30 años después, Macaulay Culkin acaba eclipsado por su hermano en Navidad

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Si existe un rostro cinematográfico asociado con la Navidad desde hace más de 30 años, ese es Macaulay Culkin. Solo en casa y su protagonista se han convertido en uno de los sinónimos cinéfilos más presentes en estas fechas, a través de una película que ha conseguido superar la barrera del paso del tiempo a base de reposiciones y la huella indeleble que fue dejando en diferentes generaciones. Sin embargo, esta Navidad tenemos otro rostro robándole el protagonismo entre los amantes de las historias de ficción. Y no es otro que su propio hermano.

Kieran Culkin, ese niño que evitó repetir la presión mediática que vivió su hermano de pequeño, lo eclipsa por completo estas navidades gracias a Succession, coronado como el actor que nos ha dejado boquiabiertos justo antes del final de año.

Macaulay Culkin y su hermano Kieran en Gonzalez y Gonzalez en la fiesta de apertura del musical
Macaulay Culkin y su hermano Kieran en Gonzalez y Gonzalez en la fiesta de apertura del musical "Summer of '42." (Photo by Richard Corkery/NY Daily News Archive via Getty Images)

Hace poco más de tres décadas, Macaulay Culkin conoció la presión de la fama internacional con apenas 10 años tras el estreno de Solo en casa. Su padre Kit Culkin tenía obsesión por encaminar a sus siete hijos por el camino de la actuación, y tras muchas audiciones, obras de teatro y papeles diminutos, logró su cometido cuando el pequeño travieso del cine se convirtió en estrella de la noche a la mañana. Dos años más tarde, y ya habiendo protagonizado otro éxito como Mi chica (1991) y hacerse amigo de Michael Jackson, Macaulay pasó a cobrar $4.5 millones por su trabajo en la secuela del nuevo éxito navideño cuando había cobrado $110.00 por la primera. Sin embargo, sus siguientes largometrajes fracasaron en taquilla y tras ser el rostro infantil más señalado del mundo, el pequeño dijo basta. Con 14 años se retiró de la industria, borró el nombre de sus padres de su fondo fiduciario y buscó un albacea para proteger sus finanzas “en caso que alguien quisiera meter la mano en el pastel” (Esquire). Macaulay llegó a decir que Kit Culkin era cruel y violento durante su infancia y desde entonces ni él ni Kieran tienen relación con él.

Y en el medio de toda esta ecuación entre fama, disconformidad y discordia familiar, estaban Kieran y sus hermanos. Crecieron juntos en un apartamento diminuto sin puertas, ni siquiera en el baño. Todos habían formado parte del deseo de Kit de hacer que sus hijos siguieran sus pasos como actor -aunque él nunca tuvo éxito- sin embargo, solo dos lo consiguieron a largo plazo, Kieran y Rory. Y cada uno a su manera, bajo sus propias reglas. El primero debutó en cines junto a su hermano Macaulay interpretando al primo de Kevin en Solo en casa, Fuller McCallister, y el segundo lo acompañó dando el pego como una versión más joven de Richie en Niño rico. Y tras aparecer en varios éxitos cada uno, como El padre de la novia o Señales, se fueron abriendo camino poco a poco. Kieran, por ejemplo, dejó que su padre dejara de tener influencia en su vida a partir de los 15 años (Vanity Fair).

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Sin embargo, ser testigo de la persecución que sufrió Macaulay en las calles de su barrio y el acoso del público con apenas 9 años, hizo que Kieran valorara mucho más la felicidad personal sobre el éxito desde muy temprana edad. Y así fue sembrando su talento a base de obras de teatro y películas menores, como la comedia negra de 2002 La gran caída de Igby, sin estudiar nunca arte dramático y bien lejos de los blockbusteres, taquillazos y grandes producciones. Incluso llegó a tomarse varios años de descanso entre proyectos, probablemente porque la actuación nunca fue algo que él había elegido sino que tuvo que encontrar su propia elección, a su manera, proyecto a proyecto.

Macaulay Culkin, esa figura clásica navideña por culpa de una sola película, vive alejado de la presión de la fama, haciendo lo que le apetece y sin rendirle cuentas a nadie. Tras haber tenido varios encontronazos con la ley al ser arrestado por posesión de sustancias en 2004 y darnos más de un susto con reapariciones que lo mostraban delgado y con mal aspecto, el ex actor encontró su camino. Desde 2017 mantiene una relación con la también actriz Brenda Song, dando la bienvenida a su primer hijo este mismo año.

