hizo el desayuno? ¿Otra vez? Dile que está delicioso y que como en casa ni en el Ritz. ¡Que la cotidianeidad no destruya la magia!

Por eso, nunca debemos cansarnos de dar las gracias y reconocer con un beso o un abrazo los buenos gestos de las personas que nos rodean para reforzar los lazos de cariño. Al expresar efusivamente los agradecimientos se potenciarán más este tipo de demostraciones y se harán con más frecuencia y afabilidad.

También es una forma de alcanzar la felicidad ya que expertos como Robert Emmons, profesor de psicología y principal investigador del tema, consideran que es “una habilidad primordial para desarrollar y mantener niveles adecuados de bienestar emocional, satisfacción y calidad de vida”.

Investigaciones recientes aseguran que las personas agradecidas tienen más energía, son más amables, empáticas, y menos materialistas; además de tener emociones positivas más frecuentes. Ya lo sabes, “dar las gracias” a menudo te ayudará a neutralizar la envidia, la avaricia, la hostilidad y la preocupación.

2. “Cuenta conmigo”

Estar ahí en las buenas y en las malas no siempre es fácil. Mucha gente hace mutis por el foro cuando las cosas se tuercen. Sentirás que el amor de tu pareja es real y verdadero cuando tengáis que enfrentaros a un trago amargo como el fallecimiento de un familiar, un despido, un aborto… La capacidad de apoyo y resistencia que os demostréis el uno al otro marcará vuestro futuro.

Una relación sana implica disfrutar de la mutua compañía y divertirse juntos. Si pones o te ponen excusas para no pasar el rato en pareja, mala señal.
Una relación sana implica disfrutar de la mutua compañía y divertirse juntos. Si pones o te ponen excusas para no pasar el rato en pareja, mala señal.

Y no hace falta que sean sucesos graves, en las complicaciones del día a día también podrás darte cuenta de si se lava las manos o arrima el hombro. Que te digan: “Cuenta conmigo, sigo estando aquí para lo que necesites es una inyección de energía y aplomo”; el pegamento emocional que une a las personas. Cuando surgen los problemas, un buen amigo está contigo… haciéndote saber que puedes “contar con él”. Pero, ¡cuidado! Esta frase implica madurez, seriedad, integridad y si la dices, es porque sabes mantener las promesas.

3. “Te entiendo”

Esta frase tiene mucho que ver con la anterior. Ponerse en la piel de la otra persona, aunque no compartas lo que ha hecho o dicho es una actitud muy madura y empática que os ayudará a resolver cualquier conflicto.

A veces cuando contamos a nuestra pareja algo que nos frustra, desespera o preocupa no estamos esperando que nos solucione la papeleta sino simplemente que escuche. ¡Y no es poco! La escucha activa es importante. Y eso significa, no interrumpir pero participar de algún modo para que el otro sepa que estás atento a cada palabra. Mostrar interés es mirar a la cara, asentir, coger de la mano, abrazar, acariciar… y no juzgar.

Morderse la lengua a tiempo es una victoria. Antes de recriminar o decir algo que puede ofenderle, ¡respira!
Morderse la lengua a tiempo es una victoria. Antes de recriminar o decir algo que puede ofenderle, ¡respira!

¿Realmente escuchas cuando tu pareja te habla de cosas que le importan o ya tienes una respuesta preparada? La escucha activa significa escuchar lo que tu pareja te dice y ser capaz de entender su punto de vista. No tienes que estar de acuerdo siempre con tu pareja para tener una buena comunicación. De hecho, la diferencia de opiniones es saludable, porque sois personas distintas y os podéis complementar y enriquecer el uno al otro.

¿Y tú? ¿Dices con frecuencia “Te comprendo”? ¿Escuchas lo suficiente como para realmente entender a las personas?

4. “Te perdono”

Esto no es una lucha de poderes sino que se trata de ‘compartir’ el camino y sobre todo, de disfrutarlo juntos. Ante una afrenta del ser amado, tenemos varias opciones. Ser rencoroso y no perdonar no es ninguna de ellas. Sentirse decepcionado y traicionado es normal pero hay que saber valorar las cosas en su justa medida y no dramatizar. Una cosa es que se olviden de llamarte, que te dejen plantado cuando habías quedado y otra que se acuesten con tu mejor amigo, ¿no? Pues eso, en las relaciones de pareja todos hemos pasado por situaciones desagradables, pero lo importante es no venirse nunca abajo y seguir luchando.

Cuando le dices a alguien, “te perdono”, estás implicando que todo el mundo comete errores. Le estás diciendo que te ha herido pero que sigue siendo una persona valiosa. Le estás diciendo que quieres superar el problema y que vuestra relación llegue a algo mejor.

Saber perdonar es saludable para tu estado anímico y mental, pero también influye notablemente en tu bienestar físico. Para disfrutar de una relación de pareja duradera y repleta de momentos inolvidables hay que saber perdonar. Es el primer paso para encontrar la paz interior y seguir creyendo en el amor.

5. “Me hago responsable

“Compromiso” y “responsabilidad”, dos palabras que dan miedo pero que son básicas en una relación saludable y duradera. El cemento para estos pilares es la negociación y el acuerdo y los ladrillos son el amor, el respeto y la comprensión.

En el lado opuesto estarían la pereza, la comodidad, el egoísmo y la ignorancia. No se trata de estar obligado a todo ni de vivir en una cárcel. Sino de un deseo de ambos de perdurabilidad, de lograr una estabilidad en el tiempo y un deseo por compartir un proyecto en común que no se comparte con nadie más que con esa persona especial y que, por principio, se busca que sea de por vida.

¿Descargar todo tu enfado en la parte contraria y echarle la culpa? Nunca. Debes ser capaz de tener discusiones acerca lo que sientes sin insultar o gritar. Eso no solucionará nada. Que cada uno asuma su parte, y no os perdáis nunca el respeto.
¿Descargar todo tu enfado en la parte contraria y echarle la culpa? Nunca. Debes ser capaz de tener discusiones acerca lo que sientes sin insultar o gritar. Eso no solucionará nada. Que cada uno asuma su parte, y no os perdáis nunca el respeto.

Esa ilusión y deseo de mutua pertenencia sin rastro de posesión, celos o control obsesivo es inigualable. Y no, el compromiso y la responsabilidad no restan libertad, sino que aumentan la valía personal, por luchar y conseguir lo que uno quiere para su vida.

Todas y cada una de estas frases son un antídoto contra las emociones negativas. Manifestarlas y sentirlas reporta innumerables beneficios. Por ejemplo, provocan mejoras en el funcionamiento del ritmo cardíaco y en la disminución de la presión arterial y, por cierto,enlazando con la número uno: las personas que repasan las cosas por las que están agradecidas antes de dormir, lograban conciliar el sueño más rápido y por más tiempo.

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