4 cambios que conlleva para Venezuela y Colombia la reapertura de su frontera común

Imagen muy cerrada de los ojos de una mujer con la bandera colombiana y venezolana pintada en el rostro y las palabras "Colombia" y "Venezuela".
La frontera entre Colombia y Venezuela está cerrada formalmente desde 2015.

La frontera entre Colombia y Venezuela se abrió, por fin, este lunes 26 de septiembre, después de 7 años.

Con una extensión de 2.200 kilómetros, fue durante mucho tiempo considerada una de las fronteras más vivas y dinámicas de América Latina.

Ahora, ante la reapertura del tránsito vehicular y comercial en los puentes internacionales, la expectativa es grande.

Es un hito político que marca un cambio en las relaciones de ambos países tras un septenio de desavenencias entre Caracas y Bogotá.

"El intercambio y la cooperación entre nuestros pueblos reinician con buen pie", dijo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aclaró que esto es un primer paso en el que "se reanudarán la conexión aérea y el transporte de carga" entre ambos países.

Junto a esta medida, también se han reactivado los vuelos comerciales entre ambas capitales, con precios que oscilan entre US$120 y US$600.

Aunque aún es pronto para ver los resultados, estos son algunos de los cambios que puede traer la apertura de la frontera para ambos países.

Mapa de Colombia y Venezuela y de la frontera.
Mapa de Colombia y Venezuela y de la frontera.

1. Mejora en el flujo comercial

Para este mismo lunes 26 se espera que empiece el transporte de vehículos de carga por los puentes internacionales. Hasta ahora nada pasaba, con la excepción de las ambulancias y los carros fúnebres.

"Que se abran los puentes, que se normalice el tránsito vehicular y de carga, que haya relaciones sociales y comerciales entre Cúcuta (departamento Norte de Santander, Colombia) y San Antonio (estado Táchira, Venezuela) va a oxigenar la economía de nuestro país", le cuenta a BBC Mundo Daniel Aguilar, expresidente de Fedecámaras de Táchira hasta 2019 y quien vio cómo el cierre afectó negativamente a la zona.

Desde Colombia se espera, dice Aguilar, que entren algunos insumos como "materiales plásticos y papel sanitario". En cambio, al contrario el flujo será algo menor porque "Venezuela está en desventaja".

"Nuestra oferta es menor, pero interesa para que se dinamice la frontera", apunta.

Camión en la frontera entre Colombia y Venezuela
Camión en la frontera entre Colombia y Venezuela

Es algo que llevará tiempo. Aún no está claro cuántos camiones empezarán a transitar.

Además, uno de los principales puentes, el de Tienditas, no abrirá aún. "Lo están acomodando. Debería estar arreglado hace años, pero acá [del lado venezolano] ha habido retraso en todo".

Las estimaciones de cuánto dinero puede moverse varían. Aunque, reitera Aguilar, sea menos de lo estimado en principio, "hay que arrancar, porque eso permite la integración intrafronteriza".

José Rozo también fue presidente de Fedecámaras de Táchira y apunta que esta apertura "va a beneficiar especialmente a los importadores de ambos paíes y algunos servicios que se nutren de ese intercambio", como los agentes de aduanas o los almacenes.

Aunque Rozo destaca que la expectativa es buena, la zona de San Antonio del Táchira donde él reside quedó destrozada, sin apenas comercio y costará mucho su reconstrucción.

2. Freno al contrabando y actividades delictivas

Como dicen los vecinos de la zona, la frontera nunca estuvo cerrada del todo. Es porosa y el tránsito de mercancías y personas siguió por las llamadas "trochas", los caminos irregulares campo y río a través.

Cuando Nicolás Maduro anunció el cierre fronterizo de modo unilateral en agosto de 2015 apuntó como motivo la lucha contra el contrabando, el narcotráfico y los paramilitares.El cierre no ayudó: según las autoridades colombianas, de tres bandas criminales que operaban en la zona aumentaron a 13.

Gustavo Petro en el acto de reapertura de la frontera entre Colombia y Venezuela
Gustavo Petro en el acto de reapertura de la frontera entre Colombia y Venezuela

"Hubo una subida de la actividad delictiva con el cierre y aumenta con la migración masiva en 2017 y 2018", cuenta Ronna Rísquez, especialista en crimen organizado.

La apertura puede revertir esto porque, dice, "cuando hay menos restricciones, los grupos armados no tienen opciones de trabajo, ya que florecen en la ilegalidad, con el cierre de la frontera".

Los ministerios de Defensa de ambos países se reunieron el fin de semana para hablar sobre las medidas de seguridad en la zona, aunque no se han dado más detalles. Y esto, además de la apertura, también puede ayudar a rebajar el nivel de crimen.

"Al haber más seguridad, mayor presencia y tránsito más fluido de personas de lado y lado, se supone que estos grupos van a reducir su actividad en la zona", remarca Rísquez.

Si bien no cree que estos grupos vayan a desaparecer del todo, sino que "buscarán su reacomodo, otras actividades ilegales o se mudarán de zona", la experta habla de la medida como algo positivo que "debería afectar a esta economía ilegal y es un modo de control".

"Quitar obstáculos siempre puede ayudar a evitar que haya actividades ilícitas creadas por estos mismos obstáculos".

Personas pasando a y cargadas con bultos de distintos tamaños la frontera entre Venezuela y Colombia.
El paso de personas y mercancías por "trochas", como se conoce las vías ilegales, es común en la frontera.

3. Mejora en el tránsito de personas

Actualmente, unas 30.000 personas al día transitan por los pasos legales entre ambas fronteras, según cifras oficiales.

Tras la clausura por razones políticas, con la pandemia vino un cierre para las personas aún más estricto. Esto se suavizó y se permitió el paso de modo parcial a partir de junio de 2021.

