Abel Antón charla con Chema Martínez: "Tenía claro que había que seguir a Martín"

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Photo credit: Fernando Roi / HEARST
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El 10 de agosto de 1997 el maratón español hizo historia en la cuna de la legendaria distancia, en el recorrido que transcurre entre Maratón y Atenas y que tantos años atrás recorrió Filípides. En el mejor escenario posible, Abel Antón y Martín Fiz coparon las dos primeras posiciones del podio y España ganó además la Copa del Mundo por equipos dentro de la sexta edición del Mundial de Atletismo. Una mañana de ensueño para el soriano, que corría la tercera maratón de su vida y que dos años después repitiría oro en Sevilla ante las gradas enfervorecidas de La Cartuja.

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Chema Martínez: Y ya han pasado 25 años.

Abel Antón: Muy rápido. Atenas lo preparé en casa, en Soria. Sabía que era muy dura, veintitantos kilómetros subiendo el puerto, así que hice bastantes cuestas porque sabía que tenía que entrenarla. Cuando uno entrena una maratón desde cuatro meses antes ya la estás visualizando y pensando todo lo que vas a hacer.

¿Y cómo te la habías imaginado?

Ganando. Llevaba dos maratones en Berlín y Corea y los había ganado y me dije que esta la tenía que ganar también. Sabía que tenía un rival, que estaba en casa [Martín Fiz había sido campeón mundial dos años antes en Gotemburgo] y era el favorito para ganar, así que dije: "Lo tengo muy fácil, tengo que seguir al mejor". Lo tenía clarísimo.

Pero el calor, la humedad, otros rivales... ¿No pensabas en eso?

La táctica estaba clara. El tiempo era un incógnita porque salimos a 29 ºC y llegamos a 35 ºC y con una humedad importante [48% en la salida], pero hemos corrido mil carreras en mil sitios y eso hay que entrenarlo con el agüita, el tal…

¿Cómo recuerdas los primeros kilómetros?

El ritmo era tranquilo, a 3:10-3:15 el kilómetro, acostumbrados a 3:00. Y en el kilómetro 10 recuerdo que un africano delante de mí me cogió mi botella, y se la quité y le eché una bronca de mucho cuidado. En esa época les daba igual, no preparaban tanto estas carreras. Creo que les ganábamos porque ellos no llevaban la hidratación muy allá, no tenían muy claro que en una carrera con esas temperaturas la hidratación era fundamental.

Photo credit: Fernando Roi / HEARST
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En torno al km 15, dos africanos avivaron el ritmo. ¿Cómo lo viviste?

Muy tranquilo, porque sabía que mi rival estaba atrás. Hay que saber los ritmos y si los que cambian pasan a 3 min/km no van a durar demasiado. En esta maratón había que regular mucho. Los 10 primeros kilómetros son una recta y luego un puerto con curvas hasta el kilómetro 32. Yo tenía la facilidad de correr los últimos kilómetros a 2:40 o 2:45, y un maratoniano que lo ha dado todo no va a ir a ese ritmo.

Y antes de la media se marchó Fabián Roncero, y luego ya Fiz.

Fabián es muy impulsivo, se pone nervioso. Yo sabía que había que seguir a Martín y cuando él cambió yo fui su sombra. Él sabía perfectamente que subiendo me podía dejar porque es mejor, pero que llaneando o bajando yo soy mejor, que vengo de la pista y tengo más zancada. Tenía claro que había que aguantar la subida, y en los últimos metros sufrí. Si hubiera durado un poco más me habría quedado, pero en cuanto empezó la bajada los dos sabíamos que yo iba a ganar. Martín estuvo cinco kilómetros esperando el cambio.

¿Y no te pidió relevo?

Me dijo que tirara un poco, que venía detrás Moneghetti, y yo le dije: "Uy, si viene a más de un minuto". Hay que usar la mejor táctica para ganar, y era esa.

Y luego esa entrada en el estadio Panathinaikó.

Tú vas a Atenas y sabes que es el recorrido natural de la maratón, no es lo mismo que correr en Japón. Salir de Maratón y llegar a Atenas por donde corrió Filípides es especial. Igual que ganar en casa, en Sevilla.

Photo credit: Gary M. Prior - Getty Images
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Y ahora, camino de los 60 años, ¿cómo estás?

En el mejor momento. Sigo corriendo, que es lo que más me gusta. Lo necesito, y puedo hacerlo porque no me duele nada.

Ya es raro, con todos los kilómetros que llevas.

Cuando era de élite haría 300.000 kilómetros, y después de retirarme habré hecho 100.000. Antes hacía 4.000 anuales. Si preparaba un maratón igual pasaba de 5.000.

¿Cuál fue tu mejor prueba?

Entre 3.000 y 5.000, aunque lo combinaba con el 1.500m. En el 5.000 he tenido oportunidades de mejorar ese 13:15, pero 10.000m he hecho pocos. Mi marca la hice en una semi en Gotemburgo.

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Es verdad que podías haber valido más porque tenías 2:20 en 1.000m.

Siempre he preparado campeonatos, no he buscado nunca grandes marcas. En maratón, el 2:07h de Londres es porque iba a ganar la carrera. En 1994 ya lograste una gesta en el Europeo de Helsinki con un oro en 10.000m y un bronce en 5.000m. Es una barbaridad, porque en seis días tienes que correr tres carreras. En 10.000 la táctica fue correr con el mínimo esfuerzo y empezar atrás.

Eras muy estratega. ¿De quién lo has aprendido?

Eso es la inteligencia de cada uno. Yo he entrenado a atletas y hay quienes saben correr tácticamente y otros que, por mucho que les digas, no saben. Si un entrenador te dice "corre de esta manera", pero en carrera la situación cambia, ahí eres tú.

¿Con qué maratón te quedas?

Berlín es la maratón más fácil, aunque la que más veces he corrido es Londres.

Cómo ha cambiado todo en maratón...

Es otro mundo. Antes el récord estaba en 2:05h y nosotros corríamos en 2:07h. Ahora corremos igual o un minuto menos, y los africanos han metido 2:01, y es imposible ganarles.

Abel Antón en cifras

  • Pista: 8º en 5.000m en Barcelona 92, campeón de Europa de 10.000m y bronce en 5.000m en Helsinki 1994

  • 2h13:16 - Marca con la que ganó el oro mundial en Atenas 1997.

  • 2h07:45 - Marca personal en maratón, lograda en 1998 en Londres

  • 5/11 - Antón ganó 5 de los 11 maratones que corrió, entre ellos los dos de Atenas 97 y Sevilla 99 que le dieron dos títulos mundiales

Photo credit: Fernando Roi / HEARST
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