Y si bien de vez en cuando reaparecía actuando en algún cortometraje o cameo en una serie, Macaulay se ha reinventado como cómico fundando una revista digital llamada FunnyEars, donde todos los artículos parten del humor y la ironía del mundo. Además de hacer acto de presencia por sus redes sociales de manera esporádica, con promociones y bromas en general, en 2021 dio la nota por partida doble.

El pasado mes de noviembre lo vimos cumpliendo el rol de modelo caminando por la pasarela de Gucci Love y, previamente actuando de nuevo en American Horror Story: Double Feature, la décima temporada de la serie antológica de Ryan Murphy. En ella, Macaulay ponía toda la carne en el asador para dar vida a un adicto con corazón, que vende su alma con tal de demostrar su talento al mundo. Y si bien la temporada no logró los aplausos ni la repercusión de antaño (está disponible en Disney+), su trabajo fue lo más destacado de la historia al descubrirnos a un Macaulay con ganas de actuar y entregado al personaje como no lo habíamos visto casi nunca. Sin embargo, en nada se parece al baile de talento que hace Kieran en Succession.

Macaulay Culkin camina en la pasarela del 2021 Gucci Love Parade en Hollywood Boulevard el 2 de noviembre de 2021 en Hollywood, California. (Photo by Taylor Hill/WireImage)
Macaulay Culkin camina en la pasarela del 2021 Gucci Love Parade en Hollywood Boulevard el 2 de noviembre de 2021 en Hollywood, California. (Photo by Taylor Hill/WireImage)

Kieran Culkin siempre tuvo su peso dentro de la trama de la exitosa serie de HBO Max, sin embargo la tercera temporada cambia las tornas poniendo el foco por completo sobre su figura. Como apuntaba previamente, el actor de 39 años lleva varias décadas puliendo su talento en teatro y obras de menor calado comercial, habiendo aprendido a la fuerza la cara más amarga del éxito creciendo junto al niño más famoso de la historia por detrás de Shirley Temple. Y ahora, con la tercera temporada de Succession, se ha despojado por completo de todas esas armaduras protectoras que lo alejaban de los grandes proyectos, dejando que su talento brille como nunca y con luz propia hasta eclipsar a Macaulay en la época anual que Solo en casa lo pone de moda.

La tercera temporada de Succession llegó a su fin en diciembre coronándose definitivamente como una de las mejores series de la década. No solo porque su creador Jesse Armstrong logró atar los arcos dramáticos de cada personaje, añadiendo nuevos giros y ampliando el repertorio de su historia hasta un final que volvió a dejarnos, literalmente, con la boca abierta; sino también por el compromiso de un reparto de actores que han sabido crecer dentro de sus personajes con la individualidad que caracteriza a cada uno. Sin embargo, y a pesar del baile de talento magistral que vimos en la temporada, Kieran Culkin destacó como ninguno, marcando un punto de inflexión radical para su personaje, la historia de la serie y su propia carrera en Hollywood.

Kieran Culkin en Succession (Macall Polay; ; cortesía de HBO Max)
Kieran Culkin en Succession (Macall Polay; ; cortesía de HBO Max)

En esta tercera temporada, Kieran se crece en la piel de Roman Roy haciendo de sus defectos, inseguridades y carencias las vías de redención frente a la audiencia. Desde el inicio de la nueva tanda de episodios vimos cómo ese personaje que enmascaraba su inseguridad y falta de cariño llamando la atención como el perfil de lo políticamente incorrecto, fue dejando al descubierto su vulnerabilidad más que nunca: su padre. Nos regaló algunas de las mejores escenas de la temporada a través de la competencia constante con su hermana Shiv (Sarah Snook) por el favoritismo parental -y por ende, sucesión familiar-, así como sus choques verbales con Kendall (Jeremy Strong) que terminaron dejando en evidencia que todos, al final, son víctimas del mismo padre manipulador. Kieran Ronan hizo un trabajo magistral jugando con todas las facetas de su personaje, creciéndose en la fachada de lo incorrecto para dejar en evidencia sus carencias emocionales más que nunca. Al final descubrimos a un Roman solitario, despojado de esa aceptación parental que tanto creía tener en las puntas de las manos.

Con el final de Succession tan reciente, Kieran Culkin ha conseguido con su magnífico trabajo quedarse grabado a fuego en nuestra memoria seriéfila, coronándolo como uno de los nombres favoritos para la próxima temporada de premios. Con ese despliegue de talento Kieran hizo que cada arco dramático de su personaje contagiara de emociones al espectador, transmitiendo capas profundas de carencias e inseguridad con un personaje que esconde mucho más de lo que enseña. Y por eso, justo antes de Navidad y por primera vez en 30 años, un hermano de Macaulay Culkin le hace sombra justo en la época que siempre es protagonista.

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