A pesar de esto, el paso sigue siendo restringido y con horarios. Y, como apuntaba Rísquez, ante los controles surge lo ilícito: se calcula que alrededor de otras 30 mil personas pasan diariamente de modo ilegal.

"La otra economía sumergida de los grupos delictivos en la zona es el tráfico de personas y la trata de mujeres cuando pasan la frontera [ya en Colombia]", dice Ronna Rísquez. Un negocio nefasto que es de ida y vuelta, porque también, cuenta, los grupos armados cobran "vacuna" a los migrantes venezolanos que están regresando desde Ecuador, Perú o la propia Colombia.

"La apertura debería favorecer el tránsito más seguro de los migrantes", augura Rísquez.

Personas esperando tras una vaya en la frontera.
El flujo de personas de un modo más seguro puede cambiar tras la apertura de la frontera

En el caso de la conocida como "migración pendular", aquellos que hacen vida diaria a ambos lados de la frontera, hasta ahora debían caminar a pie el puente que los lleva a uno u otro lado.

Aunque aún no se ha anunciado la medida, se espera que, tras permitir los vehículos de carga, se abra el paso a los particulares y de transporte de personas.

4. El cambio simbólico

En agosto de 2015, Nicolás Maduro anunció el cierre como parte de una campaña en contra del contrabando, algo que generó una crisis diplomática entre ambos países.

Después hubo varios tiras y afloja en las relaciones y un intento de apertura "ordenada, controlada y gradual" en 2016, con Juan Manuel Santos en el poder en Colombia que no llegó a nada.

Con Iván Duque en el palacio de Nariño, Venezuela hizo un llamamiento a normalizar las relaciones comerciales y diplomáticas entre ambos países, pero este dijo que su gobierno no reconocía a Maduro.

Con la llegada de Gustavo Petro, la tónica cambia. El nuevo presidente colombiano deja claro que uno de sus objetivos es restablecer las relaciones con el país vecino y la reapertura de la frontera para "reactivar unos intercambios que nunca debieron ser suspendidos".

El cambio en las relaciones, que se materializa con esta apertura de la frontera, junto a la proximidad ideológica de ambos gobiernos -que invita a pensar que no habrá tantas tensiones como en años anteriores- hace que haya un clima de expectativa y esperanza entre los comerciantes de la frontera para activar sus negocios.

Un hombre caqrga mercancía sobre su espalda en el cruce fronterizo entre Colombia y Venezuela
Un hombre caqrga mercancía sobre su espalda en el cruce fronterizo entre Colombia y Venezuela

Algo que puede ayudar, sobre todo, a la mermada economía venezolana.

"Auguramos que la apertura de los puentes sea para bien y para que se comiencen a modernizar las cosas en la frontera. Cuando uno va a Colombia ve un país modernizado. Ve el Táchira y está deprimindo y abandonado", sostiene Daniel Aguilar.

Aunque, precisamente por esos históricos tiras y aflojas de ambos gobiernos, así como por la eficacia de las medidas, también hay recelo.

"Hay un problema de desconfianza por lo que la gente ha visto y ve. Aquí en San Antonio la gente se pregunta si esto será de verdad y si sirve. Sería ese un factor importante: ver si hay conciencia y sinceridad en ambos países. Sería positivo que esto conduzca a la recuperación de la legalidad y no en una 'trocha' (camino ilegal) más grande".

Por ahora, se abre un camino de cambio. Aunque este no sea de la noche a la mañana.

Escepticismo y esperanza

Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en Colombia, enviado especial a la frontera

"Esto es un puro show", me dijo Miguel, un joven maletero que pasa bienes entre Colombia y Venezuela por las trochas, los caminos informales que remplazan al puente oficial cuando este está cerrado.

O cuando sale muy caro: según él, la gente prefiere pagar los US$5 que cuesta cruzar por la trocha que los US$20 que supuestamente cobran los militares venezolanos por dejar entrar.

Mientras hablábamos al borde del río Táchira, que separa ambos países, otros maleteros nos aproximaron en tono nervioso: nos dijeron que la guerrilla nos podía disparar, que acá no se podía grabar. Podíamos ser blanco de guerrilleros a tan solo 100 metros de un puente al que minutos después llegó el presidente Petro.

Una pequeña anécdota nerviosa que refleja la profunda complejidad de esta frontera, donde las autoridades estiman al menos 13 grupos armados con control territorial.

El escepticismo de Miguel también lo encontré en comerciantes de la zona, dudosos de que los grupos armados se vayan y cese la supuesta corrupción de funcionarios de ambos lados.

La mayoría de la gente con la que hablé, por supuesto, quiere una frontera abierta y apta para el comercio y el intercambio cultural y social. Pero saben que los problemas históricos difícilmente van a cambiar.

El contrabando, la trata de personas y el narcotráfico han sido su normalidad por décadas, aunque el cierre en plena pandemia profundizó los problemas como nunca. A eso se añaden las complicaciones aduaneras, legales e institucionales que predominan a ambos lados y complican el libre intercambio de bienes.

Camión con globos circula frente a Petro y un grupo de personas que aplauden en la frontera entre Colombia y Venezuela
Camión con globos circula frente a Petro y un grupo de personas que aplauden en la frontera entre Colombia y Venezuela

La apertura, en todo caso, genera una pequeña ventana de esperanza. Y eso se vio en el evento de apertura, con dos camiones de lado y lados llenos de globos y banderas y sonando sus bocinas ante su primer paso de la frontera.

Un evento simbólico que, para aquellos que esperaban la apertura con sus hijos y sus maletas y cierta impaciencia, promete. Aunque tenga muchos obstáculos por sortear.

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